Lisa Lugrin y Clément Xavier: «Nos gusta trabajar con historias alternativas que ofrecen esperanza»

Los autores franceses protagonizan una de las exposiciones del Viñetas 2026 con su novela gráfica ‘Jiujitsufragistas’

A Coruña.— Lisa Lugrin y Clément Xavier llevan décadas contando historias a través del cómic, desde que se conocieron en el instituto hace ya más de 20 años. Lisa estudió antropología y cine y se diplomó en la Escuela de Cómic de Angulema. Conjuntamente con su compañero de viaje Clément Xavier, que también estudió en la Escuela de Cómic de Angulema, fundó Na Éditions. Ambos fueron acogidos en residencia en la Maison des Auteurs de Angulema y participaron en la obra colectiva Afghanistan (2011). En 2015, recibieron el premio Revelación en el Festival de Angulema por Yékini, le roi des arènes. Como guionistas, firmaron de forma conjunta la adaptación al cómic de Une histoire populaire de la France (dibujada por Gaston) y los álbumes Washing-Town (con dibujo de Fanny Grosshans) y Waco Horror: Elizabeth Freeman, l’infiltrée (dibujado por Stéphane Delarue). Además de realizar algunos trabajos en solitario. Llegan al Viñetas con su única novela gráfica traducida al español, Jiujitsufragistas, en la que cuentan la historia de Edith Garrud, que entrenó en jiujitsu a las guardaespaldas de Emmeline Pankhurst a principios del pasado siglo XX. Fue su manera de combatir la violencia policial contra las sufragistas en los años más duros de su lucha.

P. Vuestra novela gráfica Jiujitsufragistas es muy diferente a otros libros que abordan esta temática histórica. El enfoque es original y podría parecer incluso una mezcla extraña. ¿Cómo llegasteis a esta propuesta, a este mix?

Clément Xavier. Hubo muchísimas razones por las que decidimos abordar esta historia, la verdad, pero la primera fue que cuando escuché hablar de esta historia, sufragistas que practicaban jiujitsu, enseguida me enganchó, me interesó porque Lisa practica un arte marcial similar al jiujitsu desde hace unos años. Eso me llamó la atención porque me pareció curioso, y fue a partir de ahí cuando me interesé en esta historia y en conocerla.

Lisa Lugrin. Entonces vimos que además es una historia muy poco conocida sobre las sufragistas y, en general, nos dimos cuenta de que hay muchas luchas muy relacionadas con nuestro mundo y que han sido totalmente olvidadas. Pensamos que es muy importante recordarlas y no volver a partir de cero en esas luchas hoy en día. Inspirarse en lo que ya ha sucedido es muy importante.

P. En este caso concreto, habláis del derecho al voto de las mujeres.

Lisa. Sí. En el año 2018 se celebraba el centenario de la obtención de este derecho en Reino Unido y se organizaron exposiciones. Fuimos a verlas y había una foto de unas mujeres que tenían los puños levantados, y yo me fijé mucho porque aquella imagen me resultaba muy poderosa, me estaba hablando. Era la primera vez que yo veía a unas mujeres tan reivindicativas, con este tipo de fuerza común. Nunca había visto esa imagen. Mujeres unidas que empujan.

P. En un libro como este es especialmente importante la parte de documentación. ¿Cómo la habéis afrontado?

Lisa. La verdad es que tuvimos suerte, porque justamente coincidió con la celebración del centenario en Inglaterra del derecho al sufragio femenino, así que fuimos a Londres y había muchas exposiciones que pudimos visitar.

Clément. Había mucha documentación accesible, y tuvimos la suerte de que fuese posible consultarla de manera relativamente fácil. En otras ocasiones no nos ha sucedido así.

P. ¿Cuánto tiempo duró todo el proceso de elaboración y redacción del libro?

Lisa. Creo que aproximadamente un año y medio.

P. Jiujitsufragistas se tradujo al español y se publicó en nuestro país en 2023. ¿Ha sido traducido a otros idiomas? ¿Cuál ha sido su acogida internacional?

Lisa. Se ha traducido y publicado en los Estados Unidos.

Clément. Y en Alemania también.

Lisa. La acogida en Francia fue un poco peculiar, porque se publicó en una colección de libros de historia y deportes con un público mayoritariamente masculino, y nuestro editor se pasó mucho tiempo sin llamarnos al principio. No fue un éxito rápido, sino un trabajo de boca a boca; con el tiempo se fue hablando de él y el libro se hizo un hueco.

Lisa Lugrin e Clement Xabier ao carón do cartel de Viñetas desde o Atlántico 2026

P. En esta edición del Viñetas, dedicada a la lucha por los derechos sociales y la memoria histórica, ¿qué creéis que aporta el cómic a la difusión de la memoria histórica?

Lisa. Creo que el cómic es fantástico para hablar de las luchas y para hablar, en general, de muchos temas sociales. Es fantástico porque puede llamar la atención de mucha gente que nunca va a leer grandes ensayos ni libros largos. Puede servir para que les entren ganas de leerlos y, en todo caso, es una puerta de entrada y permite además hablar de diversos temas y mezclar hechos reales y ficción, y consigue que se cree una empatía con los personajes que hace que los lectores conecten más con lo que les pasa. Evidentemente, cuando estás creando el libro, hay que elegir, no se puede hablar de todo, pero para mí es estupendo, porque el cómic te permite ir metiendo pequeños toques de distintos temas y así, si luego estás interesada, los investigas. Pero, sobre todo, la conexión que se crea con los personajes.

Otra cosa que me gusta mucho también es que, por ejemplo, aquí, con las sufragistas, damos muchos puntos de vista. Entre ellas tampoco estaban totalmente de acuerdo, pero después tú como lectora puedes hacerte tu propia idea.

Clément. El cómic es un arte tremendamente popular y eso es genial, porque consigue que mucha gente no se sienta impresionada o intimidada por algunos temas gracias a las ilustraciones; la puesta en escena les resulta accesible, abordable. Es algo que adoro del cómic.

P. ¿Vuestras impresiones del Viñetas y vuestra estancia en A Coruña?

Lisa. Fantásticas en todos los sentidos. La exposición es increíble; la gente, muy amable; el equipo es fantástico. Nos ha encantado conocer a los artesanos que han hecho las piezas extraídas del cómic... En lo que se refiere a A Coruña, hemos conocido un poco la ciudad, hemos recorrido la zona cercana a la torre de Hércules, hemos paseado junto al mar...

P. ¿Podéis contarnos en qué proyecto estáis trabajando ahora?

Lisa. En varios. Uno de ellos va de la amistad y el otro es sobre los derechos de la naturaleza, en particular sobre el río Ganges.

P. Por vuestra bibliografía actual y viendo los proyectos que tenéis entre manos, queda claro que trabajáis con temáticas muy muy diferentes. ¿Os gusta cambiar a menudo? ¿Os ayuda en los procesos creativos?

Lisa: . Pues ha habido períodos en los que hemos trabajado en proyectos históricos y otros en que nos hemos centrado en argumentos más modernos, pero, de todos modos, fundamentalmente, siempre trabajamos en cómics de alguna manera anticapitalistas; cuentan historias de personas que intentan encontrar alternativas a un sistema opresivo que se centran demasiado en el dinero. Creo que hay un hilo rojo que de alguna forma une todos nuestros proyectos. Trabajamos con historias alternativas que ofrecen esperanzas.

P. ¿Os interesa entonces también especialmente esta perspectiva histórica de la que hablabais?

Lisa. De pequeña no me interesaba la historia y la verdad es que no entendía por qué le interesaba a nadie. Con el paso del tiempo, me di cuenta de que la historia no va solo de la gente poderosa. Va también de las historias de la gente pequeña, y, en este contexto sociopolítico en el que vivimos, pienso que es muy bueno recordar las historias de la gente que realmente ha querido cambiar la historia.

Clément. En el caso de Jiujitsufragistas y en otros también, sucede además que, aunque haya sucedido hace 100 años, hay gran relación con la actualidad. En Francia hemos vivido en los últimos años situaciones de represión policial similares a las de las sufragistas.

Lisa. Sí, por ejemplo, todo lo que sucedió con las manifestaciones de los chalecos amarillos fue terrible. El paralelismo es tan grande que asusta. No pensaba que pudiese suceder algo así en la Francia actual.

P. ¿Cómo funcionáis como tándem creativo?

Lisa. En los procesos creativos siempre hay tensiones y eso es lógico, pero tenemos claros los límites. Clément es el guionista y hay momentos en los que es él quien tiene que tomar la decisión final y, otras veces, yo. El hecho de trabajar y vivir juntos nos permite conversar sobre los temas extensamente.

Clément. Hay cosas que están muy claras. Cuando empezamos a trabajar con un tema, tenemos que estar de acuerdo los dos, pero después, durante el tiempo en que estamos trabajando en el libro, el proceso es permeable, flexible. Nos nutrimos de las ideas de ambos continuamente.

P. Una recomendación de alguna novela gráfica o cómic que hayáis leído recientemente y que os haya gustado

Lisa. Yo recomendaría un libro de Tillie Walden editado por La Cúpula, En un rayo de sol, que he visto en los stands de la Rúa BD. El dibujo es fantástico y la historia también. Es de ciencia ficción.

Clément. Yo quiero decir que nos ha impresionado mucho la diversidad de stands y de libros que se encuentran aquí y alguna caseta como la de la asociación Chilli Com Carne. Y en Garbuix Books, me parece estupendo La espera, de Mario Trigo.

Pep Brocal: «Me gusta creer que el cómic es un fin en sí mismo, no solo la escalera para llegar a que la gente de interese por la historia»

Su novela gráfica Caridad del Río protagoniza una de las muestras en torno a la memoria histórica del Viñetas 2026

A Coruña.— A Pep Brocal le gusta definirse de formas diversas (entre ellas, dibujante y autor), aunque lo que deja traslucir a través de sus trabajos y sus palabras es que, en realidad, este creador que lleva ya más de 40 años contando historias en viñetas es totalmente inclasificable. Participó en los ochenta en las revistas Zona 84, Tótem y Cairo, y fue uno de los fundadores de la revista Mr Brain. Colaboró en las revistas infantiles Cavall Fort y Tretzevents, y publicó cómics para primeros lectores en Mamut (series «El pequeño Olaf» y «Lily Megamosca»). En 1995 fue galardonado como autor revelación del Salón del Cómic de Barcelona. En 2019, su obra Inframundo recibió el premio ACDCómic de la crítica. Su obra Caridad del Río, que forma parte de la exposición Viñetas con Memoria Social en el Kiosco Alfonso, aborda la controvertida figura de esta mujer que fue espía soviética y madre del asesino de Trotski.

P. ¿Cuál es tu vínculo con el Viñetas?

Lo conozco desde hace tiempo, por supuesto, porque lleva ya muchos años y siempre he tenido muchas ganas de estar, y curiosidad, porque además tenía como veintipocos años cuando estuve en A Coruña y me fascinó, y sé que este festival es como una fiesta y una manera de compensarme socialmente mis aislamientos creativos.

Este tipo de encuentros para mí son fundamentales, porque el trabajo creativo es muy solitario y necesitas ese tiempo de encuentro, de feedback con lectores y lectoras, otros autores y autoras, editores y editoras. Lo necesitas para seguir avanzando en tu trabajo más allá de las búsquedas interiores.

P. Vienes al festival con una expo centrada en tu libro dedicado a Caridad del Río. ¿Cómo surge este proyecto?

Pues surge en 2019, cuando se convoca el primer premio Ara de cómic de no ficción en catalán. Para mí era un reto porque nunca había desarrollado un proyecto así, de manera que, conjuntamente con mi pareja, nos pusimos a elaborar una lista de personajes históricos en los que podría centrarse la obra. Todos los nombres en la lista eran de mujeres porque teníamos claro que tenía que ser así. Hay muchos menos libros y menos documentación sobre figuras femeninas, y en esa lista Caridad enseguida destacó como una de las propuestas más interesantes para llevar al cómic por muchos motivos.

Es un personaje potentísimo, hay documentación porque es relativamente reciente, vivió en el siglo XX y hay fotografías y documentos. Finalmente gané el premio Ara, pero lo que pedían era solo un proyecto de 14 páginas; entonces, Garbuix me ofreció la posibilidad de llevar adelante una novela gráfica y me puse a ello. El libro se publicó en diciembre de 2025.

P. Después de todo este trabajo de años, ¿qué piensas de Caridad del Río? ¿Cómo la definirías?

Fue una mujer extraordinaria por su personalidad y por su tremendo componente de rebeldía, que la marcará de por vida. Era apasionada, irascible, potente. Ella no hacía nada a medias, porque no sabía hacerlo así. Siempre era todo o nada. Venía de un contexto burgués por completo y se vinculó a movimientos políticos y vivió momentos históricos tremebundos.

P. Decías antes que tú venías de trabajos muy diferentes. ¿Cómo fue todo el proceso de documentación?

No tenía nada que ver con lo que había hecho; yo, por ejemplo, había hecho un libro protagonizado por un cosmonauta y entonces, ¿cuáles son los escenarios? Pues un cielo con estrellas. Pero claro, en el momento en que decides que vas a tratar un personaje real y los escenarios van a ser también reales y además no sirve el París actual (tiene que ser el del año cuarenta y pico o el México del sesenta o la plaza Roja de Moscú del año tal), pues tienes que tirar de películas, de fotografías. Y también, por supuesto, utilizas la imaginación y una cierta lógica, pero es muy exigente cuando haces algo así, porque, además, en una novela esto lo cuentas con palabras, pero en el cómic tienes que mostrarlo.

P. ¿Cómo te defines? ¿Historietista, creador, autor de cómics, autor, dibujante…?

En realidad soy dibujante y pienso como dibujante, pero también me considero autor. Porque no solo dibujas en un cómic, también trabajas con las palabras y también estás montando una historia. Es cierto que los ladrillos que usas son dibujos, pero el resultado es algo más. Todo se fundamenta en el dibujo, pero hay algunas historias que te pueden atrapar incluso con un dibujo feo, porque es la historia la que te tiene que enganchar.

Por eso digo que el cómic es algo más difícil de acotar. Tiene aún mucho recorrido por delante, todo depende del talento y de los autores y autoras que vayan surgiendo. De eso depende que evolucione más o menos, vaya para aquí o para allá, se expanda…

P. En esta edición del Viñetas, la memoria histórica tiene gran relevancia. ¿Crees que el cómic aporta algo a este ámbito?

Yo creo que el cómic es interesante per se. Es cierto que hay quien considera que puede ser útil para acercar a lectores de todo tipo a determinadas temáticas. Esa utilidad yo también la veo, pero me gusta creer que el cómic es un fin en sí mismo, no solo la escalera para llegar a que la gente se interese por la historia. Es un puerto de llegada en sí mismo.

Y, en el caso concreto de mi libro, lo primero que me fascinó fue la personalidad de Caridad del Río, una mujer burguesa que parecía destinada a vivir toda su vida como tal y, sin embargo, tiene una vida de película; al mismo tiempo, permitía hacer el retrato de toda una época, de todo el siglo XX. La burguesía de principios de siglo, el pistolerismo, la lucha de clases, los bajos fondos, el anarquismo, el comunismo, la I Guerra Mundial, la Guerra Civil, la II Guerra Mundial, el exilio, el espionaje, la guerra fría y hasta casi casi el declive de la Unión Soviética, porque esta mujer vivió bastantes años y tuvo tiempo de verlo.

P. ¿Tienes ganas de retomar la lista de protagonistas históricas que habíais elaborado y hacer un nuevo libro?

La verdad es que es muy interesante como reto, pero hay que decir que es muy exigente también. Me he leído un montón de libros, me he visto un montón de películas, documentales… Porque lo que haces tiene que estar fundamentado, hay que hacerlo seriamente. El cómic es válido para cualquier tema y es muy directo y llega muy rápidamente al lector. Y tienes que ponerle tus recursos de historietista, una cierta dosis de imaginación y fantasía, porque no estabas en esas conversaciones y tienes que ponerles voz a los personajes.

En definitiva, cuando haces cualquier cómic tienes que conseguir que la historia funcione, que no solo sea un compendio de hechos. Tiene que haber una aventura.

P. Tu carrera es muy larga y amplia, con registros muy diversos, para infantil y adultos, y en una parte importante de tus libros hay una cierta tendencia existencialista y filosófica. ¿En tus obras te preguntas siempre sobre quiénes somos?

Los autores siempre trasladamos al papel nuestras propias inquietudes. Lo que te pasa por dentro está ahí sobre el papel y a mí estos temas siempre me han interesado porque creo que también están en la base de todo. Quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos… Esas frases que puede que suenen a chiste, pero siguen por resolver.

Lo que pasa es que hay modos de tratarlo, porque yo siempre intento darle un enfoque humorístico, manteniendo un misterio e intentando crear una sonrisa al lector para llevarlo de la mano a lo que en definitiva no deja de ser una aventura, aunque tenga todo ese fondo existencialista.

Es cierto que hay varias obras mías con ese esquema, pero por eso me gusta romper dinámicas y pasar a hablar de un personaje histórico como Caridad del Río. Hacer algo distinto y ver luego cómo retomar.

P. En tu nuevo libro, Anatomía de un esqueleto, vuelves a las andadas existenciales.

Sí, en este caso son las vivencias también en clave dramática de un dibujante de cómic. A mí me gusta reinventarme en cada proyecto y ya sé que eso suena a tópico, pero eso implica que en algún momento hacia la mitad del proyecto tienes ganas de enviarlo todo a la papelera. Nada funciona, crees que tus personajes no tienen sentido, te has perdido.

Igual hay autores que no se plantean tantas majaderías y es un plan envidiable, pero otros dudamos, damos mil vueltas, perdemos un montón de tiempo… Por eso, vuelvo sobre mis pasos después de Caridad del Río con una mirada más refrescada y eso me permite hacer una historia en que el referente soy yo mismo. El argumento gira en torno a un dibujante de cómic que muere y va al limbo y ahí se encuentra con la muerte y tiene que convencerla para poder volver a la vida y recuperar esa última obra que se quedó en el cajón. Porque él teme que esas 300 páginas se pierdan o, todavía peor, que se las quede otro autor. Pues ese es uno de los miedos que me persiguen desde hace años; pienso: si ahora me muero, ¿qué va a pasar con todo ese trabajo que tengo en el cajón?

En este libro hay una ficción, pero hay realidad porque lo que hago también es un retrato de todo lo que he ido conociendo en el mundo de la edición de cómic. Es un retrato exagerado, pero no deja de ser un retrato y de tener un fondo real.

P. ¿De qué fuentes bebe Pep Brocal? ¿Cuáles son tus influencias?

Realmente todo puede influenciarte. Todo en el mundo está ahí para ser visto, incorporado a tu propio bagaje. El cine es muy importante en mi caso, las artes en general y el cómic en particular, aunque lo tengo al mismo nivel que todo el resto.

Mis influencias han ido variando a lo largo del tiempo; cuando yo era un chaval, pues, claro, Mortadelo y Filemón, que era lo que había en España; también Tintín, cómic francobelga, algún cómic que te llegaba por publicaciones… Ese momento de las revistas que ya pasó y que te permitía crearte una visión sobre qué querías hacer. Cuando empiezas, de alguna manera intentas reproducir, copiar lo que ya has visto y que te ha gustado. Pero como la copia es imperfecta, todo lo que aportas, toda esa originalidad tuya, que es tu incapacidad de hacer una copia perfecta, acaba siendo lo que será tu estilo. Irá configurando tu manera de hacer las cosas y así vas encontrando un camino de expresión gráfica, que al final son los demás los que reconocen, más que tú mismo. Y las influencias son cíclicas. Van cambiando con el tiempo.

Hace poco me han regalado un libro de los primeros americanos de 1895 a 1915, los que publicaban en la prensa diaria; están Rudolph Dirks y un montón de autores de ese momento que, vistos ahora, son de lo más moderno y tienen más de 100 años de historia. Esas cosas me interesan mucho.

P. ¿Siempre tuviste claro que te querías dedicar al cómic?

Sí, yo tenía claro desde pequeño que quería ser dibujante y se me ocurrió matricularme en la facultad de Bellas Artes de Barcelona y ahí, bueno, lo de dibujante no está contemplado. Hay varias especialidades, pero el dibujo no existe. Puedes ser actor, restaurador, pintor, pero no existía la especialidad de dibujo y pensé «¿qué estoy haciendo aquí?». Pero pensé también «mientras no me echen, sigo», y me propuse acabar lo que había empezado. Es una de esas cosas que haces en la vida y no sabes por qué. Yo creo que en la vida, al final, todo se hace por accidente.

P. ¿Qué recomendarías de los últimos libros que has leído?

Pues en la mesilla de noche tengo una novela, Tango satánico, de László Krasznahorkai. Pero lo voy combinando con cómics; por ejemplo, Kaspar, de Obom, que me ha gustado mucho. Obom me interesa, no se parece mucho a lo que yo hago y ahí está la gracia. En el encants (el rastro de Barcelona) lo último que me cogí es un recopilatorio del Papitu, una revista de antes de la Guerra Civil en la que trabajaban muchos ilustradores. Había mucho talento en España ya en ese momento, todo eso sabemos cómo terminó, pero se puede recuperar su trabajo.

Con la Guerra Civil muere una sociedad y nace otra totalmente distinta, y es importante que las generaciones más jóvenes sepan lo que supuso, porque entramos fácilmente en la tentación de banalizar todo lo que sucedió.

El maratón de pódcast protagoniza la jornada en un Viñetas lleno de entrevistas y conversaciones

El festival tiñe el sábado del género periodístico de la mano de las conversaciones con autores y autoras en el Carrusel BD y en los pódcast especializados en cómic

A Coruña.— El festival Viñetas desde o Atlántico se llenó este sábado de periodismo, por la mañana en las entrevistas a autores/as, editores/as y profesionales vinculados al mundo del cómic en la segunda sesión del maratón Pódcast BD con Campamento Kripton, El diario de Kovacs, Freakland u Cuac FM. Por sus micros pasaron nombres como los de Raúl García, Pep Brocal, Paulo Monteiro, Sebas Martín, Danay Dana, Xulia Pisón, Carlos González o el propio director del festival, Manel Cráneo, entre otros.

Faladoiro con Sebas Martín na carpa de RúaBD

Fueron cuatro horas de emisión en directo a través de la emisora Cuac FM, en las que hicieron un recorrido por sus carreras profesionales al tiempo que profundizaron en algunos detalles de muchas de las obras presentes en las exposiciones de este año en el festival Viñetas desde o Atlántico.

Sin salir del género periodístico, la tarde se cerró en el Viñetas con un carrusel muy especial, un Carrusel BD repleto de microentrevistas realizadas por la periodista Neves Rodríguez a Jacobo F. S., Danay Dana, Alberto Taracido, Giovanna Lopalco, Sebas Martín y Paulo Monteiro. Una nueva oportunidad de profundizar en el trabajo de algunos de los protagonistas de esta edición del festival.

La jornada del sábado se completó en el festival con numerosas presentaciones y charlas en la Rúa BD; entre ellos, destacan los vinculados a la banda deseñada desenhada portuguesa, protagonista de la muestra que ocupa la sede colaboradora del Círculo de Artesanos, y la organizada por la Asociación Galega de Profesionais da Ilustración (AGPI) en torno al uso de la IA generativa y sus consecuencias en este ámbito profesional. En esta charla, Chus Rojo y Augusto Metztli expusieron algunas de las acciones informativas y divulgativas que desde esta entidad están desarrollando para dar a conocer las consecuencias del uso indiscriminado de este tipo de inteligencia artificial, así como sus implicaciones éticas.

Faladoiro da AGPI na carpa de Rúa BD

Cómic en Portugal

En los encuentros de la tarde, de la mano del autor y editor Marcos Farrajota, la autora Raquel Costa y el autor y director del Festival de BD de Beja Paulo Monteiro, el público de Rúa BD pudo conocer más en profundidad la situación del cómic en Portugal. Coincidieron en señalar el buen momento que vive en la actualidad y la diversidad de estilos y la riqueza existente, al tiempo que apostaron por la relevancia de tender lazos con el sector en Galicia.

Monteiro destacó que existen más de 50 editoriales y 200 autores/as del sector en Portugal, y desveló algunos detalles del Festival de Beja que organiza y que suma ya 21 ediciones. En este momento, tal y como explicaron los intervinientes, existen en el país vecino siete festivales diferentes de cómic y llama la atención el crecimiento del cómic para el público más joven.

Todo esto sucedía en la Rúa BD mientras, a escasos metros, en la plaza de San Andrés, la asociación Autobán celebraba su mercado de autoedición, con una gran afluencia de público durante toda la jornada.

«Si corrí delante de los grises en los 70, ahora tengo el deber de explicarlo»

Sebas Martín protagoniza una de las muestras del Viñetas con memoria social

A Coruña.- Cuenta con orgullo que participó en Barcelona en la primera manifestación en defensa del colectivo LGTBI, y es que Sebas Martín ha dibujado desde finales de los años ochenta historietas orientadas al público gay en diversas publicaciones. Vive su realidad con total normalidad y lucha por normalizarla en todos los ámbitos sociales. Entre los múltiples hitos de su carrera se cuentan el primer premio de cómic Serra i Moret, o el haber sido redactor jefe de la revista especializada en cómic gay Claro que Sí. Con sus obras Que el fin del mundo nos encuentre bailando y La piel como única bandera, Sebas Martín se estrena en el cómic histórico acercándonos a la vida de Basilio y Tomaset. Esta historia, que arranca al final de la República y continúa en el exilio en Francia durante la Guerra Civil, de la mano de un autor con una larga trayectoria, forma parte de las muestras do Viñetas 2026 presentes en el Kiosco Alfonso.

Allá por los 80 empezabas a colaborar en algunas revistas y publicaciones de cómic. Trabajabas como interiorista y decides lanzarte de lleno al mundo del cómic. ¿Cómo tomas esa decisión?

Yo tenía muy claro que quería dedicarme al mundo del cómic desde niño; cuando les preguntaban a otros niños que querían ser y decían «astronauta, bombero», siempre decía «yo, dibujante de historietas». Pero no sabía por dónde salir, eran otros tiempos. Yo vengo de una familia que no tiene absolutamente nada que ver con el mundo de la creatividad ni el arte ni nada. Empecé a estudiar diseño gráfico en Barcelona, en la Llotja, la escuela de artes y oficios y, de hecho, nunca trabajé de diseñador gráfico. Encontré mientras estaba estudiando un primer trabajo de interiorista y estuve unos 15 años trabajando. Primero en tiendas y, luego, en una tienda del paseo de Gracia, pero no tenía vida. El trabajo estaba bien, pero no tenía vida, y mi verdadera pasión, que era el cómic, estaba totalmente aparcada. Lo dejé y probé suerte.

La cosa fue irregular, pero en aquel tiempo estaban las revistas, donde, haciendo pequeñas colaboraciones en un montón de sitios, podías llegar a final de mes. Y así estuve hasta mediados de los 90, que fue cuando las revistas iniciaron su canto del cisne. Todo el mundo te pedía solo una novela gráfica y, claro, con una sola novela gráfica cada año no pagas el agua, el gas y la luz y llenas la nevera. Así que ahí me tuve que buscar otro trabajo, pero con una jornada intensiva que me permite estar libre a las 5 de la tarde para poder seguir trabajando en lo mío.

Pero desde chiquitín tenías clarísimo que lo tuyo eran las historietas y el dibujo.

Aunque parezca un poco melodramático, yo tengo una edad y de pequeño no había mucho papel en casa, pero sí se compraban los diarios y yo dibujaba batallitas en los márgenes blancos de los periódicos. En mi casa podías ver el papel de periódico que ponía mi madre después de fregar lleno de dibujos míos alrededor. En el colegio, cuando hacía una redacción primaban más los dibujos que hacía para ilustrar la redacción que el texto, y cuando debía de tener unos 12 años, entonces no había fotocopias, hacía una historieta semanal que iba de los compañeros de colegio y hacía varias copias apretando fuerte con papel de calco.

Así que, eso del fanzine, yo, antes de las fotocopias ya lo hacía. Lo tenía muy claro, pero no lo entendían, te llamaban pintamonas. Estaba bien hacerlo un rato, pero no dedicarte a esto.

¿Qué influencias artísticas o creativas has tenido, más allá del mundo del cómic?

A nivel narrativo, yo bebo más de la sitcom que del cómic en sí; de hecho, cuando la gente lee mis historietas dice «de esto se podría hacer una serie». Hago la escala narrativa por escenas que se parecen a esas escenas del sitcom que están pensadas para que duren unos 10 minutos para que luego te pongan un par de anuncios. A mí me gusta que, en mis novelas gráficas, aunque haya una continuidad narrativa de 200 páginas, tú lo puedas dejar de leer cada 10 páginas.

Todo el mundo me pregunta por los grandes autores de cómic LGTBI+, al ser lo que yo hago: por Nazario, por Tom of Finland... Mi tipo de dibujo no tiene nada que ver con ellos, ni mi tipo de narrativa, pero, si ellos no hubieran abierto camino, yo no estaría aquí. A nivel de estilo, yo tengo muchas más referencias en la línea clara francobelga. Hay gente que me ha comparado con Jacques Tardi, porque ambienta mucho y trabaja mucho los interiores y eso a mí me encanta; de hecho, es uno de mis autores favoritos junto a Moebius. O aquí, en España, Paco Roca y Pilarín Bayés.

¿Cuál es tu proceso creativo?

Soy muy metódico. Tengo una serie de ideas que guardo en un cajón, ideas sobre de qué quiero que vaya una historia, y con eso creo una escala narrativa. Cuando tengo la escala narrativa con cosas que quiero que pasen (que incluso lo hago en papeles que voy colocando en un corcho, como si se tratara de una serie de televisión), entonces me pongo a escribir un guion técnico, viñeta a viñeta: dónde van los personajes, tipo de plano... Y en mayúscula y negrita pongo los diálogos. Cuando tengo el guion técnico acabado, lo empiezo a dibujar.

Dibujo siempre a mano, lápiz en papel de croquis DIN A3, porque me resulta especialmente práctico. Paso a tinta en papel Canson vegetal; de esta manera no necesito ni mesa de luz, descansa mucho más la vista y no tengo que borrar tampoco. Lo hago con plumilla, mojando la plumilla en tinta china. He conseguido unas plumillas que el día que las dejen de fabricar me van a matar. Ya las compro por cajas de 20 en 20.

Y escaneo y lo único que hago en digital es poner grises cuando es blanco y negro con grises, y cuando es color, el color. Lo bueno que tiene en esta fase el digital es que no te ensucias, si tienes 20 minutos te puedes poner a colorear y dejarlo.

Me gusta mucho utilizar el blanco y negro con grises, porque funciona muy bien para el tipo de historias que yo hago.

La fase de rotulación la hace Iris Bermúdez, de La Cúpula, que es mi rotulista maravillosa, con la que trabajo en continuo contacto. Y ya la fase final, la entrega. Que siempre intento que sea una novela gráfica de 100 páginas y se me va siempre a 300. Parezco uno de esos directores de cine que no saben hacer películas de menos de dos horas. Me van saliendo muchas cosas que explicar. Hay un momento en que los personajes se mueven solos. Te guían. Eso me pasa mucho.

O ilustrador Sebas Martín sentado a carón da fonte do Kiosko Alfonso

Vayamos un poco antes, al momento en el que surgen esas ideas que almacenas en el cajón esperando a sacarlas. ¿Cuándo y cómo te inspiras para crear tus novelas gráficas?

Esto es tremendo. Mi hijo me decía el otro día que tendría que vivir por lo menos hasta los 130 años para escribir historias con todo lo que se me ocurre. Soy una persona que tiene muchas ideas, porque me voy fijando mucho en el mundo que me rodea. Voy en el autobús y voy escuchando una conversación y digo «esto lo podrían decir estos dos personajes» o «de aquí puedo tirar del hilo y sacar una historia».

Mis guiones, normalmente, tienen lugar en el año en que los escribo, excepto la saga de La piel como única bandera y Que el fin del mundo nos encuentre bailando. Hablo de lo que ha sucedido en el último año, de cosas reales, con lo cual siempre tengo material. Siendo una persona abierta al mundo, siempre tienes material. Recuerdo que hace dos años en el Salón del Cómic de Valencia alguien me preguntó si tenía crisis creativas y tuve que ir a la Wikipedia a ver qué quería decir. Eso de las crisis creativas no sé lo que es.

Pero decías que con las obras que están en Viñetas no ha sido así, al abordar la memoria histórica.

Con mi trilogía de la memoria, la chispa de la idea ha tenido otro recorrido. La idea dormía en un cajón desde hace 10 años, porque yo necesitaba madurez profesional para poder desarrollar esta historia que tenía lugar en los últimos días de la República en el caso del primer volumen. Hablamos además de una historia que está basada muy libremente en las memorias de un tío mío, del hermano mayor de mi padre. Mucha de la documentación que aparece es de primera mano. De hecho, tenía que ser una sola historia, autoconclusiva, que finaliza el día en que se levantan los fascistas y empieza la guerra civil. Pero muchos lectores querían saber qué les pasaba a esos personajes y a mí también me picaba el gusanillo de seguir.

Pensé en hacer una segunda parte, pero, si con la primera llegué a 300 páginas... Quedaba claro que necesitaba más espacio para que quedase algo bien explicado. No dejarme muchos cabos sueltos.

Esta fue la primera obra que hice con documentación histórica. Ha sido el triple de trabajo que una de mis creaciones convencionales, pero me lo he pasado tan bien que ahora estoy trabajando en más obra de memoria histórica. De hecho, este año he ganado el premio Finestres de cómic por esta obra en catalán, la segunda parte, La piel como única bandera. Además, cada vez que busco algo encuentro más cosas, tiro del hilo y me voy animando muchísimo.

Viñetas apuesta en esta edición de forma clara por la memoria social y la memoria histórica como ejes. ¿Qué crees que aporta el cómic a la visión que tenemos de lo que sucedió en España y de la lucha por los derechos sociales?

Creo que el cómic tiene una ventaja sobre otros medios narrativos y es que a mucha gente, sobre todo gente joven, que no se atrevería con un libro que hable de memoria histórica, le causa cierto rechazo. «Esto es un tocho», piensan. Sin embargo, el cómic entra muy bien por las ilustraciones, y por esa rendija podemos colarnos para explicar cosas que pasaron y que creo que son muy necesarias, porque, si algo ha perdido en este país, si es que la tuvimos alguna vez, es la memoria histórica. No recordamos qué ha pasado a muchos niveles. No solo a nivel político, sino también ahora, por ejemplo, a nivel de emigración. Fuimos durante muchos años un país de emigrantes.

Creo que es un deber que tenemos, el de explicarlo. Y creo, además, que no es solo que tengamos la obligación, sino que es que nos apetece a muchos autores. Yo siempre digo que, si corrí delante de los grises en los 70 ahora tengo el deber de explicarlo.

Tus novelas gráficas tienen unos títulos potentes. ¿Los trabajas mucho?

Es cierto que se me dan bien los títulos y que además siempre utilizo títulos largos. Se me da bien, pero también les doy mucha importancia. En una de mis series, la de Peluche, que es guionista de cómics, hago que él haga esos cómics con esos títulos que se me han ocurrido y que yo no puedo hacer. Así al menos hago las portadas de esos cómics, de esas novelas gráficas. De hecho, ya tengo el título de la tercera parte de mi saga de la memoria histórica.

¿Podemos tener la primicia?

Sí, os lo puedo decir. Se llama Solo se recuerdan las heridas. Se me ocurrió porque realmente, aunque cicatricen, las heridas se recuerdan, sobre todo las interiores.

Tu carrera se ha centrado, tal y como tú mismo cuentas, en el cómic gay. ¿Crees que es necesaria la etiqueta?

Mis personajes son gays, pero yo nunca he escrito historias dentro del gueto. Mis protagonistas tienen madres, amigos heteros, primos, vecinas...

Es un nicho quizás, o lo fue durante un tiempo para mí. Mi editor, Emilio, de La Cúpula, siempre decía que yo tenía un público quizás más reducido, pero tremendamente fiel. Y eso ha hecho también que se interese por el cómic mucha gente del colectivo que no se interesaba porque, aparte del cómic erótico gay, no había un cómic que explicase su vida cotidiana. De pronto, con estas dos novelas gráficas sobre la memoria histórica, el público generalista se ha dado cuenta del tipo de historia que explico y muchos están empezando a comprar mis novelas anteriores y les gustan.

Soy muy militante, participo en charlas y encuentros en defensa del colectivo; de hecho, yo viví la primera manifestación, siendo muy jovencito. Hay muchas cosas por las que luchar a todos los niveles, no solo dentro del colectivo LGTBI, y estamos a un pasito de perderlas. Tenemos que seguir dando caña.

Así que, ¿la etiqueta de cómic gay? No la rechazo, veo que me funciona bien, pero no soy exclusivo. Mi cómic tiene temática gay, pero no es solo para gays, es para todo el mundo. Y no soy el único autor gay que hace este tipo de cómic. De hecho, Ralf König ahora se ha convertido en algo que leen más heteros que gays, y me parece muy bien.

¿Al final lo que importan son las historias?

Es que al final el cómic se divide en dos categorías: bueno o malo. Hay cómic gay muy bueno y lo hay malísimo, como de cualquier otro tipo. Pero lo curioso es que mucha gente me dice «¿y por qué no te dedicas a hacer otro tipo de cómic?». ¿Y por qué no te dedicas tú, a ver? Si a mí me va bien aquí, ¿por qué tengo que dejar de hacerlo? A ver, ¿por qué tú te vistes siempre de negro y no te vistes de verde?

Los autores de novela negra hacen novela negra porque les gusta y funcionan bien en ella. ¿Acaso tienen que pasarse a hacer recetarios de cocina?

Cuéntanos con tu mirada lo que se van a encontrar los/as visitantes de tu exposición en el Kiosco Alfonso.

Lo que se van a encontrar van a ser como dos tráilers para ver la película, que te entren ganas de leerte los dos libros. Son 40 páginas en las que podrán ver cómo desarrollo los diálogos y conocerán a Basilio y Tomaset. Hay quien me dice que ya forma parte de su familia, incluso piensan que son unos tíos mayores, que les están explicando su historia. Y la gente que sea del colectivo va a ver que no hemos inventado nada, que en los años 30 ya nos daban cincuenta vueltas saliendo, encontrando lugares, reivindicando, luchando... y verá toda esa Barcelona canalla de la República que tenía lugares reseñados en espacios como Le Monde o el Times porque eran un lugar de referencia, sobre todo para aristócratas y burgueses que buscaban emociones fuertes.

Y en la segunda parte se van a encontrar la historia de un exilio, y hablo de cómo los exiliados que llegaron a Francia pensaban que iban a ser recibidos con los brazos abiertos y fueron confinados en lo que se llamaba campos de refugiados, que realmente eran campos de concentración. Y desde allí todas las aventuras de este exiliado que es Basilio y cómo llega a integrarse en la sociedad francesa.

De tus últimas lecturas en cómic, ¿qué recomendarías?

Pues podría recomendar muchas pero voy con tres.

Anatomía de un esqueleto, de Pep Brocal. Aprendiz de cuervo, la edición integral, de Danide, una absoluta delicia que me recuerda a La isla del doctor Moreau mezclado con Rebelión en la granja. Diario del Yeti, de Santi Arcas, que, en principio, parece una historia del Yeti, pero, en realidad, es una historia urbana.

José Pablo García: «La ligereza del cómic ayuda a abordar temas complejos como la memoria histórica»

El autor malagueño protagoniza la muestra de la Casa Museo Casares Quiroga con sus adaptaciones de las obras de Paul Preston en torno a la guerra civil española

A Coruña, agosto de 2026.— José Pablo García es uno de los nombres propios de la 29 edición del Viñetas. La muestra ‘La guerra civil’, de Paul Preston, que se puede visitar en la Casa Museo Casares Quiroga, incluye sus adaptaciones de La guerra civil española, La muerte de Guernica y Franco, del historiador británico. García (Málaga, 1982) ganó el premio de Cómic Injuve en 2009. Con Las aventuras de Joselito – El pequeño ruiseñor hizo una documentada biografía del cantante. Ha adaptado también al cómic la novela de Javier Cercas Soldados de Salamina y El hijo del chófer, de Jordi Amat. Conversamos con él en torno a su obra y su presencia en el festival.

P. ¿Cómo fueron tus inicios en el mundo del cómic? Tengo entendido que ya cuando eras niño hiciste tus pinitos.

Sí, yo llevo dibujando cómic desde los 6 años y con apenas 10 años publicaba en un periódico pequeño, local, El Sol de Antequera,; a lo largo de 30 semanas, publiqué la historia de la humanidad en cómic, ahí es nada. Por suerte, lo tengo todo guardado, porque yo hablo con muchos autores y han perdido mucho trabajo de épocas tempranas porque sus padres no son tan Diógenes como los míos, pero yo tengo como 400 páginas guardadas, archivadas cronológicamente.

Creaba mis personajes, hacía mis tiras. Por supuesto, muy influenciado por Mortadelo, por Tintín, Astérix, la típica influencia de esa edad.

P. ¿Se puede vivir del mundo del cómic en España en el siglo XXI?

Sí, a ver, yo lo estoy haciendo, pero tengo muchas dudas al respecto. Por muchos motivos. Soy optimista, desde luego, pero cuando un libro funciona no siempre sabes por qué. Puede ser un simple golpe de suerte, nunca sabes. En este negocio hay que tener siempre un plan B.

P. En cuanto a tu proceso creativo, ¿es similar en encargos como el caso de las obras que están en la expo de Viñetas y en proyectos propios como Palindrotiras?

Yo siempre trato de amoldarme al proyecto en el que estoy, y para ello adapto el estilo de dibujo y el tono, aunque yo pienso que siempre soy yo en todas las obras. Hay quien dice que no ve mi estilo, pero yo sí lo veo, incluso en las adaptaciones de Preston; hay muchas diferencias entre las dos primeras, La guerra civil española y La muerte de Guernica, y la tercera, la de Franco, que es más caricaturesca y tiene toques de humor sutil. Porque tenía muy presente que leer una biografía de un personaje como Franco sin que haya toques que lo aligeren sería demasiado árido.

P. Hablamos de las adaptaciones de unas obras que son casi monumentales. ¿Fue largo el proceso?

Pues no tanto, sobre todo en el caso de las dos primeras obras, en las que había que respetar una fecha de entrega que era de unos siete meses. Tenía esa presión y tuve que meterme caña, mientras que en otras, como la de Franco, pude tomármelo con más calma, porque fueron unos dos años.

Pero otras obras que no han sido encargos, como la de Palindrotiras, por ejemplo, sin presión de ningún tipo, la terminé muy rápido porque me divertía mucho. Los palíndromos siempre han sido mi pasión, mi mayor afición ahora mismo.

Al final di con la fórmula, que sería hacer un recorrido por la historia del palindromismo gráfico, un género que no existe, claro. Creé una falsa antología. Y, una vez que tuve eso, me puse a trabajar, porque imitar los estilos de otros autores siempre me ha resultado muy divertido: me pongo en la piel de otro, como un actor. Me divierte y me resulta más estimulante trabajar así que mantener un estilo concreto.

José Pablo García na súa exposición na Casa Museo Casares Quiroga

P. En el caso de las adaptaciones en torno a la guerra civil española, ¿has mantenido contacto con Paul Preston a lo largo del proceso de trabajo?

No, con el primero me busqué la vida yo solito. Con el segundo, el de Guernica, contacté con él en un par de ocasiones.

Me divierte mucho la parte de la documentación y buscar datos en fuentes de todo tipo. En realidad, sobre todo, no buscar en Internet, sino en hemerotecas, archivos, revistas antiguas…, que es donde se encuentran las cosas más valiosas.

P. Desde tu experiencia, ¿qué crees que aporta el cómic a la visión de la memoria histórica?

Es muy necesario y está visto que cada vez más. Estamos en un momento complejo. Antes, decir que eras antifascista era una obviedad, pero ya no es así. Yo creo que un medio como el cómic es mucho más directo que otros. Esa ligereza y amenidad es beneficiosa a la hora de informarse. Sobre todo en los temas y las épocas que yo he abordado.

P. ¿Tus libros se leen en educación secundaria?

Esa era la idea inicial de la editorial, en parte. Adaptar los libros de Paul Preston para llegar a esos públicos. Era algo que no se había hecho hasta ese momento. Ahora ya se han hecho más adaptaciones de ese tipo; recientemente, una sobre la misma temática, de Julián Casanova, España partida en dos [adaptada por Miguel Casanova e Carles Esquembre]. Pero cuando lo hicimos fue novedoso, una idea de la editora que contactó conmigo, y yo, cuando me puse a trabajar en el libro, no tenía muy claro si aquello iba a funcionar.

Es un proyecto complejo, porque es muchísima información y no puedes cribar la mayoría, dado que todo es importante y cada paso es fundamental para entender el siguiente, con muchísimos personajes… Desde dentro, yo tenía todas las dudas del mundo, pero al final resultó que no. La cosa funcionó y es con diferencia mi libro con mayores ventas.

P. Justamente en el Viñetas presentas Palindrotiras, un libro que no tiene nada que ver con tu obra anterior.

Estaré eternamente agradecido a Ausaider Cómics por haber apostado por él; era muy arriesgado. Hay una comunidad de palindromistas en España, pero es algo muy de nicho. Somos unas cien personas en España que hacemos palíndromos y los compartimos entre nosotros, y se autoeditan libros. Entonces, mi apuesta era la de intentar hacer mainstream algo totalmente de nicho, con toda la dificultad que eso conlleva.

A mí los palíndromos me han gustado desde siempre y siempre me han resultado divertidos sonoramente y por las imágenes que generan, muy extrañas, que surgen por la simetría de la frase y de conceptos que nada tienen que ver entre sí y que, de repente, son obligados a entenderse. Siempre he visto que había ahí materia prima para hacer humor gráfico.

Hace unos 20 años, cuando empecé en el mundo del cómic, no tenía claro de qué hablar, qué hacer, y pensé en hacer humor gráfico con los palíndromos. Luego, hace 10 años abrí una cuenta en Twitter en la que comencé a comentar la actualidad política y social y poco a poco fui ganando seguidores, se fue popularizando, alguno se hizo viral… Siempre me rondó la cabeza hacer un libro con eso.

La primera idea que tuve fue hacer un librito ilustrado con palíndromos acompañados de viñetas, pero en un momento dado me lie la manta a la cabeza y me lancé a un proyecto más ambicioso. Se me ocurrió la idea del recorrido histórico y pedí ayuda a dos colaboradores de la cuenta, y a partir de ahí ya empecé a trabajar.

Asistentes á inauguración da exposición de José Pablo García na Casa Museo Casares Quiroga

P. ¿Te animas a crear un palíndromo del eclipse?

No, no, no se puede. Hay palabras que están totalmente descartadas porque con ellas no se puede hacer un palíndromo, y eclipse es una de ellas.

P. Y el tema de la memoria histórica, ¿te apetece seguir trabajando en esa línea?

Sí, sí, estoy haciendo una cuarta colaboración con Paul Preston, aunque no puedo decir de qué se trata, pero puedo avanzar que va a dar que hablar. Es un tema muy de actualidad; es lo único que puedo decir.

P. ¿Qué cómics recomiendas de los últimos que has leído?

Podría recomendar muchos, pero me quedo con uno porque es una barbaridad: El vecino, de Pepo Pérez y Santiago García. Me lo estoy terminando todavía y me está pareciendo un festival gráfico, una cosa inconmensurable. Es la cuarta entrega de una saga y no tiene nada que ver con los otros tres. Muestra todo lo que no se ha visto en los otros: puñetazos, batallas…, siempre con el humor de por medio.

El eclipse «se cuela» en la actividad del Viñetas a través de charlas y exposiciones

La tercera jornada del festival tuvo un horario especial de cierre en los stands de Rúa BD y llenó la mañana de propuestas culturales y científicas

A Coruña.— El inevitable protagonismo del eclipse también se hizo hueco en la tercera jornada del Viñetas desde o Atlántico. Así, la programación de Rúa BD del día 12 se abrió con la presentación del libro Einstein, Eddington e a eclipse, de Ana Simões y Ana Matilde Sousa, en el mismo proyecto que Rumo ao eclipse, reciente Prémio Nacional de Banda Desenhada en Portugal.

Y, sin apartarse del mismo ámbito, la autora coruñesa Xulia Pisón ofreció una charla bajo el título Me persigue la ciencia”, en la que fue desgranando su carrera profesional y revelando las diferentes formas en que el ámbito científico y el artístico se han ido mezclando en sus obras a lo largo de los años. En esta línea, destaca su colección de tres volúmenes de divulgación científica Microalgas. Pisón es una de las autoras participantes en la exposición colectiva en torno al eclipse que forma parte de la programación del Viñetas y que se puede visitar en la Casa de las Ciencias hasta el 27 de septiembre.

En la carpa de Rúa BD no hay descanso, así que, apenas unos minutos después, el ilustrador francés Troubs —Jean-Mac Troubet— habló de su trabajo, con Jorge Esteban Jorgiot. En la conversación, Troubs destacó el impacto que su trabajo, junto con Edmond Baudoin, tuvo entre la comunidad migrante que retrataron primero en Ciudad Juárez (México) y después en Colombia y en la frontera entre Italia y Francia, concretamente en el valle del río Roya. De hecho, recordó sus vivencias durante la realización de su obra Humanos. La Roya es un río, en la que relata cómo la comunidad francesa de ese valle acogió a los migrantes y cómo fue su convivencia. Señaló el papel que tuvo uno de ellos, Cédric, que llegó a albergar en su terreno a casi 200 personas.

Miguel Robledo nunha entrevista de Viñetas desde o Atlántico

La mañana se cerró con la charla que revisó la trayectoria artística del autor del cartel del Viñetas de este año, Miguel Robledo. En esta conversación que mantuvo con Henrique Torreiro, el público asistente descubrió todos los detalles de la carrera de este polifacético autor ourensano, con una larga trayectoria en el ámbito de la ilustración, la animación, los fanzines y la dirección artística, que se estrenó hace un par de años con la autoría de novela gráfica, de la mano del guionista David Muñoz, con el álbum Territorio.

En la jornada del miércoles, las actividades y las casetas de Rúa BD pararon a las 15.00 horas en horario especial en el día del eclipse.

La Casa Museo María Pita acoge la exposición Stons, de Xulia Pisón, dentro de la programación de Viñetas desde o Atlántico y Elas Son Artistas

Gonzalo Castro destacó la apuesta del Gobierno de Inés Rey por tejer alianzas entre proyectos culturales y dar visibilidad al talento creativo coruñés

A Coruña.— La Casa Museo María Pita acoge desde hoy la exposición Stons, de la ilustradora y autora de cómic coruñesa Xulia Pisón, una muestra integrada en la programación expositiva de Viñetas desde o Atlántico y que forma parte también de la novena edición del ciclo Elas Son Artistas. La inauguración contó con la participación del concejal de Cultura y Turismo, Gonzalo Castro; del director del festival Viñetas desde o Atlántico, Manel Cráneo; de la propia artista; y del director artístico y responsable de producción de Elas Son Artistas, Tomi Legido. La jornada se completó con una actuación musical de MJ Pérez.

La muestra reúne planchas del nuevo proyecto autoeditado de cómic de humor de Xulia Pisón y permanecerá abierta al público hasta el próximo 27 de septiembre. Durante la inauguración, Gonzalo Castro puso en valor la colaboración entre dos de los programas culturales de referencia de la ciudad. «Esta confluencia no es simplemente una suma de programaciones. Es una manera de entender la política cultural, conectando disciplinas, impulsando alianzas y haciendo que los proyectos municipales dialoguen entre sí para llegar a más públicos y ofrecer nuevas oportunidades a las creadoras», señaló.

El concejal destacó también el papel de Elas Son Artistas, iniciativa que desde 2018 trabaja para reforzar la visibilidad de las mujeres creadoras en el ámbito cultural, y señaló la importancia de incorporar la ilustración y el cómic a este espacio de promoción de la igualdad. «La igualdad en la cultura no consiste únicamente en abrir ocasionalmente una puerta. Consiste en construir condiciones de continuidad, reconocimiento, profesionalización y acceso a los espacios de exhibición», afirmó.

Castro destacó además la trayectoria de Xulia Pisón, formada en la Escuela de Arte y Superior de Diseño Pablo Picasso de A Coruña y ganadora del primer premio del certamen Xuventude Crea de Banda Deseñada en 2015. La autora desarrolló una carrera que va desde la ilustración, los fanzines y la divulgación científica hasta los libros de cómic, con proyectos como Microalgas o la novela gráfica Irene a porteira, publicada en 2023 junto al guionista Óscar Losada. «Xulia no es simplemente una autora invitada a la programación cultural de A Coruña. Forma parte de la cultura que la ciudad produce, de la comunidad creativa que debemos acompañar y de la generación que está ampliando los lenguajes del cómic gallego», destacó el edil.

La exposición se integra en la programación de Viñetas desde o Atlántico, que celebrará su semana central entre los días 10 y 16 de agosto, pero que amplía su presencia en la ciudad a través de una programación expositiva distribuida en diferentes equipamientos culturales municipales.

En este sentido, el Gobierno de Inés Rey continúa apostando por convertir las casas museo municipales en espacios dinámicos de creación contemporánea. «Queremos que las Casas Museo sean espacios vivos, lugares donde la memoria converse con la creación actual, donde el patrimonio se abra a nuevas miradas y donde artistas y ciudadanía puedan encontrarse», recordó Gonzalo Castro.

La colaboración entre Viñetas desde o Atlántico y Elas Son Artistas refuerza la estrategia municipal de promover proyectos transversales que favorezcan el encuentro entre disciplinas, públicos y creadoras, consolidando A Coruña como una de las principales referencias culturales de Galicia.

Manel Cráneo, Gonzalo Castro e Xulia Pisón na inauguración da exposición

Viñetas cierra su programación para la edición de 2026 con un desembarco de autoras y autores internacionales procedentes de Francia, Cuba, Portugal y Gran Bretaña


Ocho autorías con veteranos como Bryan Talbot y Mary M.Talbot que traerán sus novelas gráficas históricas a la exposición Viñetas con memoria social

A Coruña.- Viñetas desde o Atlántico cierra su elenco definitivo de protagonistas para esta edición de 2026 con un desembarco de autoras y autores internacionales procedentes de Gran Bretaña, Francia, Cuba y Portugal. Así, la larga lista de creadoras y creadores presentes en el festival se completa con los nombres de Bryan Talbot y Mary M. Talbot, Lisa Lugrin, Clément Xavier, Jean-Marc Troubet (Troubs), Edmond Baudoin, Danay Dana y Paulo Monteiro.

La que es ya la 29ª edición del evento completa un elenco de creadoras y creadores de primer nivel que se suman a los más de 60 ya desvelados. El director del festival, Manel Cráneo, destaca la importancia de este incremento de invitados, que bate récord de internacionales presentes en la sección oficial del festival. Cráneo hace hincapié en la versatilidad de los estilos gráficos que confluyen en intereses comunes por ser una selección de autorías con trabajos vinculados a la memoria histórica y los derechos sociales.

Con este anuncio, el festival reafirma su compromiso con la calidad y con la imprescindible conjugación de talento local e internacional en una cita que ya se ha consolidado como un referente en el mundo del cómic en España. Con más de 70 creadores y creadoras, 24 exposiciones y más de un centenar de actividades, Viñetas desde o Atlántico, que ya inauguró el pasado 3 de julio su primera muestra en la Casa de las Ciencias, mantendrá una intensa programación en la que el eclipse y la memoria social tendrán especial protagonismo.

Bryan Talbot (Wigan, Lancashire, Inglaterra, 1952) es uno de los grandes nombres del cómic británico e internacional. Comenzó en el mundo del cómic underground y publicó por entregas Las aventuras de Luther Arkwright, considerada una de las primeras novelas gráficas británicas. Colaboró en la revista 2000AD, además de páginas para Judge Dredd y dibujando historias escritas por Alan Moore; en los noventa comenzó a trabajar para el mercado norteamericano, en series como Hellblazer, Batman: Legends ofthe Dark Knight e The Sandman, con Neil Gaiman. Entre sus novelas gráficas está El cuento de una rata mala, Alice in Sunderland o El corazón del imperio.

Mary M. Talbot (Wigan, Lancashire, Inglaterra, 1954), es profesora de Lengua y Cultura en la Universidad de Sunderland, y autora de artículos académicos sobre poder, género y lenguaje. En 2012 escribió la novela gráfica La niña de sus ojos, que dibujó Bryan Talbot. Conjuntamente con Bryan escribió además SallyHeathcote. Sufragista. Con Bryan Talbot al dibujo también, publicó las novelas gráficas La Virgen Roja y Lluvia. En breve publicarán Lo! An amazon! sobre la vida de Mary Wollstonecraft.

Con La Virgen Roja y Sally Heathcote. Sufragista, obras protagonistas de la muestra Lucha sindical feminista europea en el Kiosco Alfonso, los Talbot (compañeros de vida y artísiticos) retratan figuras femeninas que hicieron avanzar los derechos de la mujer y de la sociedad en la Francia del siglo XIX y en la Inglaterra de principios del XX.

Lisa Lugrin (Thonon-les-Bains, Francia, 1983) estudió antropología y cine y se diplomó en la Escuela de BD de Angulema. Conjuntamente con su compañero de viaje, Clément Xavier (Maputo, Mozambique, 1981), que también estudió en la Escuela de BD de Angulema, fundó Na Éditions. Ambos fueron acogidos en residencia en la Maison des Auteurs de Angulema y participaron en la obra colectiva Afghanistan (2011). En 2015, recibieron el premio Revelación en el Festival de Angulema por Yékini, le roi des arènes. Como guionistas, firmaron de forma conjunta la adaptación a cómic de Une histoire populaire de la France y los álbumes Washing-Town y WacoHorror: Elizabeth Freeman, l’infiltrée. Además de realizar algunos trabajos en solitario, en 2016 publicaron conjuntamente en Francia Geronimo, mémoires d’un résistant apache, y en 2025, Le lion de Guantánamo. En su obra Jiujitsufragistas, que estará presente en la planta baja del Kiosco Alfonso cuentan la historia de Edith Garrud, considerada la primera formadora en autodefensa feminista; ante la violencia que sufrían las manifestantes sufragistas en el Londres de 1910, entrenó en jiu-jitsu a las guardaespaldas de Emmeline Pankhurst

Jean-Marc Troubet, Troubs (Pessac, Francia, 1969), estudió Bellas Artes. Vinculado al cómic periodístico o de realismo social, a partir de sus cuadernos de viaje. Es especialmente destacable su colaboración con el también dibujante Edmond Baudoin (Niza, Francia, 1943) autor que estudió en la Escuela de Artes Decorativas de Niza. Colaboró en históricas revistas de cómic como Pilote, (À Suivre) y L’Écho des Savanes. Ganó el premio Alph-Art del Festival de Angoulême en 1992 y 1997. Ha trabajado con guionistas, como la escritora Fred Vargas (Los cuatro ríos, galardonado con el premio al mejor guión en Angoulême, y El vendedor de estropajos).

En Humanos. A Roya é um Rio que protagoniza la muestra de la Casa Museo Picasso, se centraron en retratar la situación existente en el valle del Roya (situado entre Francia y Italia) para los inmigrantes llegados a Europa a través del Mediterráneo.

Paulo Monteiro (Vila Nova de Gaia, Portugal, 1967) es un autor polifacético, que ha hecho cómic, ilustración, pintura y poesía. Su libro O amor infinito que te tenho e outras histórias obtuvo el premio Melhor Álbum Nacional en el Festival Internacional de Banda Desenhada da Amadora. Desde 2005 es director de la Bedeteca de Beja y del Festival Internacional de Banda Desenhada de Beja; coordinó las revistas Splaft! y Venham +5. Ha participado en publicaciones antológicas de cómic, como Humanus y Virar a Página, y en revistas como Efeméride, Baltic Comics Magazine o Stripburger.

Danay Díaz López, Danay Dana (A Habana, Cuba, 1983) estudió animación y artes plásticas en la Academia Nacional de Bellas Artes, en su ciudad natal. Afincada en Zaragoza, como autora de cómic, ha colaborado con la revista Thermozero. Su primer libro de cómic es La maldición de los Heredia, con el que obtuvo el Premio al Mejor Guion y el Premio a la Mejor Obra Aragonesa en el Salón del Cómic de Zaragoza.

Todos ellos estarán en A Coruña a lo largo de la semana central del festival, del 10 al 16 de agosto, en la que los visitantes del Viñetas podrán disfrutar, de las exposiciones, y también de propuestas variadas en las diferentes secciones del festival, pensadas para todos los públicos e intereses: Viñetas Show, Viñetas Mini, Rúa BD, Viñetas Pro, Viñetas Biblio y Viñetas Inclusivas.

El eclipse y la memoria social protagonizan el cartel del Viñetas desde o Atlántico 2026

La pieza, obra del autor orensano Miguel Robledo, fue presentada en Comic Barcelona


La semana central del festival será del 10 al 16 de agosto

A Coruña, 15 de mayo de 2026.- El concejal de Cultura de A Coruña, Gonzalo Castro, y el director del festival Viñetas desde o Atlántico, Manel Cráneo, presentaron esta tarde el cartel de la que será la 29ª edición de este evento, diseñado por el autor gallego Miguel Robledo. La pieza representa el eclipse total de Sol -que coincidirá con la celebración del festival- así como la memoria social con una selección de personajes populares del cómic y de la animación. La semana central del evento será del 10 al 16 de agosto, aunque parte de su programación se extenderá desde el mes de junio hasta finales de septiembre.

El acto de presentación se desarrolló en el stand institucional de promoción del cómic gallego dentro del festival Comic Barcelona, que se celebra este fin de semana en la capital catalana. Allí estuvieron un avance de los invitados de esta nueva edición del Viñetas: Pep Brocal, José Pablo García y Sebas Martín.

El concejal de Cultura destacó en la presentación que desde el equipo de trabajo del festival se trabajó “intensamente para construir un encuentro cada vez más rico y diverso, que ofrezca propuestas atractivas y de calidad para el público general de la mano de grandes figuras del mundo del cómic gallego, español e internacional. Voces artísticas que marcan la historia y la actualidad del cómic en el mundo”. “Gracias al impulso dado desde el Gobierno de Inés Rey, el Viñetas es hoy más atractivo que nunca, tanto para editoriales como para autores y autoras de cómic, gracias a una programación descentralizada que permite a la ciudadania y a los visitantes participar en exposiciones y actos de primer nivel mundial”, apuntó Castro.

Por su parte, el director del Viñetas desde o Atlántico explicó que este año se consolida la nueva etapa del festival, en la que se está poniendo especial atención en la inclusividad y en las temáticas sociales. El cómic español estará bien representado, como siempre, aumentará la participación del panorama autoral gallego y también habrá un incremento de nombres internacionales, que se irán desvelando en los próximos meses. Cráneo hizo hincapié en la fortísima apuesta que el salón hace por los creadores y creadoras gallegos y en la cuidada selección de ejes temáticos y la propuesta artística de las diferentes exposiciones, que se desvelarán cuando se aproximen las fechas de un evento que está en la frontera de las tres décadas de existencia.

Presentación do cartel Viñetas desde o Atlántico 2026. Persoal responsable do festival amosando o novo cartel na feira de cómic de Barcelona.

Avance de nombres del programa

Viñetas desde o Atlántico vuelve a optar para el diseño y ejecución de su imagen en el 2026 por un autor gallego. En este caso, Miguel Robledo, un creador orensano que cuenta con una larga y consolidada trayectoria en el ámbito del cómic, además de como ilustrador de obras literarias y con una extensa experiencia en revistas como Golfiño, Mister K o BD Banda.

El salón contará también con relevantes figuras del panorama del cómic en España, como Pep Brocal. El autor se ha manejado con maestría a lo largo de su extensa carrera en registros tan diversos como el humor, las reflexiones sobre el sentido de la vida, la humanidad o las causas sociales, más allá de una exitosa y próspera producción editorial en el cómic infantil. Entre sus títulos pueden destacarse Cosmonauta, Inframundo, la adaptación de la novela Taxi o la reciente Caridad del Río, basada en la vida de la espía soviética Caridad Mercader.

Otro de los invitados será el también catalán Sebas Martín, máximo representante del cómic LGTBI+ en el panorama estatal. Estará presente en el festival para presentar sus obras Que el fin del mundo nos encuentre bailando y La piel como única bandera, que abordan la homosexualidad en la Guerra Civil y en la posguerra.

José Pablo García será otro de los nombres de esta edición. Con su reciente publicación Palindrotiras está causando sensación entre la crítica y el público gracias a su dominio del humor y de las diferentes técnicas de dibujo. El autor malagueño cosechó ya antes éxito con sus adaptaciones a la novela gráfica de las obras de Paul Preston sobre la Guerra Civil y sobre Franco, así como la de Soldados de Salamina, de Javier Cercas; todas ellas suman miles de ejemplares vendidos en múltiples reediciones.

Entre los nombres propios del festival destaca también la coruñesa Xulia Pisón, que contará con una exposición en la Casa Museo María Pita en colaboración con el festival Elas son artistas. La autora es responsable, entre otros muchos títulos en su carrera, de la serie de tres volúmenes de divulgación científica Microalgas.

Viñetas desde o Atlántico cierra con récord de público y con libros de autores agotados en su 28º edición

Máis de 120.000 personas participaron desde o 11 ao 17 de agosto nas múltiples actividades realizadas no marco deste festival

Viñetas desde o Atlántico cierra su semana grande con récord de público en todas las actividades organizadas durante la semana del 11 al 17 de agosto. Fueron más de 120.000 las personas que se acercaron a la feria, tanto a las distintas exposiciones repartidas por toda la ciudad como a las charlas, talleres, conciertos y demás actividades del festival. Además, algunos de los autores invitados agotaron ediciones de sus libros en un Viñetas más ambicioso que en años anteriores, con más exposiciones y más autores participantes.

Si por la Rúa BD pasaron casi 80.000 personas, las diversas muestras del Viñetas repartidas por toda la ciudad de A Coruña no se quedaron atrás y acogieron a más de 40.000 visitantes. La de mayor afluencia fue la del Kiosco Alfonso, que albergaba la exposición ‘Viñetas e Decibelios’ con obras de Víctor Coyote, Azagra y Revuelta, Magius, Miguel B. Núñez, Cols (Olivia y Clara Cábez) y Don Rogelio J. En las 30 horas que permaneció abierta durante la semana del festival, más de 15.000 personas pasaron por sus salas.

También hubo una gran afluencia, mayor que en años anteriores, en otras muestras del festival, especialmente las instaladas en Palexco, ‘Quino en la Música’, sobre el autor de Mafalda, y ‘Astro-Ratón y Bombillita’, de Fermín Solís.

Además, en este espacio se concentraron los talleres para los más pequeños del festival, lo que atrajo gran cantidad de público infantil y juvenil. Destacaron asimismo las visitas a las muestras de Dave Cooper en la Casa Museo Picasso; la de la Sala Municipal de María Pita, con obras de Inacio e Iván Suárez y las ganadoras de los Premios Castelao 2024, Sandra Lordi y Laura Suárez

La gran novedad de este festival, el photocall 3D instalado en Palexco, también fue todo un éxito. Casi 3.200 personas pasaron por el ScanMeNow para llevarse su foto en 3D con Mafalda y Astro Ratón con el cartel oficial del festival de fondo.

El Viñetas 2025 también destacó por la masiva participación de público en las firmas oficiales con los autores. De hecho, algunos de ellos como el Premio Nacional del Cómic, Magius, o el reconocido artista canadiense Dave Cooper, tuvieron largas colas en la carpa oficial en busca de una firma. Además, obras como Black metal, de Magius, o la biografía de Buenaventura Durruti, de Carlos Azagra y Encarna Revuelta, se agotaron en todas las librerías del festival.

“ACIERTO CON LAS PROPUESTAS”

“Estoy muy satisfecho con el resultado de esta edición. Afinamos bien con las propuestas, con la selección de autores y con las temáticas abordadas, y esto se reflejó en un aumento de asistencia de público de un 20% más que en 2024”, apunta el director del festival, Manel Cráneo, que destaca su empeño en “seguir creciendo” bajo el importante apoyo institucional y económico del Concello da Coruña.

El director del Viñetas también resaltó la evolución creativa del festival con novedades como la implementación de nuevas tecnologías. “El ScanMeNow hizo hervir la sala de Palexco. Estoy agradecido de que Inés Rey y Gonzalo Castro compartan visión conmigo respecto a eso”, indicó. “A Coruña es un hervidero autoral que debe mirar hacia fuera sin perder nuestra identidad y Viñetas tiene que ser la plataforma definitiva de lanzamiento de nuestro talento hacia el exterior. También la organización del festival por secciones es un acierto consolidado en el que seguiremos puliendo detalles”, añadió.

Persoa vendo libros nun posto da rúa BD

MÁS PIEZAS Y AUTORES

Este Viñetas mostró 1.400 piezas entre obra en papel y creación digital repartidas en 21 exposiciones. En esta edición participaron más de 70 autores, frente a los 40 del año pasado, y se presentaron 20 exposiciones, en comparación con las 18 de 2024. También hubo tres conciertos de autores de cómic que además son músicos, un Late Night Show en el Colón y seis talleres infantiles en la Sala Palexco.

Fueron cerca de 60 actividades entre charlas, tertulias, talleres o presentaciones y 36 casetas de librerías y editoriales, con cuatro exposiciones internacionales con obras de Canadá, Argentina, Portugal y Francia.

Un neno e una nena lendo un libro na rúa BD do festival de Viñetas desde o Atlántico

VIÑETAS SHOW

Este Viñetas 2025 también llegó cargado de conciertos gráficos y actuaciones en vivo, incluyendo el espectáculo de Víctor Coyote y el concierto ilustrado de Hombre Tigre con actuaciones de autoras como Anabel Colazo y Raquel Montero, además de la proyección del documental Quinografía y un Late Night Show con entrevistas a autores, presentado por Neves Rodríguez. “Es un formato que es un acierto, que funciona, que a la gente le gusta y por el que seguiremos apostando e impulsando en futuras ediciones”, destaca Manel Cráneo.

TALLERES Y ESPECTÁCULOS

Además, el Viñetas Mini trajo talleres diarios con autores invitados en la Sala Municipal de Palexco, espectáculos en las Bibliotecas Municipales y la tradicional Rúa BD, que llenó la feria del cómic con la presencia de 35 editoriales y librerías especializadas, con más de 100 actividades, entre ellas firmas, charlas, presentaciones, visitas guiadas y masterclasses en los Jardines de Méndez Núñez. Por supuesto, tampoco faltaron los talleres y revisión de portafolios por parte de editores en la sección Viñetas Pro.