Paulo Monteiro: «Siempre quise ser autor de cómic; incluso aprendí a leer para poder leer los cómics de mi hermano»

«Nunca hemos pasado por un momento tan bueno en el cómic portugués... Siento Galicia como la tierra de nuestros primos que viven ahí arriba», destaca el autor portugués

A Coruña.— Paulo Monteiro lleva toda una vida ligado al cómic, pero su actividad va mucho más allá del dibujo. Ilustrador, autor, escritor, gestor cultural e impulsor de proyectos, ha convertido Beja en uno de los centros del cómic portugués. Allí creó una comunidad de autores que lleva tres décadas trabajando alrededor del colectivo Toupeira.

También impulsó la Bedeteca y un festival que cada año lleva a la ciudad a autores procedentes de todo el mundo. Su propia obra, más íntima y personal, llegó relativamente tarde a las librerías, pero obtuvo importantes reconocimientos. En El amor infinito que te tengo reunió diez historias en las que la memoria, las experiencias personales y el amor se convierten en materia narrativa. Ahora prepara un nuevo libro protagonizado por un hombre incapaz de reconocer las oportunidades que la vida le ofrece.

Monteiro habla también de la fuerza actual del cómic portugués y de un ecosistema que considera especialmente rico. Su relación con Galicia es igualmente intensa, tanto por la programación del festival como por sus propias raíces familiares. Conversamos con él sobre dibujo, memoria, cultura, Portugal y Galicia, y sobre la capacidad del cómic para crear comunidad.

P. Paulo Monteiro es ilustrador, pintor, poeta, gestor cultural, autor de cómic... ¿Cómo te definirías? ¿Quién es Paulo Monteiro?

Tengo muchos intereses diferentes; siempre los he tenido. Pero hay una cosa que quise ser desde que tengo memoria: autor de cómic. Empecé a leer las revistas de cómic de mi hermano, que es mayor que yo, y recuerdo que incluso intenté aprender a leer para poder leer aquellos cómics.

Tenía cinco o seis años y en casa había muchas revistas. Mi hermano coleccionaba la revista Tintin, que entonces era una puerta de entrada a todo el cómic francobelga: Tintín, Astérix, Corto Maltés, Bernard Prince, Blake y Mortimer... Para mí aquello era fascinante.

Durante un tiempo pensé que todo el mundo leía cómics y que todo el mundo dibujaba. Solo más tarde descubrí que no era así. Y, para mi sorpresa, también descubrí que había gente que no leía cómics.

P. Parece que el cómic estaba además muy presente en tu familia.

Sí. Mi padre también leía cómics, dibujaba y pintaba; mi madre escribía cuentos para algunas revistas. Y todavía conservo cómics de finales del siglo XIX que pertenecían a mi abuelo. Por parte materna, además, tenemos raíces gallegas. Era algo transversal en la familia. Había revistas, libros, almanaques... El cómic formaba parte de la vida familiar. Yo empecé a dibujar muy pequeño y nunca abandoné ese interés.

P. Sin embargo, tu trayectoria profesional ha sido mucho más amplia. Estudiaste Historia del Arte, pintura, escenografía, cine de animación...

Siempre he tenido dificultades para escoger, porque quería hacer muchas cosas. En el instituto estudié artes plásticas y también letras. Llegué a matricularme en Bellas Artes en Macao, pero abandoné. También pensé en estudiar Antropología, Literatura, Historia, Periodismo... Al final fui a Historia del Arte, pero al mismo tiempo estudié pintura, escenografía para teatro y cine de animación. Hace pocos años hice incluso una película de animación. También escribí para la radio y para periódicos, hice teatro de sombras chinescas en las escuelas, toqué la guitarra... Siempre he sido un poco así.

P. ¿Cómo acabaste en Beja, en el Alentejo, y qué significó aquella mudanza?

Estaba haciendo el máster en Lisboa y solicité una beca. Me quedé en Beja y me encantó. Había vivido en la zona de Lisboa y, de repente, me fui al Alentejo. Mi vida cambió completamente. Llegué con veintitrés años y me quedé. Incluso llamé a mi profesor para decirle que ya no quería volver a Lisboa, que me iba a quedar en Beja. Él no se puso muy contento, pero para mí fue maravilloso. Allí trabajé en un museo, me encargué del servicio educativo, hice un periódico para niños, teatro de marionetas, exposiciones... Podía pasar por la mañana trabajando en un texto sobre escultura del siglo XIV y por la tarde haciendo teatro de marionetas. Esa diversidad me encantaba.

P. ¿Y cuándo llega tu propia obra de cómic?

Yo hacía cómics desde muy joven, quizá desde los cinco o seis años. Lo que llegó tarde fue la publicación. Publiqué mi primer libro cuando tenía 42 años. Había hecho muchos trabajos de ilustración antes, incluso para niños, pero siempre quise hacer un cómic más personal, más íntimo. Nunca hice demasiada fuerza para que saliera. Fue como si la vida me fuera llevando hacia las historias que necesitaba contar. A veces tenemos que vivir determinadas experiencias para poder hablar de ellas. Por eso tardé tanto.

P. Esa primera etapa personal cristaliza especialmente en El amor infinito que te tengo. ¿Qué hay de ti en ese libro?

El amor infinito… tiene diez historias, muy íntimas, y todas tienen que ver de algún modo con mi recorrido. Algunas son más tristes y otras menos, pero hay cierta dulzura en ellas. Son historias sobre el amor, pero también sobre las experiencias y sobre las personas. Quizá por eso tardó tanto en aparecer. Necesitaba pasar por determinadas cosas antes de poder contarlas.

P. Y, sin embargo, cuando finalmente publicaste, llegaron los premios y el reconocimiento internacional.

Sí, fue una sorpresa. Tuve tres premios en Portugal, otro en Francia y también un reconocimiento en España, como cómic del año de la Generalitat Valenciana. Ni siquiera sabía si el libro iba a publicarse.

Tuve la suerte de contar con personas que me apoyaron y con un editor que confió en el proyecto. Llevo toda una vida en el sector: empecé a escribir sobre cómic para los periódicos a los dieciséis años, la primera exposición que organicé fue cuando tenía catorce. Conozco a autores, críticos, periodistas, editores y libreros desde hace décadas. Esa red también fue importante.

P. Estás preparando ahora una nueva obra. ¿Qué puedes contarnos de ella?

Es un libro de unas cien páginas que quiero terminar este año. Ya tengo prácticamente todas las páginas esbozadas y ahora estoy pasando a limpiarlas. Es muy diferente de El amor infinito que te tengo. Cuenta la historia de un hombre muy amargado, incluso violento, al que de repente la vida le sonríe. El problema es que él no es capaz de disfrutar de esa oportunidad.

A veces tenemos un futuro maravilloso delante y estamos tan amargados que no conseguimos aprovecharlo. Este hombre podría tenerlo todo y acaba quedándose sin nada.

P. Es una historia en la que también quieres provocar reacciones en el lector.

Exactamente. Quería que las personas odiasen al personaje y que, al final, acabasen identificándose con él. Porque nosotros nunca somos completamente buenos ni completamente malos. A veces somos egoístas, mezquinos, desagradables... Todos tenemos esas partes. Me interesa esa contradicción. Que el lector piense que está mirando a otra persona y, de repente, se dé cuenta de que también hay algo de él en ese personaje.

P. Volviendo a tu época en Beja, ¿cómo fue tu aterrizaje en el mundo del cómic?

En 1996 organicé un taller de cómic con varios autores. Yo daba las clases, pero no era una enseñanza clásica. Mostrábamos trabajos, conversábamos, intercambiábamos impresiones y cada persona hacía lo que tenía que hacer. Fue un éxito muy grande. Aparecieron muchos jóvenes que hacían muy buen cómic. La mayoría continúa hoy en el colectivo. El taller se transformó en el Coletivo Toupeira y este año cumplimos treinta años.

Hoy somos más de treinta personas dibujando. Muchos de los que empezaron entonces son autores consolidados en Portugal y continúa entrando gente nueva. Es algo que me da mucha satisfacción.

P. Y todo esto tiene mucho que ver con la aparición de la Bedeteca. ¿Qué pretendías crear?

En 2005 la Câmara Municipal de Beja consideró que había que dar un marco a aquel grupo y propuse la creación de la Bedeteca, una biblioteca especializada en cómic que tuviera también características de taller de trabajo. La idea era que hubiera mesas de dibujo, mesas de luz y espacio para que los autores pudieran trabajar, pero también que cualquier persona pudiera entrar, leer y llevarse libros. Y que aquel espacio sirviera para hacer conferencias, exposiciones y actividades. De aquella idea nació también la posibilidad de organizar un gran evento dedicado al cómic.

P. Ese evento acabó convirtiéndose en el Festival Internacional de Cómic de Beja, uno de los grandes encuentros del sector en Portugal. ¿Qué querías que fuera diferente en él?

Queríamos que fuera un festival a nuestra escala. Beja es una ciudad pequeña, en el interior del Alentejo, lejos de los grandes centros urbanos. Y, sin embargo, conseguimos llevar autores de todo el mundo. Tenemos una filosofía muy clara: juntar autores consagrados con autores que están empezando. Podemos tener una exposición de un autor internacionalmente famoso y, al lado, la primera exposición de un chico o una chica que acaba de hacer un fanzine. Este año, por ejemplo, hemos tenido a Thomas Ott y al lado una exposición de Beatriz Brajal, una autora de 19 años que hacía su primera exposición. Para mí eso es fantástico. Los autores consagrados también fueron jóvenes algún día.

P. Esa mezcla parece formar parte de la identidad del festival.

Sí. Queremos que sea un festival muy humano. Los autores tienen un momento para los autógrafos y otro para conversar, pero el resto del tiempo están allí, hablando con los lectores y entre ellos, tomando una cerveza... El festival abre por la noche y hay conciertos ilustrados, actividades en la calle, comida y bebida. Es una atmósfera muy familiar. Beja tiene unos veinte mil habitantes y, sin embargo, recibimos cada año diez u once mil visitantes. Viene gente de todo Portugal y también de España.

P. ¿Cómo ves actualmente el cómic portugués?

Creo que nunca hemos pasado por un momento tan bueno. La historia del cómic portugués es muy rica y diversa. Comienza ya en el siglo XIX y hemos transitado por las diferentes fases del cómic europeo. Portugal tuvo una relación muy fuerte con Francia y también con Brasil. Cuando yo era niño había muchísimas revistas en los quioscos. Teníamos publicaciones portuguesas, brasileñas, europeas, americanas... Yo podía tener seis, siete, ocho o diez títulos diferentes cada semana. Era maravilloso. Yo gastaba el dinero que me daban para comer en comprar revistas. A veces llegaba a casa con hambre porque me había gastado todo en cómics.

P. ¿Y ese buen momento también se ve en el número de autores, festivales, editoriales y espacios especializados?

Sí. Ahora tenemos entre 200 y 250 autores trabajando, aunque sea con cierta intermitencia. Tenemos más de cincuenta editores de cómic, varios festivales, nueve bedetecas y cada vez más librerías especializadas. También hay residencias artísticas, becas, premios y un apoyo institucional que antes era mucho más difícil de encontrar. Hace tres años, el cómic entró en la Academia Nacional de Bellas Artes. Desde el punto de vista estatutario es muy importante: el cómic pasa a estar junto a la pintura, la escultura, el dibujo, el cine o la danza. Es todo un ecosistema. Y es un ecosistema muy rico.

P. También desarrollas proyectos con países africanos de lengua portuguesa. ¿Qué importancia tiene para ti esa dimensión lusófona?

Es muy importante. Tenemos relaciones muy fuertes con Brasil, Angola, Cabo Verde, Mozambique, Guinea-Bisáu, Santo Tomé o Timor. En Angola, por ejemplo, hay autores y festivales muy interesantes, como Luanda Cartoon. Desde Beja intentamos crear puentes. Hacemos exposiciones, invitamos a autores y ahora estamos desarrollando proyectos para crear bedetecas en Angola y Guinea-Bisáu. Para mí la relación con África lusófona es también una cuestión cultural. La historia es un fardo pesado y tenemos que asumir tanto las cosas buenas como las malas del pasado. Pero lo importante es también pensar en lo que podemos construir a partir de ahora.

P. Y en ese espacio no podemos dejar de hablar de nuestro país. ¿Cómo definirías tu relación con Galicia?

Es una relación muy especial. En el Festival de Beja hemos llevado a muchos autores gallegos. Hicimos exposiciones de David Rubín, Miguelanxo Prado, Altar Mutante y otros autores. En 2014 hicimos una gran exposición colectiva con más de cincuenta autores gallegos. E intentamos que esa presencia se extienda también a la programación cultural: hicimos queimada, leímos poemas de Rosalía de Castro... Es una manera de acercar Galicia a Beja. Yo, además, tengo bisabuelos de Vigo, así que siempre he sentido esa proximidad. Hay algo curioso: en el norte de Portugal esa relación es muy natural, pero incluso en el sur existe esa sensación de que los gallegos son nuestros primos que viven ahí arriba.

P. Esa proximidad también aparece en tu propia obra.

Sí. Hay una historia de mi libro, «Para Lá dos Montes», en la que aparece una carretera que va hacia el norte, a Oporto y a la «hermana Galicia», a Vigo y A Coruña. Cuando hice la historia no pensé conscientemente en eso. Era algo que yo sentía y simplemente apareció. Después me di cuenta de que allí estaba esa relación con Galicia. Es curioso cómo las cosas que llevamos dentro acaban apareciendo en lo que hacemos.

P. ¿Qué autores portugueses recomendarías a alguien que quisiese conocer el nuevo cómic del país?

Hay muchos. El problema es que a veces no son tan conocidos fuera de Portugal como merecerían. Hay autores con una obra extraordinaria, como Filipe Abranches, Miguel Rocha, Dinis Conefrey, Maria João Worm, António Jorge Gonçalves, Louro o Nuno Saraiva. Y también hay mucha gente joven que está apareciendo en los fanzines y en los concursos. Continuamente vemos trabajos interesantes. Lo más importante es que hay una comunidad muy activa.

P. Después de tantos años trabajando en el cómic y en la cultura, ¿qué impresión te llevas de este festival de A Coruña y del ecosistema gallego?

Lo que más me ha impresionado ha sido la proximidad entre las personas. He sentido una sensación de comunidad muy fuerte entre los organizadores, los autores y el público. Había alegría por estar allí, por trabajar juntos. He sentido mucha proximidad con lo que hacemos en Beja. La gente estaba feliz, había una atmósfera muy buena. Ayer por la noche fuimos a tomar unas cervezas y estuvimos hablando hasta tarde. Fue fantástico. La verdad es que me da pena marcharme tan pronto. Me gustaría haber llegado antes y quedarme más tiempo. Pero espero que esto sea el comienzo de una relación más larga entre nosotros.

Pep Brocal: «Me gusta creer que el cómic es un fin en sí mismo, no solo la escalera para llegar a que la gente de interese por la historia»

Su novela gráfica Caridad del Río protagoniza una de las muestras en torno a la memoria histórica del Viñetas 2026

A Coruña.— A Pep Brocal le gusta definirse de formas diversas (entre ellas, dibujante y autor), aunque lo que deja traslucir a través de sus trabajos y sus palabras es que, en realidad, este creador que lleva ya más de 40 años contando historias en viñetas es totalmente inclasificable. Participó en los ochenta en las revistas Zona 84, Tótem y Cairo, y fue uno de los fundadores de la revista Mr Brain. Colaboró en las revistas infantiles Cavall Fort y Tretzevents, y publicó cómics para primeros lectores en Mamut (series «El pequeño Olaf» y «Lily Megamosca»). En 1995 fue galardonado como autor revelación del Salón del Cómic de Barcelona. En 2019, su obra Inframundo recibió el premio ACDCómic de la crítica. Su obra Caridad del Río, que forma parte de la exposición Viñetas con Memoria Social en el Kiosco Alfonso, aborda la controvertida figura de esta mujer que fue espía soviética y madre del asesino de Trotski.

P. ¿Cuál es tu vínculo con el Viñetas?

Lo conozco desde hace tiempo, por supuesto, porque lleva ya muchos años y siempre he tenido muchas ganas de estar, y curiosidad, porque además tenía como veintipocos años cuando estuve en A Coruña y me fascinó, y sé que este festival es como una fiesta y una manera de compensarme socialmente mis aislamientos creativos.

Este tipo de encuentros para mí son fundamentales, porque el trabajo creativo es muy solitario y necesitas ese tiempo de encuentro, de feedback con lectores y lectoras, otros autores y autoras, editores y editoras. Lo necesitas para seguir avanzando en tu trabajo más allá de las búsquedas interiores.

P. Vienes al festival con una expo centrada en tu libro dedicado a Caridad del Río. ¿Cómo surge este proyecto?

Pues surge en 2019, cuando se convoca el primer premio Ara de cómic de no ficción en catalán. Para mí era un reto porque nunca había desarrollado un proyecto así, de manera que, conjuntamente con mi pareja, nos pusimos a elaborar una lista de personajes históricos en los que podría centrarse la obra. Todos los nombres en la lista eran de mujeres porque teníamos claro que tenía que ser así. Hay muchos menos libros y menos documentación sobre figuras femeninas, y en esa lista Caridad enseguida destacó como una de las propuestas más interesantes para llevar al cómic por muchos motivos.

Es un personaje potentísimo, hay documentación porque es relativamente reciente, vivió en el siglo XX y hay fotografías y documentos. Finalmente gané el premio Ara, pero lo que pedían era solo un proyecto de 14 páginas; entonces, Garbuix me ofreció la posibilidad de llevar adelante una novela gráfica y me puse a ello. El libro se publicó en diciembre de 2025.

P. Después de todo este trabajo de años, ¿qué piensas de Caridad del Río? ¿Cómo la definirías?

Fue una mujer extraordinaria por su personalidad y por su tremendo componente de rebeldía, que la marcará de por vida. Era apasionada, irascible, potente. Ella no hacía nada a medias, porque no sabía hacerlo así. Siempre era todo o nada. Venía de un contexto burgués por completo y se vinculó a movimientos políticos y vivió momentos históricos tremebundos.

P. Decías antes que tú venías de trabajos muy diferentes. ¿Cómo fue todo el proceso de documentación?

No tenía nada que ver con lo que había hecho; yo, por ejemplo, había hecho un libro protagonizado por un cosmonauta y entonces, ¿cuáles son los escenarios? Pues un cielo con estrellas. Pero claro, en el momento en que decides que vas a tratar un personaje real y los escenarios van a ser también reales y además no sirve el París actual (tiene que ser el del año cuarenta y pico o el México del sesenta o la plaza Roja de Moscú del año tal), pues tienes que tirar de películas, de fotografías. Y también, por supuesto, utilizas la imaginación y una cierta lógica, pero es muy exigente cuando haces algo así, porque, además, en una novela esto lo cuentas con palabras, pero en el cómic tienes que mostrarlo.

P. ¿Cómo te defines? ¿Historietista, creador, autor de cómics, autor, dibujante…?

En realidad soy dibujante y pienso como dibujante, pero también me considero autor. Porque no solo dibujas en un cómic, también trabajas con las palabras y también estás montando una historia. Es cierto que los ladrillos que usas son dibujos, pero el resultado es algo más. Todo se fundamenta en el dibujo, pero hay algunas historias que te pueden atrapar incluso con un dibujo feo, porque es la historia la que te tiene que enganchar.

Por eso digo que el cómic es algo más difícil de acotar. Tiene aún mucho recorrido por delante, todo depende del talento y de los autores y autoras que vayan surgiendo. De eso depende que evolucione más o menos, vaya para aquí o para allá, se expanda…

P. En esta edición del Viñetas, la memoria histórica tiene gran relevancia. ¿Crees que el cómic aporta algo a este ámbito?

Yo creo que el cómic es interesante per se. Es cierto que hay quien considera que puede ser útil para acercar a lectores de todo tipo a determinadas temáticas. Esa utilidad yo también la veo, pero me gusta creer que el cómic es un fin en sí mismo, no solo la escalera para llegar a que la gente se interese por la historia. Es un puerto de llegada en sí mismo.

Y, en el caso concreto de mi libro, lo primero que me fascinó fue la personalidad de Caridad del Río, una mujer burguesa que parecía destinada a vivir toda su vida como tal y, sin embargo, tiene una vida de película; al mismo tiempo, permitía hacer el retrato de toda una época, de todo el siglo XX. La burguesía de principios de siglo, el pistolerismo, la lucha de clases, los bajos fondos, el anarquismo, el comunismo, la I Guerra Mundial, la Guerra Civil, la II Guerra Mundial, el exilio, el espionaje, la guerra fría y hasta casi casi el declive de la Unión Soviética, porque esta mujer vivió bastantes años y tuvo tiempo de verlo.

P. ¿Tienes ganas de retomar la lista de protagonistas históricas que habíais elaborado y hacer un nuevo libro?

La verdad es que es muy interesante como reto, pero hay que decir que es muy exigente también. Me he leído un montón de libros, me he visto un montón de películas, documentales… Porque lo que haces tiene que estar fundamentado, hay que hacerlo seriamente. El cómic es válido para cualquier tema y es muy directo y llega muy rápidamente al lector. Y tienes que ponerle tus recursos de historietista, una cierta dosis de imaginación y fantasía, porque no estabas en esas conversaciones y tienes que ponerles voz a los personajes.

En definitiva, cuando haces cualquier cómic tienes que conseguir que la historia funcione, que no solo sea un compendio de hechos. Tiene que haber una aventura.

P. Tu carrera es muy larga y amplia, con registros muy diversos, para infantil y adultos, y en una parte importante de tus libros hay una cierta tendencia existencialista y filosófica. ¿En tus obras te preguntas siempre sobre quiénes somos?

Los autores siempre trasladamos al papel nuestras propias inquietudes. Lo que te pasa por dentro está ahí sobre el papel y a mí estos temas siempre me han interesado porque creo que también están en la base de todo. Quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos… Esas frases que puede que suenen a chiste, pero siguen por resolver.

Lo que pasa es que hay modos de tratarlo, porque yo siempre intento darle un enfoque humorístico, manteniendo un misterio e intentando crear una sonrisa al lector para llevarlo de la mano a lo que en definitiva no deja de ser una aventura, aunque tenga todo ese fondo existencialista.

Es cierto que hay varias obras mías con ese esquema, pero por eso me gusta romper dinámicas y pasar a hablar de un personaje histórico como Caridad del Río. Hacer algo distinto y ver luego cómo retomar.

P. En tu nuevo libro, Anatomía de un esqueleto, vuelves a las andadas existenciales.

Sí, en este caso son las vivencias también en clave dramática de un dibujante de cómic. A mí me gusta reinventarme en cada proyecto y ya sé que eso suena a tópico, pero eso implica que en algún momento hacia la mitad del proyecto tienes ganas de enviarlo todo a la papelera. Nada funciona, crees que tus personajes no tienen sentido, te has perdido.

Igual hay autores que no se plantean tantas majaderías y es un plan envidiable, pero otros dudamos, damos mil vueltas, perdemos un montón de tiempo… Por eso, vuelvo sobre mis pasos después de Caridad del Río con una mirada más refrescada y eso me permite hacer una historia en que el referente soy yo mismo. El argumento gira en torno a un dibujante de cómic que muere y va al limbo y ahí se encuentra con la muerte y tiene que convencerla para poder volver a la vida y recuperar esa última obra que se quedó en el cajón. Porque él teme que esas 300 páginas se pierdan o, todavía peor, que se las quede otro autor. Pues ese es uno de los miedos que me persiguen desde hace años; pienso: si ahora me muero, ¿qué va a pasar con todo ese trabajo que tengo en el cajón?

En este libro hay una ficción, pero hay realidad porque lo que hago también es un retrato de todo lo que he ido conociendo en el mundo de la edición de cómic. Es un retrato exagerado, pero no deja de ser un retrato y de tener un fondo real.

P. ¿De qué fuentes bebe Pep Brocal? ¿Cuáles son tus influencias?

Realmente todo puede influenciarte. Todo en el mundo está ahí para ser visto, incorporado a tu propio bagaje. El cine es muy importante en mi caso, las artes en general y el cómic en particular, aunque lo tengo al mismo nivel que todo el resto.

Mis influencias han ido variando a lo largo del tiempo; cuando yo era un chaval, pues, claro, Mortadelo y Filemón, que era lo que había en España; también Tintín, cómic francobelga, algún cómic que te llegaba por publicaciones… Ese momento de las revistas que ya pasó y que te permitía crearte una visión sobre qué querías hacer. Cuando empiezas, de alguna manera intentas reproducir, copiar lo que ya has visto y que te ha gustado. Pero como la copia es imperfecta, todo lo que aportas, toda esa originalidad tuya, que es tu incapacidad de hacer una copia perfecta, acaba siendo lo que será tu estilo. Irá configurando tu manera de hacer las cosas y así vas encontrando un camino de expresión gráfica, que al final son los demás los que reconocen, más que tú mismo. Y las influencias son cíclicas. Van cambiando con el tiempo.

Hace poco me han regalado un libro de los primeros americanos de 1895 a 1915, los que publicaban en la prensa diaria; están Rudolph Dirks y un montón de autores de ese momento que, vistos ahora, son de lo más moderno y tienen más de 100 años de historia. Esas cosas me interesan mucho.

P. ¿Siempre tuviste claro que te querías dedicar al cómic?

Sí, yo tenía claro desde pequeño que quería ser dibujante y se me ocurrió matricularme en la facultad de Bellas Artes de Barcelona y ahí, bueno, lo de dibujante no está contemplado. Hay varias especialidades, pero el dibujo no existe. Puedes ser actor, restaurador, pintor, pero no existía la especialidad de dibujo y pensé «¿qué estoy haciendo aquí?». Pero pensé también «mientras no me echen, sigo», y me propuse acabar lo que había empezado. Es una de esas cosas que haces en la vida y no sabes por qué. Yo creo que en la vida, al final, todo se hace por accidente.

P. ¿Qué recomendarías de los últimos libros que has leído?

Pues en la mesilla de noche tengo una novela, Tango satánico, de László Krasznahorkai. Pero lo voy combinando con cómics; por ejemplo, Kaspar, de Obom, que me ha gustado mucho. Obom me interesa, no se parece mucho a lo que yo hago y ahí está la gracia. En el encants (el rastro de Barcelona) lo último que me cogí es un recopilatorio del Papitu, una revista de antes de la Guerra Civil en la que trabajaban muchos ilustradores. Había mucho talento en España ya en ese momento, todo eso sabemos cómo terminó, pero se puede recuperar su trabajo.

Con la Guerra Civil muere una sociedad y nace otra totalmente distinta, y es importante que las generaciones más jóvenes sepan lo que supuso, porque entramos fácilmente en la tentación de banalizar todo lo que sucedió.

Variedad de títulos y buenas cifras en las casetas de librerías del Viñetas 2026

Libreros y libreras hacen una evaluación positiva de las cifras y de la afluencia de público de la edición que termina y muestran una amplia diversidad en los títulos más vendidos

A Coruña.— Las librerías presentes en esta edición de Viñetas desde o Atlántico hacen un balance mayoritariamente positivo del festival y destacan, además de las ventas, la variedad de títulos y la elevada actividad a lo largo de las jornadas. Desde las librerías gallegas hasta la portuguesa Dr. Kartoon, los/las profesionales consultados coinciden en señalar el interés del público por el cómic, aunque también apuntan a diferentes tendencias en los libros que más salida han tenido.

Manuel, de Metrópolis Cómics, considera que las ventas son similares a las del año pasado. «Creo que como el año pasado», explica, aunque reconoce que aún no han hecho un balance definitivo por estar centrados en el desarrollo del propio festival. Frente a otros años, en los que un título podía destacar claramente, en esta ocasión apuesta por una mayor variedad. Entre los libros que más han funcionado están los de autores que la librería ha llevado directamente al encuentro, como Carolina Corvillo o Irene Márquez, mientras que el catálogo europeo continúa teniendo un peso importante. «No hay un título concreto que destaque muchísimo, pero sí son los que movemos nosotros mismos los que más vendemos», señala.

Ramón, de la Librería Paz, se muestra aún más optimista. «Muy contento. Muy bien», afirma al comparar esta edición con las anteriores, y asegura que este año las ventas han sido «mucho mayores». En su opinión, el elevado número de actividades y eventos programados a lo largo del festival puede explicar parte de ese incremento: «Mucho evento, mucha actividad constantemente, eso supongo que siempre atrae a más gente». Entre los títulos más vendidos están los de Tyto Alba, autor invitado al festival, así como obras de Paco Roca, uno de los autores que considera un clásico para el público. También novedades como la adaptación de Fred Fordham de Un mago de Terramar, basada en la novela de Ursula K. Le Guin; la Odisea ilustrada (de Miguel Brieva y Carmen Estrada), publicada por Planeta, coincidiendo con el interés actual por la obra clásica, y el importante peso del libro infantil. Entre estos últimos, señala El libro endemoniado, de Fernando Llor y Alicia GM, que define como «muy divertido» y con un funcionamiento «superbueno».

Antonio Monzón, de Alita Cómics y Penguin Random House, también hace una valoración positiva de esta edición, aunque llama la atención sobre la irregularidad de las ventas según los días. «Este año bastante bien», resume, pero matiza que existen grandes diferencias: «Hay días mucho mejores y días que fueron bastante peores». Monzón no puede establecer una comparación directa con la pasada edición, porque el año pasado no participó en la feria. Entre los títulos que más han salido este año sitúa La fábrica de papel, de Marta Kayser, además de Berserk, de Kentaro Miura, y la obra sobre La guerra civil de Paul Preston de otro autor convidado, José Pablo García.

Cola de xente para as sinaturas de Mary M. Talbot e Bryan Talbot

Desde Portugal, Miguel, de la librería Dr. Kartoon, vive esta edición como una primera experiencia en el festival y, por lo tanto, no tiene una referencia directa para comparar las ventas con años anteriores. El balance, sin embargo, es positivo. «No tengo comparación porque es el primer año que estoy aquí como librero», explica. La experiencia podría ser aún mejor, según apunta, si no hubiese tenido problemas con el terminal de pago, que no funcionó correctamente por cuestiones relacionadas con el roaming. A pesar de ese percance, ha quedado sorprendido por el interés por los libros en portugués. «Notamos que hay interés por los libros en portugués, de autores portugueses, incluso los que están editados en español», señala. Entre los autores preferidos, destaca las obras O Amor Infinito que te Tenho, de Paulo Monteiro, otro de los autores invitados; 25 Mulheres, de Raquel Costa, o bien Os Vampiros, de Filipe Melo y Juan Cavia.

Sandra, de Tótem Lugo, recuerda que, si el año pasado «fue muy bien», este «fue mejor». «Hemos vendido muchos libros de arte, mangas variados, libros sobre videojuegos», dice. Entre ellos están One Piece, de Eichiro Oda, y Doraemon, de Fujiko F. Fujio, «clásico que, siempre, chicos y no tan chicos piden muchísimo».

Desde la librería y espacio cultural coruñés Galgo Azul, Leo hace un balance muy positivo de su participación en la feria de este año, con constante flujo de visitantes, aunque con momentos de picos muy elevados, sobre todo en torno al fin de semana. En este espacio hacen especial hincapié en la relevancia que su amplio catálogo de infantil ha tenido en estos días. Cuenta que en la lista de sus libros más vendidos están, de hecho, tres títulos para público infantil y juvenil: Avni 9 (de Pujol y Caut), Hermanas (de Raina Telgemeier), Policán (de Dav Pilkey), El viaje (de Agustina Guerrero) y El cuerpo de Cristo (de Bea Lema).

Pío Barreiro, desde la veterana Librería Komic, de Santiago de Compostela, a punto de cumplir 40 años, cuenta que también han detectado un incremento de ventas y afluencia de visitantes con respecto al año pasado. Entre sus títulos más vendidos destaca, sin dudarlo, uno de los que más venden ya en la tienda física, Dos mujeres desnudas, de Luz; y la novela gráfica O eco dos días rotos, de Alberto Taracido, protagonista de una de las exposiciones del Viñetas de este año.

Viñetas cierra una jornada de viernes con enorme afluencia de público

El festival incluye en su programación dos charlas vinculadas a la memoria social y a la lucha por los derechos civiles, de la mano de figuras como Bryan Talbot y Mary M. Talbot, Pep Brocal y Sebas Martín

A Coruña.— El festival Viñetas desde o Atlántico completó su jornada de viernes con una extensa y rica programación en la que se contaron dos charlas diferentes vinculadas a los procesos creativos de los autores Pep Brocal, con Caridad del Río; Sebas Martín, con La piel como única bandera y Que el fin del mundo nos encuentre bailando; y Mary M. Talbot y Bryan Talbot, con La virgen roja, Sally Heathcote: sufragista y Lluvia.

En la charla de la mañana, los dos autores catalanes, de la mano de Vanesa Santiago, desvelaron algunos detalles del proceso creativo que los llevó a firmar los libros que protagonizan sus respectivas muestras, presentes en el Kiosco Alfonso. Brocal y Martín coincidieron en la importancia de seguir trayendo al presente experiencias como las vividas por sus protagonistas en un momento como el actual.

Faladoiro con Pep Brocal e Sebas Martín na carpa do Viñetas 2026

Ya por la tarde, los británicos Mary M. Talbot y Bryan Talbot contaron en su charla las tramas de tres de sus obras conjuntas vinculadas a temáticas relacionadas con las luchas sociales: la lucha sufragista, la comuna de París y las luchas sociales, y la lucha ecologista.

La tónica de la jornada fue la de las colas en las firmas (de cerca de una hora en el caso de los Talbot) y las mareas de gente yendo y viniendo, comprando en los stands y visitando las muestras que ocupan los espacios expositivos ubicados en las cercanías de la Rúa BD.

Mary M. Talbot e Bryan Talbot na caseta de Viñetas Estudio asinando exemplares

José Pablo García: «La ligereza del cómic ayuda a abordar temas complejos como la memoria histórica»

El autor malagueño protagoniza la muestra de la Casa Museo Casares Quiroga con sus adaptaciones de las obras de Paul Preston en torno a la guerra civil española

A Coruña, agosto de 2026.— José Pablo García es uno de los nombres propios de la 29 edición del Viñetas. La muestra ‘La guerra civil’, de Paul Preston, que se puede visitar en la Casa Museo Casares Quiroga, incluye sus adaptaciones de La guerra civil española, La muerte de Guernica y Franco, del historiador británico. García (Málaga, 1982) ganó el premio de Cómic Injuve en 2009. Con Las aventuras de Joselito – El pequeño ruiseñor hizo una documentada biografía del cantante. Ha adaptado también al cómic la novela de Javier Cercas Soldados de Salamina y El hijo del chófer, de Jordi Amat. Conversamos con él en torno a su obra y su presencia en el festival.

P. ¿Cómo fueron tus inicios en el mundo del cómic? Tengo entendido que ya cuando eras niño hiciste tus pinitos.

Sí, yo llevo dibujando cómic desde los 6 años y con apenas 10 años publicaba en un periódico pequeño, local, El Sol de Antequera,; a lo largo de 30 semanas, publiqué la historia de la humanidad en cómic, ahí es nada. Por suerte, lo tengo todo guardado, porque yo hablo con muchos autores y han perdido mucho trabajo de épocas tempranas porque sus padres no son tan Diógenes como los míos, pero yo tengo como 400 páginas guardadas, archivadas cronológicamente.

Creaba mis personajes, hacía mis tiras. Por supuesto, muy influenciado por Mortadelo, por Tintín, Astérix, la típica influencia de esa edad.

P. ¿Se puede vivir del mundo del cómic en España en el siglo XXI?

Sí, a ver, yo lo estoy haciendo, pero tengo muchas dudas al respecto. Por muchos motivos. Soy optimista, desde luego, pero cuando un libro funciona no siempre sabes por qué. Puede ser un simple golpe de suerte, nunca sabes. En este negocio hay que tener siempre un plan B.

P. En cuanto a tu proceso creativo, ¿es similar en encargos como el caso de las obras que están en la expo de Viñetas y en proyectos propios como Palindrotiras?

Yo siempre trato de amoldarme al proyecto en el que estoy, y para ello adapto el estilo de dibujo y el tono, aunque yo pienso que siempre soy yo en todas las obras. Hay quien dice que no ve mi estilo, pero yo sí lo veo, incluso en las adaptaciones de Preston; hay muchas diferencias entre las dos primeras, La guerra civil española y La muerte de Guernica, y la tercera, la de Franco, que es más caricaturesca y tiene toques de humor sutil. Porque tenía muy presente que leer una biografía de un personaje como Franco sin que haya toques que lo aligeren sería demasiado árido.

P. Hablamos de las adaptaciones de unas obras que son casi monumentales. ¿Fue largo el proceso?

Pues no tanto, sobre todo en el caso de las dos primeras obras, en las que había que respetar una fecha de entrega que era de unos siete meses. Tenía esa presión y tuve que meterme caña, mientras que en otras, como la de Franco, pude tomármelo con más calma, porque fueron unos dos años.

Pero otras obras que no han sido encargos, como la de Palindrotiras, por ejemplo, sin presión de ningún tipo, la terminé muy rápido porque me divertía mucho. Los palíndromos siempre han sido mi pasión, mi mayor afición ahora mismo.

Al final di con la fórmula, que sería hacer un recorrido por la historia del palindromismo gráfico, un género que no existe, claro. Creé una falsa antología. Y, una vez que tuve eso, me puse a trabajar, porque imitar los estilos de otros autores siempre me ha resultado muy divertido: me pongo en la piel de otro, como un actor. Me divierte y me resulta más estimulante trabajar así que mantener un estilo concreto.

José Pablo García na súa exposición na Casa Museo Casares Quiroga

P. En el caso de las adaptaciones en torno a la guerra civil española, ¿has mantenido contacto con Paul Preston a lo largo del proceso de trabajo?

No, con el primero me busqué la vida yo solito. Con el segundo, el de Guernica, contacté con él en un par de ocasiones.

Me divierte mucho la parte de la documentación y buscar datos en fuentes de todo tipo. En realidad, sobre todo, no buscar en Internet, sino en hemerotecas, archivos, revistas antiguas…, que es donde se encuentran las cosas más valiosas.

P. Desde tu experiencia, ¿qué crees que aporta el cómic a la visión de la memoria histórica?

Es muy necesario y está visto que cada vez más. Estamos en un momento complejo. Antes, decir que eras antifascista era una obviedad, pero ya no es así. Yo creo que un medio como el cómic es mucho más directo que otros. Esa ligereza y amenidad es beneficiosa a la hora de informarse. Sobre todo en los temas y las épocas que yo he abordado.

P. ¿Tus libros se leen en educación secundaria?

Esa era la idea inicial de la editorial, en parte. Adaptar los libros de Paul Preston para llegar a esos públicos. Era algo que no se había hecho hasta ese momento. Ahora ya se han hecho más adaptaciones de ese tipo; recientemente, una sobre la misma temática, de Julián Casanova, España partida en dos [adaptada por Miguel Casanova e Carles Esquembre]. Pero cuando lo hicimos fue novedoso, una idea de la editora que contactó conmigo, y yo, cuando me puse a trabajar en el libro, no tenía muy claro si aquello iba a funcionar.

Es un proyecto complejo, porque es muchísima información y no puedes cribar la mayoría, dado que todo es importante y cada paso es fundamental para entender el siguiente, con muchísimos personajes… Desde dentro, yo tenía todas las dudas del mundo, pero al final resultó que no. La cosa funcionó y es con diferencia mi libro con mayores ventas.

P. Justamente en el Viñetas presentas Palindrotiras, un libro que no tiene nada que ver con tu obra anterior.

Estaré eternamente agradecido a Ausaider Cómics por haber apostado por él; era muy arriesgado. Hay una comunidad de palindromistas en España, pero es algo muy de nicho. Somos unas cien personas en España que hacemos palíndromos y los compartimos entre nosotros, y se autoeditan libros. Entonces, mi apuesta era la de intentar hacer mainstream algo totalmente de nicho, con toda la dificultad que eso conlleva.

A mí los palíndromos me han gustado desde siempre y siempre me han resultado divertidos sonoramente y por las imágenes que generan, muy extrañas, que surgen por la simetría de la frase y de conceptos que nada tienen que ver entre sí y que, de repente, son obligados a entenderse. Siempre he visto que había ahí materia prima para hacer humor gráfico.

Hace unos 20 años, cuando empecé en el mundo del cómic, no tenía claro de qué hablar, qué hacer, y pensé en hacer humor gráfico con los palíndromos. Luego, hace 10 años abrí una cuenta en Twitter en la que comencé a comentar la actualidad política y social y poco a poco fui ganando seguidores, se fue popularizando, alguno se hizo viral… Siempre me rondó la cabeza hacer un libro con eso.

La primera idea que tuve fue hacer un librito ilustrado con palíndromos acompañados de viñetas, pero en un momento dado me lie la manta a la cabeza y me lancé a un proyecto más ambicioso. Se me ocurrió la idea del recorrido histórico y pedí ayuda a dos colaboradores de la cuenta, y a partir de ahí ya empecé a trabajar.

Asistentes á inauguración da exposición de José Pablo García na Casa Museo Casares Quiroga

P. ¿Te animas a crear un palíndromo del eclipse?

No, no, no se puede. Hay palabras que están totalmente descartadas porque con ellas no se puede hacer un palíndromo, y eclipse es una de ellas.

P. Y el tema de la memoria histórica, ¿te apetece seguir trabajando en esa línea?

Sí, sí, estoy haciendo una cuarta colaboración con Paul Preston, aunque no puedo decir de qué se trata, pero puedo avanzar que va a dar que hablar. Es un tema muy de actualidad; es lo único que puedo decir.

P. ¿Qué cómics recomiendas de los últimos que has leído?

Podría recomendar muchos, pero me quedo con uno porque es una barbaridad: El vecino, de Pepo Pérez y Santiago García. Me lo estoy terminando todavía y me está pareciendo un festival gráfico, una cosa inconmensurable. Es la cuarta entrega de una saga y no tiene nada que ver con los otros tres. Muestra todo lo que no se ha visto en los otros: puñetazos, batallas…, siempre con el humor de por medio.

Viñetas inaugura una de sus exposiciones estrella, centrada en la guerra civil española

El festival entra en su fase final con una muestra que recoge las adaptaciones de las obras de Paul Preston a cómic realizadas por José Pablo García

El concejal de Cultura y Turismo, Gonzalo Castro, recordó que una viñeta «puede humanizar la historia, mostrar las consecuencias concretas de la violencia y ayudarnos a formular preguntas necesarias»

A Coruña.— La Casa Museo Casares Quiroga fue el escenario de la inauguración de la expo “‘La guerra civil’, de Paul Preston, de la autoría de José Pablo García, que se enmarca dentro de la programación del festival Viñetas desde o Atlántico.

En el acto celebrado esta mañana participaron el concejal de Cultura, Gonzalo Castro; el director del festival, Manel Cráneo; el autor, José Pablo García, y Antonio, el artesano de Enxógate que elaboró el móvil que representa el bombardeo de Guernica relatado en una de las obras de la muestra.

Gonzalo Castro destacó que «las obras de Paul Preston ayudaron a varias generaciones a comprender la guerra civil, la destrucción de Guernica y la dictadura fascista. Y el cómic muestra, una vez más, que es una herramienta para pensar, aprender y conversar. Una viñeta puede detener la mirada en un hecho que a veces una cifra o una página de texto dejan pasar. Puede humanizar la historia, mostrar las consecuencias concretas de la violencia y ayudarnos a formular preguntas necesarias».

Por su parte, Manel Cráneo hizo especial hincapié en la relevancia que la memoria histórica tiene en la programación de esta 29.ª edición del Viñetas, al tiempo que puso en valor la calidad del trabajo del autor, en una obra que abarca la adaptación a novela gráfica del trabajo del historiador Paul Preston en tres volúmenes distintos: La guerra civil española, La muerte de Guernica y Franco.

Cráneo destacó el elevadísimo nivel de las 24 muestras que componen este año la sección expositiva del Viñetas y apostó por la necesaria expansión del festival a nuevas sedes como esta, en su crecimiento natural que permite que cada año llegue a más público.

Asistentes á inauguración da exposición na Casa Museo Casares Quiroga

Otro de los elementos que destacó fue la relevancia de la colaboración entre la Asociación Galega de Artesáns y el Viñetas, fruto de la cual, tanto en esta muestra como en las que ocupan el Kiosco Alfonso y la Casa de la Cultura Salvador de Madariaga, diferentes artesanos «sacaron» de las viñetas elementos y personajes variados dándoles cuerpo. En el caso concreto de la exposición de la Casares Quiroga, los/as visitantes podrán ver un colgante con un avión lanzando bombas, extraído del libro La muerte de Guernica, elaborado por Manuel, del taller de artesanía Enxógate, que acudió también a la inauguración.

El autor, José Pablo García, relató en la visita guiada que dedicó varios años a estos trabajos de adaptación y se documentó a través de fuentes muy variadas. El creador contó que, a pesar de tratar una temática similar, «hay muchas diferencias entre las dos primeras, La guerra civil española y La muerte de Guernica, y la tercera, la de Franco, que es más caricaturesca y tiene toques de humor sutil. Porque tenía muy presente que leer una biografía de un personaje como Franco sin que haya toques que lo aligeren sería demasiado árido».

La muestra podrá visitarse hasta el 27 de septiembre en la que es nueva sede de exposiciones del Viñetas en este año 2026, la Casa Museo Casares Quiroga, en la calle Panaderas.

Jacobo F. S.: «Nunca pienso en hacer un producto infantil; pienso en hacer una buena historia»

«El cómic en gallego está mejor porque hay muchísima más gente haciendo cómic, pero para vivir de esto hay que hacer la obra y venderla en cuantos más sitios mejor», apunta el ilustrador vigués.

A Coruña.— Después de diez años de espera, Marcopola ha regresado a las librerías coincidiendo con la gran exposición que Viñetas desde o Atlántico dedica a su autor. Ilustrador, escritor y profesor, Jacobo F. S. (Jacobo Fernández Serrano, Vigo, 1971) repasa la evolución de su universo creativo, reflexiona sobre el momento que vive el cómic gallego y analiza los retos de un sector que ha crecido mucho en los últimos años, pero que sigue buscando un modelo sostenible.

P. Después de tantos años, Marcopola se ha convertido ya en un universo propio. ¿Cómo nació?

Marcopola es la última cristalización de un trabajo que he ido haciendo en Los amigos de Archimboldo Roque. Básicamente, es lo que se puede ver en la exposición. Comenzó con Los amigos de Archimboldo Roque y, a partir de ahí, fue encajando mi mundo, tanto en el aspecto gráfico como en el narrativo, en los temas que trato y en el tipo de personajes. De hecho, Marcopola aparece por primera vez como personaje secundario en Los amigos de Archimboldo Roque. A partir de ahí, fue creciendo.

P. ¿Y qué tiene un personaje secundario para acabar convirtiéndose en el protagonista de una serie?

A veces pasa. La serie de Archimboldo se prestaba mucho a eso, porque cada entrega era prácticamente como un cuento, con una enorme variedad de personajes. Había mucho espacio para que apareciesen personajes diferentes.

Y luego ocurre que vas creando personajes y, de repente, hay alguno que se queda ahí palpitando. No sabes muy bien por qué, pero te da más curiosidad. Te da la sensación de que ahí hay algo más que contar, que ese personaje tiene más cosas que decir.

Por un lado, está la curiosidad del autor por saber qué es ese personaje, qué haría, cómo se mueve, cómo piensa. Y por otro está la propia necesidad del personaje de vivir, de hacer cosas, de disfrutar. Y en algún momento encuentras ahí un terreno para desarrollar una historia.

P. ¿Y de dónde viene el nombre de Marcopola? Por un lado, remite a los viajes de Marco Polo y, por otro, a la feminización de esa figura.

Tiene que ver directamente con Los viajes de Marco Polo. En el primer número, el remo es lo que permite que Marcopola se mueva y viaje. Ese remo era de un chico, Xerafino, que lo perdió cuando jugaba a Marco Polo. Y, precisamente, Los viajes de Marco Polo es su libro preferido.

Marcopola era una isla que no tenía nombre y fue Xerafino quien le puso ese nombre. El femenino tiene también una explicación gramatical: es una isla.

P. La serie está funcionando especialmente bien entre el público infantil y juvenil. ¿Por qué crees que conecta tanto con los chavales?

Es difícil de saber. Supongo que coincidió que algunas teclas funcionan. Yo no hago Marcopola pensando que estoy haciendo un producto para un determinado público. Es una obra de autor y, después, fui buscando dónde poder editarla. No es un encargo.

Creo que coincidió que el tipo de humor, los personajes, el humor absurdo que utilizo mucho y ese tipo de fantasía e imaginación les hacen gracia.

También hay una cuestión importante: la sensación de que los personajes están vivos. Están haciendo cosas, se mueven, interactúan. Si te interesa lo que están desarrollando, si te hace gracia, sigues adelante. Esa es también una de las cosas propias del cómic cuando funciona: tienes delante una sensación de vida.

«El cómic en gallego está mejor porque hay muchísima más gente haciendo cómic»

O ilustrador Jacobo F. S. posa subido a uns xogos infantís

P. Y, hablando de esta sensación, ¿cómo ves el momento actual del cómic en gallego, tanto para el público infantil como para la novela gráfica?

Mucho mejor. Pero principalmente porque hay más cómics. Hay más gente haciendo cómic y, sobre todo, hay más chicos y chicas que se incorporan.

Yo también soy profesor de ilustración y veo esa evolución. Las nuevas generaciones son más numerosas. Al principio había cuatro o cinco personas; después, en mi época, ya había más; en la siguiente, aún más, y ahora hay muchísima gente haciendo cómic de calidad.

Además, el cómic infantil y juvenil es uno de los ámbitos más demandados por las editoriales. Es un tipo de obra que está funcionando. Yo estoy en contacto con editoriales por la escuela y por mi trabajo y veo que les piden a los alumnos que terminan proyectos de cómic infantil porque se están colocando muy bien.

P. Hubo un momento en el que el cómic parecía tener que demostrar que podía entrar en las aulas. ¿Eso ya ha cambiado?

Sí. Marcopola fue el primer cómic que, sin ser una revista ni formar parte de una publicación periódica, entró en prescripción de lectura en las escuelas. Había profesores que lo utilizaban para trabajar determinadas cuestiones en clase.

Al principio era algo que chocaba. Pero si entra y funciona, continúa. Y funcionó. Hoy en día hay estudios, investigación e incluso espacios universitarios dedicados al cómic aplicado a la educación. Ya es un campo de estudio. Por eso digo que está mejor: porque ahora hay muchísimo más.

P. ¿Y desde el punto de vista de la industria?

Ahí sigo viendo un poco las mismas dificultades. Una industria gallega, entendida como una industria individual que permita a un autor vivir exclusivamente del cómic, por el tamaño del mercado es prácticamente imposible.

Lo que tiene que hacer un autor es una obra, tratar de publicarla en su lengua e intentar venderla a otras lenguas. Con el mismo trabajo vas sumando y, al final, puedes hacerlo rentable. Porque también es muy difícil para una editorial pagar lo que realmente debería cobrarse por un álbum de cómic de cincuenta páginas. En una edición hay un adelanto, pero quien apuesta de verdad es el autor: apuesta su tiempo y su trabajo.

Y después están todos los demás aspectos: cómo se hace el cómic, cómo se paga, cómo se vende, cómo se distribuye, cómo se da a conocer, qué presencia tiene en las librerías y en los grandes almacenes... Hay muchas piezas.

P. En ese sentido, internet ha abierto una puerta importante.

Claro. Las nuevas generaciones están en contacto con gente de todo el mundo. Hay que hacer la obra, tiene que tener calidad y después hay que venderla. Cuantos más sitios, mejor. Y, obviamente, si puedes traducirla, mucho mejor.

P. Precisamente, tú te mueves también entre el cómic, la literatura infantil y la ilustración. ¿Hay mucha diferencia entre esos ámbitos?

En el fondo, no tanta. Yo soy dibujante y tengo mis gustos, las cosas que me interesan estéticamente, pero también soy autor. Tengo cómic, literatura infantil y otros proyectos.

Incluso cuando escribo un libro estoy pensando en los dibujos. No sé si me habría lanzado a presentar manuscritos literarios si no pudiera combinar esa herramienta que tengo para contar las cosas, que es el dibujo. Hay una tradición muy importante de autoría en la que la misma persona escribe e ilustra.

Puedes hacer un álbum ilustrado, un libro ilustrado o un cómic, pero el autor está construyendo también su visión estética.

P. Pero tú sabes bien que es diferente escribir una historia y saber contarla también con el dibujo.

Sí. Hay una técnica narrativa propia del dibujo. Lo que tienes en la mano para contar es escribir y dibujar. Y el dibujo aporta muchos recursos narrativos.

No es un dibujo para decorar, es un dibujo para contar la historia. La historia está sostenida por el dibujo y por el texto. Y cuando vas adquiriendo experiencia con el lenguaje del dibujo y con la escritura, lo que buscas es que esas dos herramientas te permitan contar lo que quieres contar.

Yo no pienso que tenga un guion cerrado y después simplemente lo ilustre. La idea es ponerme a hacer una cosa escribiendo y dibujando. El dibujo afecta al guion, el guion afecta al dibujo y entre los dos van formando la historia.

«Hay un tipo de ilustración y un tipo de profesional al que la inteligencia artificial le va a hacer mucho daño»

P. ¿Cómo ves la irrupción de la inteligencia artificial en el sector de la ilustración?

Lo primero, como profesor, es que nos obliga a pensar cómo educamos sobre eso. Hay aspectos que tienen que estar perfectamente definidos, especialmente los relacionados con los derechos de autor. Si hay utilización de obras protegidas, eso tiene que estar regulado.

Y después hay también cuestiones ambientales. Hay que mirar el impacto que tienen determinadas tecnologías. Pero, al final, es una tecnología que va a ser difícil de parar.

Yo pienso que hay un tipo de ilustración y un tipo de profesional de la ilustración al que le va a hacer mucho daño. Eso es algo que me parece bastante evidente. Ahora hay que ver cómo reaccionamos. Es un momento de transición, de buscar cuál es la convivencia posible entre una cosa y otra. Es un momento complicado.

P. Pero también hay una dimensión creativa que te resulta interesante.

Sí. Desde el punto de vista artístico, es interesante observar cómo evoluciona. Al principio, la inteligencia artificial hacía cosas muy evidentes, como manos imposibles o determinados errores, y ahora ya hay una evolución.

Pero desde el punto de vista profesional hay que estar totalmente en contra de cualquier atropello de los derechos. Si se presenta como una herramienta de ayuda, perfecto. Pero si se alimenta de copiar los dibujos de la gente, ahí los gobiernos tienen que defender la propiedad intelectual de los ilustradores.

P. Llegar a Viñetas desde o Atlántico con una exposición propia, y además como exposición inaugural, ¿qué significa para ti?

Para mí es increíble. Tuve una etapa de mi vida en la que era ilustrador y hacía cursos y diferentes trabajos. Siempre fui profesor, pero desde hace unos años soy profesor de enseñanza reglada.

Me encanta la docencia, pero ralentizó mi producción. Sobre todo el cómic, porque es algo que lleva mucho trabajo. Si no tienes horas, no puedes hacerlo. Y si llegas a casa sin energía después de la docencia, no tienes tiempo ni cabeza para ponerte con él.

P. De hecho, este último Marcopola tardó diez años en salir. Y esta exposición llega justo cuando sale el quinto volumen.

Sí. Por eso para mí es como una especie de segunda temporada. Es como volver, es realmente una vuelta, pero no es volver desde cero.

La exposición está centrada en Marcopola, pero también habla de lo anterior. Me da perspectiva a mí y permite que el resto de la gente comprenda en qué consiste mi trabajo, qué ideas y qué líneas estoy manejando desde el principio y cómo han ido evolucionando.

Y además coincide con la salida del quinto Marcopola y con la respuesta de los lectores, que para mí fue increíble. Los chavales están leyendo los libros y, cuando llega uno nuevo, parece que llevaban esperando por él desde el día anterior. Ya conocen a los personajes, saben perfectamente lo que pasa.

Son lectores espectaculares, muy exigentes y muy controladores con lo que les gusta. Que todo eso coincida ahora con la invitación de Viñetas es para mí como un segundo comienzo.

P. ¿Qué papel crees que ha jugado Viñetas desde o Atlántico en la evolución del cómic gallego?

Es difícil de explicar ahora porque ya estamos acostumbrados a que existan salones y festivales, pero al principio era muy diferente.

Antes de los primeros Viñetas no veíamos originales de autores, mucho menos teníamos la posibilidad de ver aquí a autores importantísimos, autores que estabas leyendo en las librerías y que seguías. De repente estaban ahí, podías escuchar sus charlas, ver sus originales y conocer cómo trabajaban.

Por un lado, está esa labor de acercar la profesión a la gente a través de los autores y de las exposiciones. Y por otro está el movimiento inverso: los autores que hacemos cómic en Galicia nos juntamos con los autores que vienen de fuera.

Ahora hay una generación nueva de autoras y autores gallegos muy importante. Cuando pasen unos años y se analicen estos últimos veinte años de evolución del cómic gallego, pienso que Viñetas será un factor fundamental.

P. ¿Y qué estás preparando ahora?

Pues sí, se puede saber: Marcopola 6.

P. Era bastante previsible.

Sí, pero es así. Tengo un poco de cargo de conciencia por haber tenido diez años esperando a la gente. Por eso llegué a un acuerdo con la editorial para obligarme a que el año que viene, por estas fechas, más arriba o más abajo, tengamos el siguiente Marcopola.

La intención no es solo que salga un sexto volumen y que después vuelva a pasar una eternidad. Quiero que la serie vuelva a convertirse en una serie en la que cada año tengamos un Marcopola y que se vaya expandiendo. En este sentido, la exposición de Viñetas también es fundamental, porque le va a dar difusión a la serie y ayuda a mantener ese músculo.

P. ¿Y hay vida más allá de Marcopola?

Sí, claro. Tengo proyectos para cómic adulto, proyectos de libro ilustrado y también algún proyecto infantil. Hay cosas que llevan tiempo avanzando y algunas están prácticamente listas. Seguramente, además de Marcopola, entre este año y el que viene pueda aparecer alguna otra cosa en otro ámbito. La cabeza no para.

Las obras ganadoras de los Premios Castelao protagonizan la jornada en un Viñetas repleto de actividades

La segunda jornada del festival se llenó de charlas en torno al trabajo creativo vinculado al ámbito de la inmigración y la memoria social

Viñetas Show congregó numeroso público en las proyecciones de los Los Simpson y del documental Aquí donde estoy

A Coruña.— La presentación de la exposición de las obras ganadoras de los premios Castelao abrió la intensa jornada de hoy en el Viñetas. El director del festival, Manel Cráneo, la responsable de Cultura de la Diputación, Natividade González, y los autores y la autora premiados, Manu Barreiro, Elías Taño y Giovanna Lopalco, participaron en el evento en el que realizaron además una visita guiada por la muestra que ocupa la planta baja de la Casa de la Cultura Salvador de Madariaga.

En su intervención, Cráneo recordó el compromiso del festival por seguir apoyando y colaborando con una iniciativa tan necesaria como los Premios Castelao de cómic, que convoca la Diputación, y destacó la calidad de las obras ganadoras. En el caso de Maré, título de Manu Barreiro y Elías Taño, señaló que, además, esta obra centrada en la vida marinera, en el orgullo de los pueblos y vinculada a la catástrofe del Prestige encaja a la perfección en las temáticas sociales que centran la edición de este año.

Por su parte, Natividade González apuntó también la relevancia que los premios que convoca la Diputación tienen dentro del panorama literario gallego y estatal, al tiempo que alabó las obras ganadoras y recordó que ya son varias las mujeres que han ganado este galardón, como ha sucedido este año con el cómic Narices!, de Lopalco, y puso en valor la relevancia que tienen este tipo de referentes para las autoras.

Elías Taño explica a exposición dos Premios Castelao da Diputación de A Coruña

Elías Taño y Manu Barreiro desvelaron algunos datos de su proceso creativo en la obra Maré, como el intenso trabajo de investigación y documentación en torno a las embarcaciones y referencias artísticas vinculadas al mundo marinero, a los oficios del mar, etc. Detallaron también todo el trabajo de elaboración del guion por parte de Barreiro y la colaboración mutua a la hora de construir el libro.

Por su parte, Lopalco, autora de la premiada Narices!, relató que esta es su primera obra como autora total y que en ella quiso lanzar un juego, un divertimento, «todo lo que puede suceder cuando tienes 6 años y un gato».

Giovanna Lopalco explica a exposición dos Premios Castelao da Diputación de A Coruña

Charlas y proyecciones cinematográficas

A intensa agenda do Viñetas se completó con varias sesiones de firmas y actividades muy variadas, entre las que destacaron a visita guiada de Miguel Robledo a su muestra en María Pita o la tertulia en la que participó el autor Alberto Taracido, de mano de Sira González, en la que desgranaron su obra localizada en el entorno del coruñés barrio de Labañou, O eco dos días rotos.

Por su parte, el ilustrador francés Troubs mantuvo en la Casa Museo Picasso un encuentro con la comunidad emigrante de A Coruña, en colaboración con la ONG Ecos do Sur, en la que relató su experiencia con los migrantes en México, Colombia o Francia. Así, habló de su experiencia en Ciudad Juárez, ciudad fronteriza con EE. UU., de la que, junto con Edmond Baudoin, salió la obra Viva la vida. Los sueños de Ciudad Juárez. También abordó su paso por Colombia, plasmado en El sabor de la Tierra, y también de Humanos. La Roya es un río, sobre su experiencia con la acogida que tuvieron los migrantes en un pequeño valle francés limítrofe con Italia, especialmente por parte de un activista local, Cédric, que mantuvo a cientos de ellos en una finca de su propiedad.

Encontro con Troubs

La tarde fue para el cine y el Viñetas Show en el Teatro Colón, primero de la mano del largometraje Los Simpson y más tarde para la proyección del documental ‘Aquí donde estoy’, con coloquio posterior con Tyto Alba y María Castro Hernández, autores del libro homónimo, basado también en la historia de Gabriel León Honrubia, un chico de 18 años que formaba parte de la llamada «quinta del biberón», que luchó en la batalla del Ebro.

Viñetas en datos

Más de 70 autores y autoras estarán en A Coruña hasta el 16 de agosto para participar en 24 exposiciones (que se prolongan hasta finales de septiembre) y una amplia programación, en la que se cuentan talleres, charlas, clases magistrales, pódcast, espectáculos en directo, visitas guiadas y actividades pensadas para toda la ciudadanía —desde pequeños hasta adultos— y para público especializado.

Viñetas desde o Atlántico mantiene en 2026 sus principales secciones, que acompañan a los visitantes en su experiencia en el festival: Viñetas Expo; Viñetas Mini, con talleres diarios para público infantil, una proyección cinematográfica y una propuesta teatral; Viñetas Show, con un concierto ilustrado, dos proyecciones, una obra teatral y dos jornadas dedicadas a pódcast especializados de Galicia, Madrid y Cataluña; Viñetas Pro, con dos clases magistrales y una sesión de revisión de proyectos para autores/as; un encuentro y dos expos para Viñetas Inclusivas, y la extensa programación de Rúa BD, que cuenta con 38 casetas, entre las que figuran las de 18 editoriales procedentes de todo el estado presentando novedades y dinamizando este espacio vital del festival. Pero, además, en 2026 se incorpora una nueva sección que pone en valor el trabajo de las Bibliotecas Municipales de A Coruña alrededor del cómic, Viñetas Biblio.

Amplísima oferta expositiva

La edición se abrió en julio de la mano de la colaboración de los Museos Científicos Coruñeses, con la expo que adelantó el eclipse en A Coruña con las viñetas más artísticas en la muestra Eclipse de viñetas, en la que diez autoras y autores locales (Xulia Pisón, Diego Burdío, Paula Esteban, Uxía Larrosa, Xulia Vicente, Jorge Peral, Marcos Calo, Luis Yang y Paula Mayor, con Jordi Bayarri como autor invitado) reinterpretan desde su mirada la historia científica y artística de los eclipses.

Desde julio está abierto uno de los recintos que más público recibe siempre en Viñetas: la sala Palexco es la sede de las exposiciones de Jacobo F. S. y de la colección de Raúl García. En la primera de ellas, recorreremos el universo personal del creador de la isla remera más conocida del cómic en España. Esta muestra cuenta también con las dos nuevas figuras que se incorporaron a la colección del salón: Marcopola y Dragoneta. Mientras, en la exposición Un paseo por Springfield. Los Simpson en la colección de Raúl García, nos adentramos en una muestra de merchandising y libros de los cómics de la famosa serie, con algunos dibujos originales y dedicatorias del propio Matt Groening. Raúl García trabajó en varios capítulos de la serie norteamericana y fue el primer animador español en trabajar para Disney.

El Kiosco Alfonso como escenario del cómic de memoria social

Justo al lado, en el epicentro del festival, el espacio expositivo del Kiosco Alfonso se llena con una amplia representación de obras de autores y autoras internacionales y estatales unidos por un nexo: la memoria democrática y social.

Así, los visitantes pueden disfrutar en la planta baja de la muestra centrada en la Lucha sindical y feminista europea, con las obras La virgen roja y Sally Heathcote, sufragista, de Bryan Talbot y Mary M. Talbot, y Jiujitsufragistas, de Lisa Lugrin y Clément Xavier; y, en la primera planta, de la muestra Memoria democrática y social en la España del siglo XX, con las obras O eco dos días rotos, de Alberto Taracido; Que el fin del mundo nos encuentre bailando y La piel como única bandera, de Sebas Martín; el ya histórico Paracuellos, de Carlos Giménez; Aquí donde estoy, de Tyto Alba y María Castro; y Caridad del Río, de Pep Brocal.

El programa expositivo se completa con las muestras de Miguel Robledo —autor del cartel de esta edición— en María Pita; Humanos, A Roya é un río, de los franceses Troubs y Baudoin, en la Casa Museo Picasso; los Premios Castelao en la Casa de la Cultura Salvador de Madariaga; Elas son fantásticas, autoras gallegas de cómic de este género, en el mismo espacio; la exposición de ExpoFanzines de Autobán, en la Biblioteca de Estudios Locales; Stons, de Xulia Pisón, en la Casa Museo María Pita; una exposición bibliográfica en las Bibliotecas Municipales (Trazos de memoria); y la incorporación de la Fundación Luis Seoane como nueva sede del festival, con la exposición Cómic palestino. Voces propias. Grito colectivo.

Cabe destacar también la incorporación de la Casa Museo Casares Quiroga como sede de exposiciones vinculadas a la memoria histórica que, en esta ocasión, alberga ‘La guerra civil’, de Paul Preston, una muestra que recoge el exitoso trabajo de adaptación al cómic de las obras del historiador británico realizado por el autor José Pablo García; esta exposición se inaugurará este próximo viernes 14.

Además, el Viñetas Paralelas de 2026 cuenta con cinco sedes colaboradoras: el Círculo de Artesanos, con la exposición Nacional 2. Banda Desenhada Portuguesa de Norte a Sul, que recoge obra de seis colectivos autorales de cómic portugueses; el Bar 13, con Óscar Lojo; la Pulpeira de Melide, con la exposición permanente Pulpos del cómic; la cervezoteca Malte, con Amair, de Kike Benlloch e Luis Sendón; y El Tranvía, con la exposición Bosque máxico, de Fento Studio.

Miguel Robledo explica a súa exposición

Más de 100 actividades para todos los públicos

Especialmente rica es en este Viñetas 2026 la extensa programación de actividades pensadas para todas las edades e intereses y que se distribuyen entre las distintas secciones del festival. Más de 100 propuestas, entre las que se incluyen talleres, cine, teatro, charlas, visitas guiadas, grabaciones de pódcast y espectáculos radiofónicos, un concierto ilustrado, encuentros con autores y autoras, firmas y maratones de dibujo.

Muchas de estas propuestas son parte central de la programación de la Rúa BD, con 38 stands que ocupan librerías, editoriales y entidades diversas, entre las que destaca el papel central de las Bibliotecas Municipales. Este espacio, ubicado delante del Kiosco Alfonso, será sin duda el epicentro de la actividad del festival durante esta semana.

Entre esta apretada agenda destacan la revisión de proyectos con la colaboración de editoriales, con convocatoria ya abierta a través de un formulario para cualquier dibujante interesado, y los pódcast que se grabarán durante la semana del festival, con la colaboración de Campamento Kripton, El Diario de Kovacs, Freakland, Cuac FM y El Nicho.

Toda la programación puede consultarse en www.vinetasdesdeoatlantico.com

El cómic ‘toma’ la ciudad en la 29 edición del festival Viñetas con la memoria social como eje

El salón del cómic abre sus puertas con el eclipse como escenario de fondo, más de 100 propuestas culturales y 24 muestras

Inés Rey: «A Coruña se convierte, una vez más, en la capital del cómic»

A Coruña.— El festival Viñetas desde o Atlántico abre su semana grande en la que ‘toma’ la ciudad llenándola con más de un centenar de actividades, 24 exposiciones y los stands de Rúa BD ya a pleno rendimiento. En el acto de inauguración, celebrado en el Kiosco Alfonso, estuvieron presentes la responsable de Cultura de la Diputación de A Coruña, Natividade González; el concejal de Cultura, Gonzalo Castro; y representantes de las distintas fuerzas políticas, además de una nutrida representación de autores y autoras.

Las ya famosas figuras de decenas de personajes de cómic, como Astérix y Obélix, Spider-Man, Batman, Mafalda, Superman, Carpanta o las últimas incorporaciones a la colección, Marcopola y Dragoneta, ya protagonizan las fotografías de los/as visitantes de las muestras.

La alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, destacó durante la inauguración que Viñetas desde o Atlántico «lleva décadas formando parte de la identidad de A Coruña» y señaló que el cómic es «uno de los lenguajes culturales más vivos, más diversos y más capaces de conectar con públicos muy diferentes». Rey incidió también en que esta edición refuerza el carácter abierto y participativo del certamen: «Viñetas es un festival de toda la ciudad», afirmó.

En su discurso, la regidora puso en valor la dimensión social y cultural del festival, destacando que «la memoria no es un ejercicio de nostalgia», sino «una responsabilidad», y que la cultura es «uno de los mejores instrumentos para ejercerla». Además, recordó la importancia de acercar el cómic a la infancia y a las familias, ya que para muchos niños y niñas supone «su primer acercamiento a la lectura y a la cultura». «Desde el Gobierno municipal seguiremos apostando por una cultura accesible, plural, participativa y ambiciosa, porque la cultura no es un complemento: es un derecho, una herramienta de cohesión social y una forma de construir ciudad», afirmó.

Por su parte, el director del festival, Manel Cráneo, afirmó que esta nueva edición del Viñetas sigue creciendo en 2026 en todos los ámbitos: en las colaboraciones con entidades, en diseño y temáticas de las ambiciosas propuestas expositivas, en la calidad y cantidad de las actividades, en los lazos tejidos en colaboración con el sector del cómic, en la apuesta por el talento local combinado con autores y autoras de renombre internacional...

En este sentido, recordó que el equipo del salón define con mimo cada año todos los detalles de las propuestas para ir siempre un poco más allá. Cráneo agradeció al Ayuntamiento su apoyo y confianza, y a la Diputación de A Coruña su participación a través de los Premios Castelao. Cerró su intervención animando a todo el público a dejarse eclipsar por el Viñetas.

Por su parte, Natividade González destacó que este festival se ha convertido en un lugar de encuentro en el que las artes y el pensamiento se dan la mano, al tiempo que destacó que la ciudad de A Coruña se está convirtiendo en un referente del cómic y de la ilustración dentro de un ámbito creativo como el gallego, en el que los Premios Castelao confirman la trayectoria cada vez más sólida de los/as autores/as locales.

Más de 70 autores y autoras estarán en A Coruña hasta el 16 de agosto para participar en 24 exposiciones (que se prolongan hasta finales de septiembre) y una amplia programación, en la que se cuentan talleres, charlas, clases magistrales, pódcast, espectáculos en directo, visitas guiadas y actividades pensadas para toda la ciudadanía —desde pequeños hasta adultos— y para público especializado.

Personalidades do concello e o festival nunha exposición do Viñetas desde o Atlántico

Viñetas desde o Atlántico mantiene en 2026 sus principales secciones, que acompañan a los visitantes en su experiencia en el festival: Viñetas Expo; Viñetas Mini, con talleres diarios para público infantil, una proyección cinematográfica y una propuesta teatral; Viñetas Show, con un concierto ilustrado, dos proyecciones, una obra teatral y dos jornadas dedicadas a pódcast especializados de Galicia, Madrid y Cataluña; Viñetas Pro, con dos clases magistrales y una sesión de revisión de proyectos para autores/as; un encuentro y dos expos para Viñetas Inclusivas, y la extensa programación de Rúa BD, que cuenta con 38 casetas, entre las que figuran las de 18 editoriales procedentes de todo el estado presentando novedades y dinamizando este espacio vital del festival. Pero, además, en 2026 se incorpora una nueva sección que pone en valor el trabajo de las Bibliotecas Municipales de A Coruña alrededor del cómic, Viñetas Biblio.

Amplísima oferta expositiva

La edición se abrió de la mano de la colaboración de los Museos Científicos Coruñeses, con la expo que adelantó el eclipse en A Coruña con las viñetas más artísticas en la muestra Eclipse de viñetas, en la que diez autoras y autores locales (Xulia Pisón, Diego Burdío, Paula Esteban, Uxía Larrosa, Xulia Vicente, Jorge Peral, Marcos Calo, Luis Yang y Paula Mayor, con Jordi Bayarri como autor invitado) reinterpretan desde su mirada la historia científica y artística de los eclipses.

Desde julio está abierto uno de los recintos que más público recibe siempre en Viñetas: la sala Palexco es la sede de las exposiciones de Jacobo F. S. y de la colección de Raúl García. En la primera de ellas, recorreremos el universo personal del creador de la isla remera más conocida del cómic en España. Esta muestra cuenta también con las dos nuevas figuras que se incorporaron a la colección del salón: Marcopola y Dragoneta. Mientras, en la exposición Un paseo por Springfield. Los Simpson en la colección de Raúl García, nos adentramos en una muestra de merchandising y libros de los cómics de la famosa serie, con algunos dibujos originales y dedicatorias del propio Matt Groening. Raúl García trabajó en varios capítulos de la serie norteamericana y fue el primer animador español en trabajar para Disney.

El Kiosco Alfonso como escenario del cómic de memoria social

Justo al lado, en el epicentro del festival, el espacio expositivo del Kiosco Alfonso se llena con una amplia representación de obras de autores y autoras internacionales y estatales unidos por un nexo: la memoria democrática y social.

Así, los visitantes pueden disfrutar en la planta baja de la muestra centrada en la Lucha sindical y feminista europea, con las obras La virgen roja y Sally Heathcote, sufragista, de Bryan Talbot y Mary M. Talbot, y Jiujitsufragistas, de Lisa Lugrin y Clément Xavier; y, en la primera planta, de la muestra Memoria democrática y social en la España del siglo XX, con las obras O eco dos días rotos, de Alberto Taracido; Que el fin del mundo nos encuentre bailando y La piel como única bandera, de Sebas Martín; el ya histórico Paracuellos, de Carlos Giménez; Aquí donde estoy, de Tyto Alba y María Castro; y Caridad del Río, de Pep Brocal.

El programa expositivo se completa con las muestras de Miguel Robledo —autor del cartel de esta edición— en María Pita; Humanos, A Roya é un río, de los franceses Troubs y Baudoin, en la Casa Museo Picasso; los Premios Castelao en la Casa de la Cultura Salvador de Madariaga; Elas son fantásticas, autoras gallegas de cómic de este género, en el mismo espacio; la exposición de ExpoFanzines de Autobán, en la Biblioteca de Estudios Locales; Stons, de Xulia Pisón, en la Casa Museo María Pita; una exposición bibliográfica en las Bibliotecas Municipales (Trazos de memoria); y la incorporación de la Fundación Luis Seoane como nueva sede del festival, con la exposición Cómic palestino. Voces propias. Grito colectivo.

Cabe destacar también la incorporación de la Casa Museo Casares Quiroga como sede de exposiciones vinculadas a la memoria histórica que, en esta ocasión, alberga ‘La guerra civil’, de Paul Preston, una muestra que recoge el exitoso trabajo de adaptación al cómic de las obras del historiador británico realizado por el autor José Pablo García; esta exposición se inaugurará este próximo viernes 14.

Personalidades do concello e o festival nunha exposición do Viñetas desde o Atlántico

Además, el Viñetas Paralelas de 2026 cuenta con cinco sedes colaboradoras: el Círculo de Artesanos, con la exposición Nacional 2. Banda Desenhada Portuguesa de Norte a Sul, que recoge obra de seis colectivos autorales de cómic portugueses; el Bar 13, con Óscar Lojo; la Pulpeira de Melide, con la exposición permanente Pulpos del cómic; la cervezoteca Malte, con Amair, de Kike Benlloch e Luis Sendón; y El Tranvía, con la exposición Bosque máxico, de Fento Studio.

Más de 100 actividades para todos los públicos

Especialmente rica es en este Viñetas 2026 la extensa programación de actividades pensadas para todas las edades e intereses y que se distribuyen entre las distintas secciones del festival. Más de 100 propuestas, entre las que se incluyen talleres, cine, teatro, charlas, visitas guiadas, grabaciones de pódcast y espectáculos radiofónicos, un concierto ilustrado, encuentros con autores y autoras, firmas y maratones de dibujo.

A alcaldesa Inés Rey e o director do festival Manel Cráneo falan cos libreiros das casetas de Rúa BD

Muchas de estas propuestas son parte central de la programación de la Rúa BD, que se inauguró hoy, con 38 stands que ocupan librerías, editoriales y entidades diversas, entre las que destaca el papel central de las Bibliotecas Municipales. Este espacio, ubicado delante del Kiosco Alfonso, será sin duda el epicentro de la actividad del festival durante esta semana.

Entre esta apretada agenda destacan la revisión de proyectos con la colaboración de editoriales, con convocatoria ya abierta a través de un formulario para cualquier dibujante interesado, y los pódcast que se grabarán durante la semana del festival, con la colaboración de Campamento Kripton, El Diario de Kovacs, Freakland, Cuac FM y El Nicho.


Toda la programación puede consultarse en www.vinetasdesdeoatlantico.com.

Viñetas desde o Atlántico abre sus puertas a los universos de ‘Marcopola’ y ‘Los Simpson’ como avance de una edición de récord

En la inauguración de las muestras de Palexco, la alcaldesa y el director del festival descubrieron las dos nuevas figuras que ya forman parte de la colección del Viñetas: la de la isla remera Marcopola y la de Dragoneta

Inés Rey: «Viñetas es un proyecto que crece cada año y transforma la ciudad, llevando el cómic a museos, salas de exposiciones, bibliotecas y espacios públicos»

A Coruña, 30 de julio de 2026.— El universo de Marcopola y Los Simpson ya se puede disfrutar desde este jueves en A Coruña. La Sala Municipal de Exposiciones Palexco, uno de los espacios con mayor afluencia de público de la ciudad, abrió oficialmente sus puertas para dar el pistoletazo de salida a dos de las muestras más esperadas dentro de la programación de Viñetas desde o Atlántico 2026. Las exposiciones individuales del autor gallego Jacobo F. S. y la colección personal de Los Simpson del internacional Raúl García se consolidan como el gran avance expositivo del certamen antes de su semana central.

La alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, fue la encargada de inaugurar una de las muestras «estrella» de este Viñetas y que, sin duda, será uno de los principales focos de atención para el público familiar. Un festival que viene cargado de propuestas e iniciativas que convertirán a la ciudad en la capital del cómic del Estado este agosto. En su intervención, la regidora afirmó que «Viñetas desde o Atlántico no es solo una semana de actividades en agosto, es un proyecto cultural que crece cada año y que transforma la ciudad durante meses, llevando el cómic a museos, salas de exposiciones, bibliotecas y espacios públicos».

«Estamos ante una edición de récord, con más de setenta autores y autoras, decenas de exposiciones y más de un centenar de actividades que volverán a llenar A Coruña de cultura y creatividad. Un festival que este año pone el foco en la memoria social y democrática, demostrando que el cómic es una herramienta poderosa para contar historias, reflexionar sobre el pasado y entender mejor el presente», indicó la alcaldesa, quien añadió que «desde el Gobierno municipal tenemos claro que la cultura no es solo entretenimiento, sino también conocimiento, pensamiento crítico, memoria y convivencia; y por eso seguimos apostando por un Viñetas abierto, diverso, accesible y conectado com la realidad social de nuestro tiempo».

Por su parte, el director del festival puso el acento en la calidad y espectacularidad del montaje realizado en las instalaciones de Palexco. Manel Cráneo mostró su confianza en que esta muestra será un polo de atracción para el numerosísimo público familiar que acude al festival año tras año. En ese sentido, destacó la calidad de la muestra que recoge la trayectoria artística del reconocido autor gallego Jacobo F. S. desde sus inicios hasta el último número de las aventuras de Marcopola y el «gancho» que sin duda supone la colección del animador Raúl García, que incluye una muestra de originales de la popularísima serie Los Simpson.

Durante sus intervenciones, tanto Jacobo F. S. como Raúl García destacaron la importancia de estar presentes en un festival con el prestigio del Viñetas con un espacio de esta relevancia.

El universo Marcopola y Los Simpson

La muestra protagonizada por el universo del gallego Jacobo Fernández muestra la apuesta por los contidos de calidad destinados al público infantil del Viñetas y permitirá a niños y niñas recorrer el imaginario personal y creativo de Jacobo F.S., desde sus primeros pasos en Os amigos de Archimboldo Roque, hasta Marcopola, la isla remera más famosa del cómic en España y que ya forma parte de la colección de figuras del Viñetas junto a Dragoneta. El descubrimiento sus figuras fue uno de los ejes del evento.

Alcaldesa Inés Rey na exposición sobre Marcopola en Palexco

Todo esto formando parte de una espectacular puesta en escena en la que ha colaborado un grupo de alumnado de la EASD Pablo Picasso. Paralelamente, la exposición Un paseo por Springfield. Los Simpson en la colección de Raúl García ofrecerá la oportunidad única de disfrutar de una cuidada selección de merchandising, libros icónicos y cómics de la universal familia amarilla.

La exposición incluye joyas exclusivas, como dibujos originales y dedicatorias firmadas por el propio Matt Groening. Cabe destacar que Raúl García, además de poseer este valioso archivo, trabajó directamente en varios episodios de la serie norteamericana y ostenta el hito de haber sido el primer animador español en formar parte de los estudios Disney.

Personalidades sentadas no sofá dos Simpsons.

Un avance de todo lo que ofrecerá Viñetas desde o Atlántico 2026

Estas inauguraciones en la Sala de Exposiciones Palexco sirven de antesala para la 29.ª edición de Viñetas desde o Atlántico, un festival que este año se centra en la memoria histórica y en las reivindicaciones sociales, y cuya semana principal de actividades se celebrará del 10 al 16 de agosto, expandiendo sus muestras artísticas desde principios de julio hasta finales de septiembre.

Bajo un cartel oficial diseñado por el ilustrador gallego Miguel Robledo —inspirado en fenómenos astronómicos y en la memoria social—, el festival de este año se reafirma como uno de los grandes referentes del noveno arte a nivel estatal. Habrá un gran despliegue urbano, con más de 10 sedes. El evento abandona los recintos únicos para inundar la ciudad. Los contenidos de esta edición se distribuirán en localizaciones emblemáticas como el Kiosco Alfonso, el Palacio Municipal de María Pita, la Sala Salvador de Madariaga, la Casa Museo Picasso, la Fundación Luís Seoane y la Casa de las Ciencias.

Las muestras de la Sala Municipal de Exposicones Palexco podrán visitarse de forma gratuita a partir del 30 de julio de 12.00 a 14.00 e de 18.00 a 21.00.

Alcaldesa Inés Rey na exposición sobre os Simpsons en Palexco

El Kiosco Alfonso como escenario del cómic de memoria social

Muy cerca, en el epicentro del festival, el espacio expositivo del Kiosco Alfonso se llenará con una amplia representación de obras de autores y autoras estatales unidos por un nexo: la memoria democrática y social de la España del siglo XX. Así, los/as visitantes podrán disfrutar de las obras O eco dos días rotos, de Alberto Taracido; Que el fin del mundo nos encuentre bailando y La piel como única bandera, de Sebas Martín; el ya histórico Paracuellos, de Carlos Giménez; Aquí donde estoy, de Tyto Alba y María Castro Hernández, y Caridad del Río, de Pep Brocal.

El programa expositivo se completará con las muestras de Miguel Robledo —autor del cartel de esta edición— en María Pita; los premios Castelao en la Casa de la Cultura Salvador de Madariaga, Elas son fantásticas, autoras gallegas de cómic de este género, en el mismo espacio; la exposición ExpoFanzines Autobán, en la Biblioteca de Estudios Locales; Stons, de Xulia Pisón, ya inaugurada en la Casa Museo María Pita; una exposición bibliográfica en las Bibliotecas Municipales, Trazos de memoria; y la incorporación de la Fundación Luís Seoane como nueva sede del festival con la exposición Cómic palestino. Voces propias. Grito colectivo. Cabe destacar la incorporación de la Casa Museo Casares Quiroga como sede de muestras vinculadas a la memoria histórica, que, en esta ocasión, albergará ‘La guerra civil’, de Paul Preston, muestra que recoge el exitoso trabajo de adaptación al cómic de las obras del historiador británico realizada por el autor José Pablo García.

Además de eso, el Viñetas paralelas de 2026 contará con tres sedes: el Círculo de Artesanos, con una expo de colectivos de cómic portugueses; el Bar 13, con Óscar Lojo, y El Tranvía, con una exposición de Fento Studio, además de la muestra permanente de originales de autores de cómic de la Pulpeira de Melide.

Más de 100 actividades para todos los públicos

Especialmente rica es en este Viñetas 2026 la extensa programación de actividades pensadas para todas las edades e intereses, que se distribuyen entre las distintas secciones del festival. Más de 100 propuestas, entre las que se cuentan talleres, cine, teatro, charlas, visitas guiadas, grabación de pódcasts y espectáculos radiofónicos, un concierto ilustrado, encuentros con autores y autoras, firmas y maratones de dibujo.

Entre esta apretada agenda destacan la revisión de proyectos profesionales con la colaboración de editoriales y los pódcasts que se grabarán durante la semana del festival, con la colaboración de Campamento Kripton, El diario de Kovacs, Freakland y El Nicho.

Toda la programación puede consultarse en www.vinetasdesdeoatlantico.com