Los derechos de las personas migrantes y la lucha del pueblo palestino centran una intensa jornada de actividades en el Viñetas

El festival presenta con Amnistía Internacional el fanzine ‘Nai dos Desterrados’ y organiza actividades en torno a la expo de cómic palestino

La exposición ‘Eclipse de Viñetas’ se prorroga hasta el 5 de noviembre en la Casa das Ciencias

A Coruña.— El festival Viñetas desde el Atlántico tiene hoy una programación especialmente intensa, que se abrió con la presentación del fanzine Madre Nai de los desterradosDesterrados, editado por el grupo local de Amnistía Internacional con el apoyo del Viñetas. En el acto, que se celebró en la Casa Museo Picasso, participaron el director del festival, Manel Cráneo, y Marga González, de Amnistía Internacional, así como tres de los autores del fanzine: Alex Yebra, Manuel Rial (Momia) y Mar Vieites. El número 8 de este fanzine centra todas sus historias en las personas migrantes y sus derechos, haciendo especial hincapié en el derecho de asilo.

Durante su intervención, el director del festival destacó la relevancia de las temáticas abordadas en este número 8 del fanzine. «Desde el Viñetas nos alineamos totalmente con esta temática, así como con todas las temáticas sociales, que son tan necesarias siempre pero que, justamente, están de triste actualidad con todo el que está sucediendo en Ceuta», afirmó, al tiempo que manifestó su agradecimiento al trabajo realizado desde Amnistía Internacional y reiteró su compromiso con esta línea de trabajo en la que cómic y reivindicaciones sociales se dan a mano por considerarla de especial relevancia. «Ese es el camino en el que queremos continuar», señaló.

Cráneo manifestó su agradecimiento a las Casas Museo municipales por su apoyo y a todo el equipo que trabajó para que este nuevo número del fanzine sea posible.

Marga González, por su parte, hizo una especial mención a todos los miembros del equipo de Amnistía Internacional que participaron en la elaboración del fanzine y a la autora Paula Esteban, por su trabajo e impulso continuos en este número. La representante de Amnistía hizo un repaso pormenorizado de los autores y autoras que participaron en esta publicación e invitó a los tres que participaron en el evento de hoy a que detallasen sus procesos creativos.

El número 8 de Madre Nai de los desterrados Desterrados cuenta con trabajos de Thais Forján, Alex Yebra, Momia, Isabel Peláez, Quico, Mar Vieites, Alba Ceide & Rosaria Ruffini, Reth, José Ángel Ares y Santy Gutiérrez.

La actividad matinal acabó en el festival con una visita guiada por la exposición Cómic palestino. Voces propias, grito colectivo de la mano de Pedro Rojo, presidente de la asociación Al Fanar, con la que colabora el festival en la organización de esta muestra. Fue una propuesta cargada de simbolismo, ya que contó también con la participación de un grupo de personas de Mali, y el apoyo de un intérprete al francés y mediador de la ONG Ecos del Sur.

La exposición, que cierra sus puertas este domingo en la Fundación Luis Seoane, recoge el trabajo de diferentes autores y autoras palestinos, desde diferentes lugares del mundo, pero en todas ellas se ofrece una reflexión sobre la situación de su pueblo. Se trata de un proyecto ideado por el Salón del Cómic de Valencia y la Fundación Al Fanar en colaboración con la Fundación Finestres y el grupo de investigación dx5.

Además de la visita guiada de la mañana, ya por la tarde, la actividad del Viñetas volverá a la Luis Seoane a las 19:00 con una charla de Pedro Rojo en la que hará una radiografía del cómic palestino en la actualidad.

Xente na exposición de cómic palestino

‘Eclipse de Viñetas’ se prorroga hasta noviembre

Las actividades de hoy se suman a las otras 17 propuestas que la programación del festival incluye en este mes de septiembre, entre las que se cuentan talleres infantiles, dos rutas de la memoria, visitas guiadas a las exposiciones del Kiosco Alfonso y la sala Palexco y la presentación de la reedición del libro de cómic Jenůufa, adaptación de la ópera homónima programada en la temporada lírica por la asociación Amigos de la Ópera de A Coruña.

Mañana, sábado 26, a la mañana, dentro de esta programación, habrá una ruta de la memoria, en colaboración con la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) que saldrá a las 12:00 del Kiosco Alfonso, y a la misma hora un taller de Los Simpson impartido por Chano Ripio en colaboración con Autobán, en la sala Palexco.

Pero el Viñetas todavía no cierra su propuesta para este 2026 hasta el mes de noviembre, ya que, aunque el resto de exposiciones rematan este domingo, la muestra Eclipse de Viñetas, ubicada en la Casa das Ciencias, permanecerá abierta hasta el 5 de noviembre. La exposición, que está despertando un gran interés por parte de los visitantes de los museos científicos coruñeses, recoge el trabajo de nueve autores y autoras locales y un invitado con historietas de dos páginas sobre el fenómeno del eclipse abordado desde diferentes perspectivas.

La muestra, en la que participan Diego Burdío, Paula Mayor, Marcos Calo, Paula Esteban, Uxía Larrosa, Jorge Peral, Xulia Pisón, Xulia Vicente, Luis Yang y Yordi Bayarri, fue la primera en abrir sus puertas en la edición de este año, el 3 de julio, y será la última en cerrarlas, el 5 de noviembre.

La ruta de la memoria del Viñetas conecta las exposiciones del festival con la memoria histórica de A Coruña

Los eventos, organizados en colaboración con la ARMH, permiten al público del festival descubrir detalles vinculados a la historia de la ciudad y a las huellas del golpe de Estado y de la dictadura en la comarca

A Coruña.— El festival Viñetas desde o Atlántico, en colaboración con la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), organizó esta mañana la primera de las dos rutas de la memoria incluidas en la programación del festival que recorrió recorren la ciudad uniendo diferentes espacios expositivos del Viñetas con historias reales de represaliados, represaliadas y víctimas del franquismo y novelas gráficas. David Lozano, de la ARMH, condujo esta actividad que presentó el director del festival, Manel Cráneo, recordando la importancia de ahondar en temas como este, que supuso uno de los ejes del evento este año y que, tal y como recordó, “«por desgracia, siguen siendo tan necesarios hoy en día”.».

Cráneo aprovechó para recordar las diferentes exposiciones vinculadas a esta temática dentro de la programación del festival y que se pueden visitar hasta el 27 de septiembre en el Kiosco Alfonso y la Casa Museo Casares Quiroga, así como otras de temática social en la Casa Museo Picasso y en la Fundación Luis Seoane. “«Esto es tan sólo solo un aperitivo para seguir ahondando en temas tan relevantes como este”, », indicó, aspecto en el que también hizo hincapié David Lozano al final de la visita, en la que aportó ununa guía, elaborada por la ARMH en colaboración con el Viñetas, de diferentes novelas gráficas y espacios web que recogen información en torno a la memoria histórica.

En la visita, en la que participaron cerca de 30 personas y que se prolongó durante más de dos2 horas, se recorrieron espacios como los jardines de Méndez Núñez (partiendo de uno de los espacios expositivos del festival, el Kiosco Alfonso), la plaza de Pontevedra, la calle Orzán, la calle del Socorro, la calle Sol, la calle Real, y la calle CostaBeiramar, para finalizar delante de la Casa Museo Casares Quiroga, otro de los ejes del Viñetas de este año, que Lozano invitó a todos los y las participantes a descubrir por su relevancia histórica.

Persoas escoitando as explicacións do roteiro da memoria na praza Pontevedra da Coruña

El representante de la ARMH no fue el único que intervino en este intenso recorrido, sino que contó con la colaboración de Beatriz Trillo, nieta de Beatriz González Villar, viuda de André García Ferreiro, represaliado por el franquismo; Rafael Toba, cineasta; María Xosé Bravo y Carmela Galego, de la Agrupación cultural Cultural Alexandre Bóveda; Pilar Otero, nieta de Josefa Paz, represaliada por la dictadura franquista.

Cada uno de ellos fue relatando las historias de sus familiares u otras como las del centro de estudios sociales Germinal (muy vinculada a la historia del anarquismo y su fortísima presencia en A Coruña), de la guerrilla y de las familias que la acogieron en la ciudad de A Coruña, la de artistas coruñeses represaliados, como Camilo Díaz Baliño (padre de Isaac Díaz Pardo), Francisco Miguel o Luis Huici. Hubo tiempo para hablar de proyectos como el de A Coruña Literaria y nombres como Ánxel Casal y María Miramontes, de revistas como Lar, Nós o Alfar.

Los representantes de diferentes entidades y familiares de personas asesinadas y encarceladas por el régimen franquista pusieron en valor el enorme potencial cultural que existía en la ciudad en el momento del golpe de estado Estado de 1936 y recordaron momentos terribles como las quemas de libros de espacios como la biblioteca del centro Germinal. Se revisaron detalles relevantes de la historia cultural de la ciudad y si se vincularon a novelas gráficas protagonistas de la edición 29 del Viñetas, como El O eco de los días rotos, de Alberto Taracido, o, Franco, de José Pablo García.

Persoas escoitando as explicacións do Roteiro da memoria na rúa real da Coruña

Programación de Viñetas en septiembre

El festival Viñetas, en su labor en los últimos años en pro de la desestacionalización, ofrece en sembro septiembre un total de 20 propuestas. Comenzando por un total de 10 visitas guiadas a las muestras Viñetas con Memoria memoria Socialsocial, en el Kiosco Alfonso, y De Archimboldo la Marcopola (de Jacobo F. S.) y Un paseo por Springfield. : Los Simpson en la colección de Raúl García, en la sala Palexco.

A estas propuestas se suma un taller infantil para cada sábado de este mes a las 12.00 h en la sala Palexco dentro de la programación de Viñetas Mini y en colaboración con Autobán. Los sábados 5 y 12 de septiembre, los pequeños y pequeñas participaron en la actividad “«Diseña un Simpson” para llevar contigo», de la mano de Xoana Pousa. En él crearán crearon merchandising con los miembros de la familia amarilla como protagonistas con su propio diseño. Y los sábados 19 y 26, también a las 12.00 en la sala Palexco, de nuevo de la mano de Autobán, rapaces chicos y chicas trabajarán con Chano Ripio en el taller “«Dibuja tu historieta de los Los Simpson”. ». Las propuestas lúdicas y creativas están destinadas niños y niñas de entre 6 y 12 años.

La actividad se mantiene hasta los últimos días del mes y se intensifica el viernes, 25 con hasta cuatro citas diferentes. A las 12.00 se presentará el fanzine Nai dos Desterrados, en colaboración con la asociación ONG Amnistía Internacional, en la Casa Museo Picasso y contando con la presencia de varios de los autores y autoras participantes en su elaboración.

Una hora más tarde, también el viernes, 25, en la Fundación Luis Seoane, Pedro Rojo, presidente de la asociación Al Fanar, conducirá una visita guiada por la muestra Cómic palestino. Voces propias, grito colectivo, que reúne obras de autores y autoras palestinos y que se incluye dentro de la programación de Viñetas Expo y Viñetas Inclusivas. Y también en el mismo espacio, pero a las 19.00 horas, el presidente de Al Fanar ofrecerá una charla sobre el cómic en Palestina, como broche de oro final a la muestra que ocupa la pranta planta baja de la Fundación fundación hasta el 27 de septiembre.

Fruto de la colaboración con Amigos de la Ópera de A Coruña, se presentó esta misma semana la reedición de un cómic inspirada en la ópera Jenůufa, que se representará en el Palacio de la Ópera de A Coruña los días 17 y 19 de septiembre.

Todas las inscripciones (los talleres infantiles, las rutas y visitas guiadas) pueden realizarse a través del correo kioscoalfonso@coruna.gal

Viñetas prolonga su actividad hasta el otoño con 20 nuevas propuestas culturales en el mes de septiembre

Visitas guiadas, talleres infantiles, el avance de la ópera ‘Jenůfa’ o una charla sobre cómic en Palestina son algunas de las citas para este mes

A Coruña.— El festival Viñetas desde el Atlántico sigue apostando por la desestacionalización con un completo programa de actividades en este mes de septiembre, que suma un total de 20 propuestas. La programación arranca esta misma semana con dos visitas guiadas a las muestras Viñetas con memoria social (en el Kiosco Alfonso, este jueves, día 3) y De Archimboldo a Marcopola —de Jacobo F. S.— y Un paseo por Springfield. Los Simpson en la colección de Raúl García (en la sala Palexco, el viernes 4).

Las visitas guiadas se repetirán cada jueves y viernes en horario de tarde (18:00) y se están organizando en colaboración con diferentes entidades. Para facilitar la participación de asociaciones o grupos interesados, la organización deja dos visitas abiertas para interesados/as, a las que aún no se les ha puesto fecha ni horario, con flexibilidad, dentro de los horarios de los recintos de exposiciones.

A estas propuestas se suma un taller infantil para cada sábado de este mes a las 12:00 en la sala de exposiciones Palexco dentro de la programación de Viñetas Mini y en colaboración con Autobán. Los sábados 5 y 12 de septiembre, los pequeños y pequeñas podrán participar en la actividad «Diseña un Simpson para llevar contigo», de la mano de Xoana Pousa. En él crearán merchandising con los miembros de la familia amarilla como protagonistas con su propio diseño. Y los sábados 19 y 26, también a las 12.00 en la sala Palexco, de nuevo de la mano de Autobán, chicos y chicas trabajarán con Chano Ripio en el taller «Dibuja tu historieta de los Simpson». Las propuestas lúdicas y creativas están destinadas la chavalada de entre 6 y 12 años.

Miguel Robledo na visita guiada da súa exposición

Rutas de memoria histórica, cómic palestino y ópera

La 29ª edición del Viñetas contará también en su extensa programación de septiembre con dos rutas de la memoria, realizadas en colaboración con la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). De la mano de David Lozano, las personas participantes realizarán un recorrido por diferentes espacios de la ciudad vinculándolos a algunas novelas gráficas presentes en esta edición del Viñetas en las que la memoria social tiene un peso definitorio. Será los sábados 12 y 26 de septiembre a las 12:00 con la salida delante del Kiosco Alfonso.

La actividad se mantiene hasta los últimos días del mes y se intensifica el viernes 25 con hasta cuatro citas diferentes. A las 12:00 se presentará el fanzine Madre de los Desterrados, en colaboración con la ONG Amnistía Internacional, en la Casa Museo Picasso; el acto contará con la presencia de varios de los autores y autoras participantes en su elaboración.

Una hora más tarde, también el viernes 25, en la Fundación Luís Seoane, Pedro Rojo, presidente de la asociación Al Fanar, conducirá una visita guiada por la muestra Cómic palestino. Voces propias, grito colectivo, que reúne obras de autores y autoras palestinos y que se incluye dentro de la programación de Viñetas Expo y Viñetas Inclusivas.

Y también en el mismo espacio, pero a las 19:00 horas, el presidente de Al Fanar ofrecerá una charla sobre el cómic en Palestina, como broche de oro final a la muestra que ocupa la planta baja de la fundación hasta el 27 de septiembre.

La programación del Viñetas se completará con una actividad también en este mes de septiembre en colaboración con la Asociación de Amigos de lana Ópera de A Coruña previa al estreno de la ópera Jenůfa. En el evento se presentará el libro de cómic inspirado en la obra lírica.

Todas las inscripciones (para los talleres infantiles, las rutas y las visitas guiadas) pueden realizarse a través del correo kioscoalfonso@coruna.gal

El Viñetas desde o Atlántico 2026 cierra su 29ª edición con más de 200.000 visitantes en las exposiciones, actividades y en Rúa BD

El festival, organizado por el Ayuntamiento, sigue creciendo en cifras de visitas, en espacios de exposiciones y en colaboraciones con entidades

Las exposiciones permanecerán abiertas al público hasta el 27 de septiembre, mes en el que también se organizarán visitas guiadas

A Coruña.- El festival Viñetas desde o Atlántico, organizado por el Ayuntamiento, cerró su semana central de actividades, del 10 al 16 de agosto, con un gran éxito de público. Más de 100.000 persoas pasaron a lo largo de esa semana por la Rúa BD y varias decenas de miles llenaron los diferentes recintos habitados por las exposiciones. Otro de los grandes focos de atención fue la explanada de Palexco en la que se situaba el stand de Gundam, por ella pasaron alrededor de 90.000 persoas en estos sete días. El apoyo municipal a este tipo de festivales y eventos forma parte de la política de dinamización cultural impulsada por el Gobierno de Inés Rey para ofrecer a la ciudadanía una oferta amplia y de calidad.

“Viñetas desde o Atlántico é toda unha referencia no seu xénero en todo o país, porque combina divulgación, cultura e moitísimo talento aportado pola ampla nómina de artistas que colaboran. O Concello vai seguir apoiando con decisión todas as iniciativas que sirvan para dinamizar a vida cultural desta cidade”, apuntó la alcaldesa, Inés Rey.

El recinto que acumuló más visitas fue la sala del Kiosco Alfonso, pero todos los espacios expositivos tuvieron gran afluencia de público. Destaca la Casa Museo Picasso, en la que también se registró un incremento de visitas de en torno al 12%, y en las otras dos casas museo que se suman como sede del Viñetas este año (Casa Museo María Pita y Casares Quiroga) hubo una buena recepción por parte del público. Otro dato a destacar son las casi 17.000 personas que ya han pasado por la expo Viñetas de Eclipse, en la Casa de las Ciencias desde el 4 de julio, cifra que refuerza la relevancia de que las muestras del festival se desestacionalicen.

El ScanMeNow, que permitía a los visitantes realizar una imagen en 3D, en tan sólo 25 horas de presencia (estuvo disponible durante 5 días en la sala Palexco) recibió a más de 1.800 personas. También la web y las redes sociales del festival recogieron su éxito con un incremento de visitas que superaron en una semana las 8.200 na páxina oficial, mientras que en las redes sociales se superaron las 600.000 visualizaciones.

La edición más colaborativa

Otro de los datos especialmente significativos es la presencia de 200 profesionales acreditados durante la semana grande del festival de sectores como las librerías, el mundo editorial, las bibliotecas, o la divulgación. Y a esta cifra podría sumarse la de las decenas de profesionales que se acercaron a disfrutar de las propuestas sin estar entre el elenco acreditado.

También el Viñetas Show nostró de nuevo unos buenos resultados con los espectáculos que se celebraron en el teatro Colón, por el que pasaron más de 1.000 personas en total.

El director del festival, Manel Cráneo, quiso destacar también la cantidad de colaboraciones cerradas este año con entidades variadas que permiten seguir creciendo el festival. Una de ellas, la establecida con la Asociación Galega de Artesáns, permitió a 9 artesanos diferentes elaborar piezas presentes en las exposiciones, extraídas de las novelas gráficas que protagonizan las muestras. De hecho, recordó que la actividad todavía no ha terminado en el Viñetas, ya que en el mes de septiembre habrá algunas propuestas de la mano de entidades como Amigos de la Ópera o Amnistía Internacional, entre otras.

Radiografía del Viñetas

Más de 70 autores y autoras han participado en A Coruña hasta el 16 de agosto en las 24 exposiciones (que se prolongan hasta el 27 de septiembre) y en una amplia programación en la que hubo talleres, charlas, clases magistrales, pódcasts, espectáculos en directo, visitas guiadas y actividades pensadas para toda la ciudadanía —desde pequenos hasta adultos— y para público especializado.

Viñetas desde o Atlántico mantuvo en 2026 sus principales secciones que acompañan a los visitantes en su experiencia en el festival: Viñetas Expo; Viñetas Mini, con talleres, teatro y cine; Viñetas Show, con un concierto ilustrado, dos proyecciones, una obra teatral y dos jornadas dedicadas a pódcasts especializados de Galicia, Madrid y Cataluña; Viñetas Pro, con dos clases magistrales y una sesión de revisión de proyectos para autores y autoras; un encuentro y dos exposiciones para Viñetas Inclusivas, y la extensa programación de Rúa BD, que cuenta con 38 casetas, entre las que figuran las de 20 editoriales procedentes de todo el estado presentando novedades y dinamizando este espacio vital del festival. Pero, además, en 2026 se incorporó la nueva sección que puso en valor el trabajo de las Bibliotecas Municipales de A Coruña en torno al cómic, Viñetas Biblio.

Exposición do Viñetas na Casa Museo Casares Quiroga

Amplísima oferta expositiva

La edición se abrió de la mano de la colaboración de los Museos Científicos Coruñeses, con la exposición que adelantó el eclipse en A Coruña con las viñetas más artísticas en la muestra Eclipse de Viñetas, en la que diez autoras y autores locales (Xulia Pisón, Diego Burdío, Paula Esteban, Uxía Larrosa, Xulia Vicente, Jorge Peral, Marcos Calo, Luis Yang y Paula Mayor, con Jordi Bayarri como autor invitado) reinterpretan desde su mirada la historia científica y artística de los eclipses.

Desde julio está abierto uno de los recintos que más público recibe siempre en el Viñetas; la sala municipal de exposiciones de Palexco es la sede de las muestras de Jacobo F. S. y de la colección de Raúl García. En la primera de ellas, se recorre el universo personal del creador. Esta muestra cuenta también con las dos nuevas figuras que se incorporaron a la colección del salón: Marcopola y Dragoneta. Mientras, la exposición Un paseo por Springfield. Los Simpson en la colección de Raúl García, nos lleva de la mano a una muestra de merchandising y libros de los cómics de la famosa serie, con algunos dibujos originales y dedicatorias del propio Matt Groening. Raúl García trabajó en varios capítulos de la serie norteamericana y fue el primer animador español en trabajar para Disney.

El Kiosco Alfonso, el que más interés despertó

Justo al lado, en el epicentro del festival, el espacio expositivo del Kiosco Alfonso cuenta con una amplia representación de obras de autores y autoras internacionales y estatales, unidos por un nexo: la memoria democrática y social. Así, los visitantes pueden disfrutar en la planta baja de la muestra centrada en la Lucha sindical y feminista europea, con las obras La virgen roja y Sally Heathcote: sufragista, de Bryan Talbot y Mary M. Talbot, y Jiujitsufragistas, de Lisa Lugrin y Clément Xavier; y en la primera planta, la muestra Memoria democrática y social en la España del siglo XX con las obras El eco de los días rotos, de Alberto Taracido; Que el fin del mundo nos encuentre bailando y La piel como única bandera, de Sebas Martín; el ya histórico Paracuellos, de Carlos Giménez; Aquí donde estoy, de Tyto Alba y María Castro Hernández, y Caridad del Río, de Pep Brocal.

El programa expositivo se completa con las muestras de Miguel Robledo —autor del cartel de esta edición— en María Pita; Humanos, el Roya es un río, de los franceses Troubs y Baudoin, en la Casa Museo Picasso; los Premios Castelao en la Casa de la Cultura Salvador de Madariaga, Ellas son fantásticas, autoras gallegas de cómic de este género, en el mismo espacio; la exposición de ExpoFanzines de Autobán, en la Biblioteca de Estudios Locales; Stons, de Xulia Pisón, en la Casa Museo María Pita; una exposición bibliográfica en las Bibliotecas Municipales (Trazos de memoria), y la incorporación de la Fundación Luís Seoane como nueva sede del festival con la exposición Cómic palestino. Voces propias. Grito colectivo. Cabe destacar la incorporación de la Casa Museo Casares Quiroga como sede de muestras vinculadas a la memoria histórica, que en esta ocasión albergará La guerra civil, de Paul Preston, muestra que recoge el exitoso trabajo de adaptación al cómic de las obras del historiador británico realizada por el autor José Pablo García

Además de eso, el Viñetas Paralelas de 2026 cuenta con cinco sedes colaboradoras: el Circo de Artesanos, con la exposición Nacional 2. Banda Desenhada Portuguesa de Norte a Sul, que recoge obra de seis colectivos de autores de cómic portugueses; el Bar 13, con Óscar Lojo; la Pulpeira de Melide, con la muestra permanente Pulpos del cómic; la cervezoteca Malte con Amair, de Kike Benlloch y Luis Sendón; y El Tranvía, con Bosque mágico, una exposición de Fento Studio.

Más de 100 actividades para todos los públicos

Especialmente rica ha sido en este Viñetas 2026 la extensa programación de actividades pensadas para todas las edades e intereses y que se distribuyeron entre las distintas secciones del festival. Más de 100 propuestas, entre las que se cuentan talleres, cine, teatro, charlas, visitas guiadas, grabación de pódcasts y espectáculos radiofónicos, un concierto ilustrado, encuentros con autores y autoras, firmas y maratones de dibujo.

Muchas de estas propuestas formaban parte central de la programación de Rúa BD, que contó con 38 stands que ocupaban librerías, editoriales y entidades diversas. Este espacio, localizado delante del Kiosco Alfonso, fue el epicentro de la actividad del festival en la pasada semana. Todas las exposiciones y el programa completo se pueden consultar en la página web del festival.

Variedad de títulos y buenas cifras en las casetas de librerías del Viñetas 2026

Libreros y libreras hacen una evaluación positiva de las cifras y de la afluencia de público de la edición que termina y muestran una amplia diversidad en los títulos más vendidos

A Coruña.— Las librerías presentes en esta edición de Viñetas desde o Atlántico hacen un balance mayoritariamente positivo del festival y destacan, además de las ventas, la variedad de títulos y la elevada actividad a lo largo de las jornadas. Desde las librerías gallegas hasta la portuguesa Dr. Kartoon, los/las profesionales consultados coinciden en señalar el interés del público por el cómic, aunque también apuntan a diferentes tendencias en los libros que más salida han tenido.

Manuel, de Metrópolis Cómics, considera que las ventas son similares a las del año pasado. «Creo que como el año pasado», explica, aunque reconoce que aún no han hecho un balance definitivo por estar centrados en el desarrollo del propio festival. Frente a otros años, en los que un título podía destacar claramente, en esta ocasión apuesta por una mayor variedad. Entre los libros que más han funcionado están los de autores que la librería ha llevado directamente al encuentro, como Carolina Corvillo o Irene Márquez, mientras que el catálogo europeo continúa teniendo un peso importante. «No hay un título concreto que destaque muchísimo, pero sí son los que movemos nosotros mismos los que más vendemos», señala.

Ramón, de la Librería Paz, se muestra aún más optimista. «Muy contento. Muy bien», afirma al comparar esta edición con las anteriores, y asegura que este año las ventas han sido «mucho mayores». En su opinión, el elevado número de actividades y eventos programados a lo largo del festival puede explicar parte de ese incremento: «Mucho evento, mucha actividad constantemente, eso supongo que siempre atrae a más gente». Entre los títulos más vendidos están los de Tyto Alba, autor invitado al festival, así como obras de Paco Roca, uno de los autores que considera un clásico para el público. También novedades como la adaptación de Fred Fordham de Un mago de Terramar, basada en la novela de Ursula K. Le Guin; la Odisea ilustrada (de Miguel Brieva y Carmen Estrada), publicada por Planeta, coincidiendo con el interés actual por la obra clásica, y el importante peso del libro infantil. Entre estos últimos, señala El libro endemoniado, de Fernando Llor y Alicia GM, que define como «muy divertido» y con un funcionamiento «superbueno».

Antonio Monzón, de Alita Cómics y Penguin Random House, también hace una valoración positiva de esta edición, aunque llama la atención sobre la irregularidad de las ventas según los días. «Este año bastante bien», resume, pero matiza que existen grandes diferencias: «Hay días mucho mejores y días que fueron bastante peores». Monzón no puede establecer una comparación directa con la pasada edición, porque el año pasado no participó en la feria. Entre los títulos que más han salido este año sitúa La fábrica de papel, de Marta Kayser, además de Berserk, de Kentaro Miura, y la obra sobre La guerra civil de Paul Preston de otro autor convidado, José Pablo García.

Cola de xente para as sinaturas de Mary M. Talbot e Bryan Talbot

Desde Portugal, Miguel, de la librería Dr. Kartoon, vive esta edición como una primera experiencia en el festival y, por lo tanto, no tiene una referencia directa para comparar las ventas con años anteriores. El balance, sin embargo, es positivo. «No tengo comparación porque es el primer año que estoy aquí como librero», explica. La experiencia podría ser aún mejor, según apunta, si no hubiese tenido problemas con el terminal de pago, que no funcionó correctamente por cuestiones relacionadas con el roaming. A pesar de ese percance, ha quedado sorprendido por el interés por los libros en portugués. «Notamos que hay interés por los libros en portugués, de autores portugueses, incluso los que están editados en español», señala. Entre los autores preferidos, destaca las obras O Amor Infinito que te Tenho, de Paulo Monteiro, otro de los autores invitados; 25 Mulheres, de Raquel Costa, o bien Os Vampiros, de Filipe Melo y Juan Cavia.

Sandra, de Tótem Lugo, recuerda que, si el año pasado «fue muy bien», este «fue mejor». «Hemos vendido muchos libros de arte, mangas variados, libros sobre videojuegos», dice. Entre ellos están One Piece, de Eichiro Oda, y Doraemon, de Fujiko F. Fujio, «clásico que, siempre, chicos y no tan chicos piden muchísimo».

Desde la librería y espacio cultural coruñés Galgo Azul, Leo hace un balance muy positivo de su participación en la feria de este año, con constante flujo de visitantes, aunque con momentos de picos muy elevados, sobre todo en torno al fin de semana. En este espacio hacen especial hincapié en la relevancia que su amplio catálogo de infantil ha tenido en estos días. Cuenta que en la lista de sus libros más vendidos están, de hecho, tres títulos para público infantil y juvenil: Avni 9 (de Pujol y Caut), Hermanas (de Raina Telgemeier), Policán (de Dav Pilkey), El viaje (de Agustina Guerrero) y El cuerpo de Cristo (de Bea Lema).

Pío Barreiro, desde la veterana Librería Komic, de Santiago de Compostela, a punto de cumplir 40 años, cuenta que también han detectado un incremento de ventas y afluencia de visitantes con respecto al año pasado. Entre sus títulos más vendidos destaca, sin dudarlo, uno de los que más venden ya en la tienda física, Dos mujeres desnudas, de Luz; y la novela gráfica O eco dos días rotos, de Alberto Taracido, protagonista de una de las exposiciones del Viñetas de este año.

Mary y Bryan Talbot: «La investigación histórica no es solo mirar hacia atrás. Nos permite comprender los problemas actuales»

«Las mujeres han estado siempre implicadas en las transformaciones políticas y sociales, aunque muchas veces la historia no les haya dado el mismo espacio», recuerdan los autores británicos

A Coruña.— Mary y Bryan Talbot llevan años convirtiendo la historia en materia de novela gráfica. Ella aporta la investigación, la escritura y una larga trayectoria académica vinculada al género y la política. Él pone al servicio de las historias décadas de experiencia en el mundo del cómic y un poderoso lenguaje visual. Juntos han construido obras en las que las mujeres ocupan el centro del relato. Desde La niña de sus ojos hasta Sally Heathcote, sufragista y La Virgen Roja, recuperan figuras y movimientos fundamentales de la historia feminista. Louise Michel y las sufragistas británicas se convierten así en protagonistas de una historia que sigue dialogando con el presente.

La investigación sobre el pasado les sirve también para reflexionar sobre los conflictos políticos y sociales actuales. Su método se basa en la conversación constante, en la confianza y en una creación verdaderamente compartida. Un trabajo en el que texto y dibujo no funcionan por separado, sino como dos partes de una misma mirada. Hablamos con ellos sobre feminismo, memoria, revolución e historia y sobre la particular aventura de crear juntos.

P. Vuestras obras conjuntas han convertido la investigación histórica y la novela gráfica en una combinación muy particular. ¿Cómo nació esa colaboración?

Mary M. Talbot: Fue bastante espontáneo. Bryan me sugirió que escribiera una novela gráfica cuando yo me jubilé anticipadamente de la universidad, alrededor de 2009. Yo llevaba muchos años trabajando como académica, especialmente sobre lenguaje, género y política. Escribir una novela gráfica me pareció algo completamente diferente.

Bryan Talbot: Yo ya llevaba décadas trabajando en el mundo del cómic, pero Mary nunca había escrito un guion de este tipo. Una noche estábamos en casa, tomando una copa de vino y viendo la televisión, y le dije: «Por qué no escribes tu propia novela gráfica y yo la dibujo?». Ella aceptó y así empezó todo. El primer resultado fue La niña de sus ojos (Dotter of Her Father’s Eyes), que recibió el Costa Biography Award en 2012 y se convirtió en la primera novela gráfica británica en ganar ese importante premio literario.

P. ¿Desde el primer momento había ya una intención de trabajar sobre mujeres y sobre su historia?

Mary: Sí. Yo llevaba mucho tiempo investigando sobre lenguaje y género, y naturalmente estaba interesada en el feminismo y en las cuestiones relacionadas con las mujeres. Pero también me enteré de que había muchas partes de la historia feminista que no conocía suficientemente bien. Las novelas gráficas me permitieron investigar esas cuestiones de otra manera. Quería saber más sobre la historia de los derechos de las mujeres, especialmente sobre la lucha por el voto femenino en Gran Bretaña. Así nació el interés por las sufragistas.

P. Sally Heathcote, sufragista es una de las obras más directamente relacionadas con esa lucha. ¿Qué descubriste durante la investigación?

Mary: Muchas cosas que me sorprendieron. Yo no sabía hasta qué punto era grande el movimiento por el sufragio. Pensaba que era fundamentalmente un movimiento de clase media, pero descubrí que atravesaba todas las clases sociales. Había mujeres trabajadoras de las fábricas de algodón de Lancashire que estaban muy politizadas, pero también mujeres de la aristocracia que participaban activamente. La amplitud del movimiento fue una de las cosas que más me impresionó. También me interesaron mucho sus tácticas. Las sufragistas empleaban los medios de comunicación, los periódicos, los objetos de propaganda e incluso una red de tiendas. Estaban utilizando herramientas que hoy reconocemos perfectamente en la comunicación política. Era el comienzo de la comunicación de masas y de su utilización política.

P. Bryan, ¿cómo tradujiste todo ese contexto histórico al lenguaje visual? Juegas mucho con el blanco y negro, con toques de naranja...

Bryan: Uno de los problemas de Sally Heathcote era que aparecían muchísimas mujeres, todas con peinados y vestidos propios de la época. Necesitábamos que Sally destacara inmediatamente. Al principio, la idea era utilizar principalmente blanco y negro, incorporando los colores tradicionales del movimiento sufragista: violeta, blanco y verde. Pero decidimos hacer que Sally fuera naranja. Así, en cada viñeta en la que aparecía, podías localizarla inmediatamente. Después, otros personajes adquirieron también colores propios. Emmeline Pankhurst, por ejemplo, aparecía con ropa malva. El color se convertía así en una herramienta narrativa.

P. Esa preocupación por la historia de las mujeres continúa en La Virgen Roja, dedicada a Louise Michel. ¿Cómo llegasteis hasta ella?

Bryan: Fue bastante casual. Yo había recibido por correo un libro académico sobre los orígenes del movimiento anarquista y comencé a leerlo. En él aparecía la historia de la Comuna de París y, especialmente, Louise Michel. Nunca había oído hablar de ella y me quedé fascinado. Le dije a Mary: «Esta es tu próxima protagonista. Tienes que escribir sobre esta mujer».

Mary: Yo conocía muy poco sobre la Comuna de París y tuve que empezar a investigar la historia francesa para comprender aquel contexto. Poco después, además, fuimos a París y encontramos por casualidad una exposición fotográfica sobre la Comuna en el ayuntamiento parisino. Había fotografías de las barricadas y de todo aquel periodo. Fue como si diferentes piezas encajaran.

P. ¿Qué os atrajo especialmente de Louise Michel?

Mary: Su vida era extraordinaria. Era una mujer revolucionaria, educadora, escritora y activista. Cuanto más investigaba, más comprendía que su historia permitía hablar no solo de la Comuna de París, sino también de las ideas políticas, de la revolución y de la participación de las mujeres en la transformación social.

Bryan: Y visualmente también era fascinante. La Virgen Roja nos permitía trabajar con el color rojo como elemento simbólico: es el color de la sangre, pero también de la revolución. Louise Michel era conocida precisamente como «la Vierge Rouge» y llevaba un pañuelo rojo. Por ello decidimos construir el libro alrededor del blanco y negro con presencia del rojo.

P. Parece que vuestras protagonistas no son simplemente personajes históricos: son también una manera de recuperar voces femeninas que han quedado fuera del relato tradicional. ¿Es esa una de vuestras intenciones?

Mary: Sí. La investigación me hizo consciente de cuántas historias de mujeres desconocemos. Trabajar sobre ellas es una manera de conocer mejor la historia y también de comprender el presente. Las mujeres han estado siempre implicadas en las transformaciones políticas y sociales, aunque muchas veces los relatos históricos no les hayan dado el mismo espacio.

P. Vuestro trabajo demuestra también que la historia del feminismo no es algo lejano, sino que tiene relación con el presente.

Mary: Desde luego. Si queremos comprender el presente, tenemos que conocer la historia de las luchas feministas. El movimiento sufragista, por ejemplo, empleaba formas de organización, propaganda y comunicación que nos resultan muy familiares hoy. Hay una continuidad histórica.

P. ¿Cómo funciona en la práctica vuestro trabajo en común? ¿Quién escribe y quién decide cómo se cuenta visualmente la historia?

Mary: Yo desarrollo la historia durante meses. Hablamos mucho de ella. Nuestra mesa de la cena es también un lugar de discusión sobre los proyectos. Después escribo el guion y se lo paso a Bryan.

Bryan: Y ahí comienza una colaboración muy estrecha. Yo divido el guion en páginas y viñetas, pero Mary está presente durante todo el proceso. Lo consultamos continuamente. El dibujo no es simplemente ilustrar lo que ella ha escrito: es una colaboración muy próxima.

Mary: Además, Bryan siempre ha sido mi primer lector. Antes de enviar mis textos a un editor, él los lee y señala los errores o las cosas que no funcionan. Yo también he aprendido mucho observando cómo trabaja él.

P. Vuestra primera novela gráfica conjunta, La niña de sus ojos, parte de una historia muy personal y de una figura histórica como Lucia Joyce, la hija de James Joyce. ¿Cómo nació este proyecto?

Bryan: La idea inicial fue mía. Le dije la Mary que podría hacer una novela gráfica sobre su relación con su padre, que era una figura muy conocida internacionalmente y que tenía una relación difícil con ella. Pero cuando Mary comenzó a investigar a la familia Joyce y, en particular, a Lucia Joyce, descubrió una historia que le pareció aún más interesante que la suya propia.

Mary: Sí. Yo estaba pensando inicialmente en mi relación con mi padre, pero cuando empecé a conocer la historia de Lucia me quedé fascinada. Pensé que su historia era mucho más interesante que la mía. Podría decirse que me «escondía» detrás de ella. Al final, de todas formas, la novela acabó entrelazando las dos historias: la relación de Lucia con James Joyce y mi propia relación con mi padre.

P. ¿Es también la obra en la que comienza realmente vuestro lenguaje común como autores?

Mary: Sí. Fue el primer paso. Yo venía de la investigación académica y de la escritura, mientras que Bryan tenía una experiencia muy larga en el mundo de la novela gráfica. El proyecto los permitió combinar esas dos maneras de trabajar.

Bryan: El primer guion de Mary parecía más bien una obra de teatro, con los personajes y los diálogos. Yo cogía ese material y lo convertía en páginas y viñetas. A partir de la siguiente obra, Mary ya empezó a escribir los guiones de una manera mucho más próxima al formato del cómic.

P. Por tanto, ¿vuestra relación personal también forma parte de esa forma de crear?

Bryan: Sí. Llevamos décadas juntos. Cuando empezamos a trabajar profesionalmente, ya nos conocíamos muy bien. La colaboración artística nace de esa confianza.

Mary: Y también de esa conversación constante. No es que uno escriba y el otro simplemente dibuje. Estamos hablando de las historias continuamente.

P. ¿Y qué importancia tiene el hecho de que seáis una pareja que trabaja artísticamente en común?

Mary: Es una relación muy especial. El trabajo está integrado en nuestra vida diaria. Hablamos de las historias, discutimos ideas y revisamos el trabajo del otro.

Bryan: Y también nos complementamos. Mary aporta la investigación, la escritura y su formación académica; yo aporto la experiencia de décadas haciendo cómics y pensando visualmente. Pero esas fronteras tampoco son completamente rígidas. Con el tiempo, hemos ido aprendiendo uno del otro.

P. ¿Esa colaboración también aparece en otras obras, como Lluvia?

Mary: Sí. Lluvia nació de una preocupación personal por el medio ambiente. Hubo unas inundaciones en el norte de Inglaterra y aquello me hizo pensar que ese podía ser el tema de la siguiente novela gráfica. Yo siempre he estado muy interesada en medio ambiente y en la alimentación ecológica.

Bryan: Fuimos a Hebden Bridge, una de las zonas afectadas por las inundaciones, y recorrimos los páramos. Investigamos cómo contribuía al problema la destrucción de las turberas. El paisaje acabó siendo fundamental para la propia forma del libro. Por eso escogimos un formato apaisado, que permitía transmitir la amplitud de los páramos y del cielo.

P. Hay, por lo tanto, una preocupación social que une muchas de vuestras obras: feminismo, desigualdad, medio ambiente, política...

Mary: Sí. Son cuestiones que me interesan profundamente. La investigación histórica no es solo mirar hacia atrás. Nos permite comprender los problemas actuales.

P. En un momento en el que crecen los discursos autoritarios y la extrema derecha, ¿creéis que la literatura y el cómic pueden cambiar la manera de pensar de las personas?

Bryan: Espero que sí. No sé hasta qué punto podemos cambiar directamente la manera de pensar de las personas, pero me gustaría que los libros hicieran pensar. En mis propios libros también he tratado el ascenso del fascismo mediante mundos paralelos. En ese tipo de historias, puedes cambiar los papeles y mostrar cómo se construye un grupo de personas como «enemigo» o «chivo expiatorio».

Mary: Para mí también es importante escribir sobre estas cuestiones. La historia muestra que los movimientos políticos no aparecen de la nada. Hay que entender cómo se construyeron en el pasado para reconocer determinados mecanismos en el presente.

P. Después de tantas obras conjuntas, ¿qué os sigue interesando de las historias de las mujeres?

Mary: La posibilidad de descubrir nuevas historias. Hay muchas mujeres extraordinarias que aún no conocemos suficientemente. La historia está llena de ellas.

Bryan: Si aparece un personaje real que esté bien documentado y que tenga una historia interesante, sería algo que me gustaría explorar. Pero no queremos inventar héroes históricos simplemente porque encajen en lo que queremos contar.

P. Bryan, además del trabajo que hacéis juntos, también continúas desarrollando tus propios proyectos. Antes de trabajar con Mary ya tenías Las aventuras de Luther Arkwright, Grandville, La simbiosis o Historia de una rata mala. ¿En qué estás trabajando ahora?

Bryan: Actualmente estoy trabajando en una nueva historia de Hawksmoor. Es un proyecto que continúa una serie anterior, Grandville. En el último libro de Grandville, el inspector LeBrock cuenta la historia de cómo fue entrenado para convertirse en detective por el inspector Hawksmoor. Este nuevo libro es una especie de precuela: transcurre veintitrés años antes de Grandville y se centra en Hawksmoor cuando era más joven.

Es una historia muy diferente de Grandville. Aquellas obras estaban ambientadas en un París imaginario de la belle époque, mientras que Hawksmoor está ambientada en el Londres victoriano. También cambia la técnica visual: los libros de Grandville están coloreados digitalmente, mientras que aquí estoy utilizando acuarelas, con un tono sepia que pretende recordar a las antiguas fotografías victorianas.

P. Después de tantos años y de tantas obras, ¿cuál diríais que es vuestra obra preferida, o aquella de la que guardáis un recuerdo más especial?

Mary: Es difícil elegir una. Probablemente siempre esté más ligada a la última obra que haya hecho, porque es la que tengo más presente. Pero nos quedamos especialmente satisfechos con Armada de locura (Armed with Madness), la biografía surrealista que hicimos sobre Leonora Carrington. Fue un proyecto muy particular, porque queríamos contar una biografía utilizando un lenguaje surrealista.

Bryan: Para mí también es difícil elegir. Cada libro representa una etapa diferente. Armada de locura fue especialmente interesante porque suponía afrontar una biografía de una manera poco convencional. Pero también guardo un vínculo muy especial con las obras que hicimos sobre las mujeres y con la forma en la que Mary fue descubriendo estas historias a través de la investigación.

Mary: Quizás lo importante no sea tanto decidir cuál es «la mejor», sino que cada libro nos llevó hacia una historia diferente y nos permitió aprender algo nuevo.

P. ¿Y qué os queda por hacer juntos?

Mary: Siempre hay nuevas posibilidades. Actualmente estamos trabajando en proyectos diferentes y también en nuevas obras conjuntas. Una de las próximas es la dedicada a Mary Wollstonecraft.

Bryan: Llevamos años alternando libros de Mary con libros propios míos. Es una dinámica que nos permite mantener también nuestros proyectos individuales, pero continuar colaborando.

P. Si tuvierais que definir lo que habéis aprendido trabajando juntos durante todos estos años, ¿qué diríais?

Mary: Que una buena colaboración puede abrir caminos que probablemente no recorrerías solo. Yo nunca pensé que acabaría escribiendo novelas gráficas.

Bryan: Y yo nunca pensé que mi experiencia en el cómic acabaría mezclándose de este modo con la investigación académica y con la historia de las mujeres. Creo que la clave está precisamente en esa combinación.

Mary: Y, sobre todo, en seguir teniendo curiosidad. Investigar, descubrir una historia y preguntarnos por qué es importante contarla hoy.

Bryan: Eso es lo que hace que el trabajo siga siendo divertido.

Domingo de animación y nuevos valores del cómic en la última jornada del Viñetas

El repaso por la carrera profesional del animador e ilustrador Raúl García protagonizó la mañana, y la infancia «tomó» el festival en sesión de tarde con un mural colaborativo y con el intercambio de cromos

A Coruña.— El festival Viñetas desde o Atlántico cerró su 29.ª edición con una agenda que protagonizó por la mañana el animador Raúl García, que repasó en conversación con la periodista Rocío Ayuso buena parte de su carrera profesional, desde sus inicios trabajando para Hannah Barbera en series como Los Picapiedra hasta su reciente trabajo La violinista, film que codirigió junto con Ervin Han y que acaba de recibir el máximo galardón en el festival de animación de Annecy.

A lo largo de una hora, creador y periodista (además de productora de una de las películas de García) revisaron en una animada charla algunos de los momentos más importantes de la biografía del autor, como su participación en la película ¿Quién engañó a Roger Rabbit? o su primer trabajo para Disney dibujando al genio de la lámpara de Aladdin. Hubo tiempo también para los datos curiosos, las anécdotas y las interioridades de la industria de la animación internacional y para repasar su trabajo en otros géneros ya como autor total con Extraordinary Tales, llevada a novela gráfica en España como La caída de la casa Usher.

Ayuso y García destacaron el enorme talento existente entre los creadores y creadoras de animación en España y lamentaron que no exista un tejido industrial que lo sostenga, a pesar de los diversos intentos de crearlo a lo largo de los años.

Presentación de Danay Dana

Por su parte, la autora cubana Danay Dana protagonizó una charla en la que compartió el proceso creativo de su primera obra, La maldición de los Heredia, con la que ganó en el último Salón del Cómic de Zaragoza los premios a la mejor autoría y mejor guion. La creadora desveló que la historia que narra en el libro es, en realidad, la de su tatarabuela, y que fue su abuela quien se la ha ido narrando poco a poco a lo largo de los años.

El proceso de trabajo para llegar hasta su publicación fue largo, tal y como reveló Dana, y tardó hasta 6 años. Afirmó que, pese a los muchos tropiezos y errores, no cambiaría nada del trabajo hecho; en sus palabras, «porque de todo aprendí y formó parte del proceso». Reveló que en este momento ya está pensando en un nuevo título en el que se unen salud mental y santería.

Tarde de cierre festivo en Viñetas

La 29.ª edición del festival cerró la tarde con dos actividades que formaban parte de la programación de Rúa BD especialmente pensadas para el público infantil. A primera hora, el intercambio de cromos, una propuesta organizada por El Baúl de los Recuerdos, congregó a muchos asistentes y despertó especialmente la atención del público familiar.

Sin salir del mismo espacio, Metrópolis Cómics organizó un mural de cómic en el que participaron decenas de niños y niñas durante las últimas horas del evento.

Un neno e unha nena nun obradoiro de Viñetas desde o Atlántico

A lo largo de toda la jornada, un grupo de alumnas y alumnos de la EASD Pablo Picasso tuvo la oportunidad de protagonizar un espacio expositivo en el que daban a conocer su trabajo, que también estaba a la venta. Este showroom es parte de la colaboración establecida por el festival con el centro educativo y una apuesta por los nuevos talentos de la BD y la ilustración.

Raúl García: «La animación es una forma de vida; empiezas como un friki y acabas viviendo de ello»

«Hoy vemos a la familia Simpson como algo normal, pero en aquella época era una sátira muy atrevida de la familia americana», destaca este autor, gran conocedor de esta conocida serie norteamericana

A Coruña.— Fue el primer animador español en incorporarse a Disney, participó en clásicos como La Bella y la Bestia, Aladdin o ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, colaboró con Los Simpson, ganó un Premio Goya y forma parte de la Academia de Hollywood. Con más de cuarenta años de trayectoria, Raúl García visita A Coruña con una exposición dedicada al universo de Los Simpson y reflexiona sobre la evolución de la animación, los cambios en Hollywood y el futuro de una profesión que, asegura, sigue dependiendo mucho más de la creatividad que de la tecnología.

P. Llegas a A Coruña con una exposición dedicada a Los Simpson, una serie con la que mantienes una relación muy especial. ¿Qué ha significado para ti?

Fue una auténtica revolución. Cuando apareció, a finales de los años ochenta, no existía nada parecido. Yo trabajaba entonces en Londres y algunos compañeros estadounidenses recibían los episodios en vídeo antes de que llegaran a Europa. Nos reuníamos para verlos y todos teníamos la sensación de que estábamos ante algo completamente nuevo.

Hoy vemos a la familia Simpson como algo normal, pero en aquella época era una sátira muy atrevida de la familia americana. Bart Simpson diciendo «Cómete mis calzoncillos» era casi una provocación para la televisión de entonces.

P. Tu relación con la serie comenzó mucho antes de su éxito.

Sí. Al terminar la universidad realicé un cortometraje que recorrió varios festivales internacionales. Allí coincidí con tres personas que más tarde marcarían la historia de la animación: Tim Burton, David Silverman y Marc Baker, creador años después de Peppa Pig.

David terminó incorporándose al proyecto de Matt Groening para poner en marcha Los Simpson. Lo curioso es que todos sus amigos le decíamos que aquello no tenía futuro. Le aconsejábamos buscar trabajo en Disney o Warner porque pensábamos que aquella pequeña producción desaparecería enseguida.

Nos equivocamos por completo. Años después me llamaron para colaborar en uno de los especiales de Halloween, concretamente en una parodia de Bambi. Fue una participación pequeña, pero para mí supuso cumplir uno de esos sueños que guardas durante toda la vida. Además, llevo décadas coleccionando material relacionado con Los Simpson, y de esa afición nace precisamente la exposición que presento ahora.

P. Sin embargo, tu gran objetivo siempre fue Disney.

Siempre quise dedicarme al largometraje de animación. En aquellos años apenas existían estudios que produjeran películas, así que fui siguiendo el trabajo por distintos países: Madrid, París, Dublín, Corea o Londres.

Después de participar en ¿Quién engañó a Roger Rabbit? llegó la llamada que llevaba años esperando. Curiosamente, coincidió con el renacimiento de Disney, que acababa de iniciar una nueva etapa y buscaba una generación completamente nueva de animadores. Tuve la suerte de llegar en el momento justo.

P. Y el primer personaje que te asignaron fue el Genio de Aladdin.

Sí, y sigue siendo mi favorito. En Disney no trabajábamos por escenas, sino por personajes. Durante toda la película eras responsable de uno de ellos, lo que te permitía conocerlo hasta el último detalle. Llegaba un momento en el que ya no pensabas en cómo dibujarlo, sino en cómo interpretaba, cómo reaccionaba o cuál era su personalidad.

Al final, descubres que la animación no consiste en hacer dibujos bonitos. Lo importante es conseguir que el espectador olvide que está viendo un dibujo y crea que ese personaje está vivo. 

P. La industria ha cambiado radicalmente desde entonces.

Completamente. La tecnología nos ha dado una libertad enorme. Hoy puedo dirigir una película desde A Coruña con artistas repartidos entre Panamá, Singapur o Alemania. Eso era impensable cuando todo se hacía con papel, lápiz y cámaras de 35 mm.

Pero también hemos perdido algo muy valioso: la cultura de los estudios. Antes compartíamos espacio todos los días. Veías lo que hacía el compañero, aprendías de él y surgían ideas mientras tomabais un café o recorríais los pasillos. Los estudios estaban llenos de dibujos, caricaturas y bromas privadas. Era un ambiente creativo extraordinario.

Hoy muchos equipos apenas se conocen personalmente. En mi última película trabajaron cerca de doscientas personas y hay compañeros con los que nunca he coincidido físicamente.

P. También cambia mucho la perspectiva cuando dejas de ser animador para convertirte en director.

Es un cambio absoluto. Como animador, interpretas las ideas de otra persona. Como director, la película se convierte en tu visión. Eso te da una enorme libertad, pero también hace muy difícil volver a los grandes estudios, donde continuamente tienes que responder ante productores y ejecutivos.

Siempre digo medio en broma que cada pocos meses aparece alguien nuevo dispuesto a cambiar todo lo que ya estaba aprobado. Forma parte del sistema, pero cuando pruebas la libertad de contar tus propias historias cuesta renunciar a ella.

«La animación nunca ha consistido en hacer buenos dibujos. Consiste en lograr que el espectador olvide que son dibujos»

Raúl García sentado nun banco frente as casetas da feira

P. ¿Y en qué andas ahora?

Ahora estoy inmerso en Flamingo Flamenco, una comedia musical completamente distinta de The Violinist. Después de pasar tantos años haciendo un drama, necesitaba volver al humor.

P. También viviste desde dentro la evolución de la Academia de Hollywood.

Sí. Nunca fui de los que se conforman con votar los Óscar y marcharse a casa. Pasé doce años en el comité ejecutivo y participé en distintos jurados y comisiones. Fue una etapa apasionante, porque coincidió con la apertura de la Academia a nuevas generaciones. Incluso participé en las conversaciones que desembocaron en la creación del Óscar a la mejor película de animación.

A veces pienso en algunas situaciones que me tocó vivir y todavía me cuesta creerlas. Llegué a discutir con Saul Bass sobre el futuro de la Academia y mientras hablaba con él pensaba: «¿Qué hago yo debatiendo con alguien que cambió la historia del diseño y del cine?».

P. En los últimos años decidiste regresar a España. ¿Qué ha cambiado en Hollywood?

Ha cambiado casi todo. El teletrabajo ha hecho que ya no sea necesario vivir en Los Ángeles para hacer películas. Al mismo tiempo, ha aparecido un fuerte problema de edadismo y una enorme inestabilidad en los estudios.

Antes un ejecutivo podía acompañar un proyecto durante cinco años. Ahora muchos cambian de puesto en pocos meses. Eso provoca que una película pueda quedarse paralizada simplemente porque la persona que la apoyaba ya no está.

También he percibido un cambio social importante. California siempre fue un lugar muy abierto y muy diverso, pero en los últimos años la polarización ha aumentado desde la llegada de Donald Trump. Todo eso también influyó en mi decisión de volver.

P. Otro de los grandes desafíos es la inteligencia artificial. ¿Cómo la afrontas?

Toda tecnología cambia la manera de trabajar, pero hay algo que no cambia: las ideas. La gente piensa que animar consiste en dibujar bien, y eso nunca ha sido lo más importante.

Lo realmente difícil es decidir qué dibujar, por qué un personaje mira hacia un lado, por qué guarda silencio en un determinado momento o por qué un movimiento consigue emocionar al espectador. La herramienta puede cambiar. El proceso creativo sigue perteneciendo a las personas.

El maratón de pódcast protagoniza la jornada en un Viñetas lleno de entrevistas y conversaciones

El festival tiñe el sábado del género periodístico de la mano de las conversaciones con autores y autoras en el Carrusel BD y en los pódcast especializados en cómic

A Coruña.— El festival Viñetas desde o Atlántico se llenó este sábado de periodismo, por la mañana en las entrevistas a autores/as, editores/as y profesionales vinculados al mundo del cómic en la segunda sesión del maratón Pódcast BD con Campamento Kripton, El diario de Kovacs, Freakland u Cuac FM. Por sus micros pasaron nombres como los de Raúl García, Pep Brocal, Paulo Monteiro, Sebas Martín, Danay Dana, Xulia Pisón, Carlos González o el propio director del festival, Manel Cráneo, entre otros.

Faladoiro con Sebas Martín na carpa de RúaBD

Fueron cuatro horas de emisión en directo a través de la emisora Cuac FM, en las que hicieron un recorrido por sus carreras profesionales al tiempo que profundizaron en algunos detalles de muchas de las obras presentes en las exposiciones de este año en el festival Viñetas desde o Atlántico.

Sin salir del género periodístico, la tarde se cerró en el Viñetas con un carrusel muy especial, un Carrusel BD repleto de microentrevistas realizadas por la periodista Neves Rodríguez a Jacobo F. S., Danay Dana, Alberto Taracido, Giovanna Lopalco, Sebas Martín y Paulo Monteiro. Una nueva oportunidad de profundizar en el trabajo de algunos de los protagonistas de esta edición del festival.

La jornada del sábado se completó en el festival con numerosas presentaciones y charlas en la Rúa BD; entre ellos, destacan los vinculados a la banda deseñada desenhada portuguesa, protagonista de la muestra que ocupa la sede colaboradora del Círculo de Artesanos, y la organizada por la Asociación Galega de Profesionais da Ilustración (AGPI) en torno al uso de la IA generativa y sus consecuencias en este ámbito profesional. En esta charla, Chus Rojo y Augusto Metztli expusieron algunas de las acciones informativas y divulgativas que desde esta entidad están desarrollando para dar a conocer las consecuencias del uso indiscriminado de este tipo de inteligencia artificial, así como sus implicaciones éticas.

Faladoiro da AGPI na carpa de Rúa BD

Cómic en Portugal

En los encuentros de la tarde, de la mano del autor y editor Marcos Farrajota, la autora Raquel Costa y el autor y director del Festival de BD de Beja Paulo Monteiro, el público de Rúa BD pudo conocer más en profundidad la situación del cómic en Portugal. Coincidieron en señalar el buen momento que vive en la actualidad y la diversidad de estilos y la riqueza existente, al tiempo que apostaron por la relevancia de tender lazos con el sector en Galicia.

Monteiro destacó que existen más de 50 editoriales y 200 autores/as del sector en Portugal, y desveló algunos detalles del Festival de Beja que organiza y que suma ya 21 ediciones. En este momento, tal y como explicaron los intervinientes, existen en el país vecino siete festivales diferentes de cómic y llama la atención el crecimiento del cómic para el público más joven.

Todo esto sucedía en la Rúa BD mientras, a escasos metros, en la plaza de San Andrés, la asociación Autobán celebraba su mercado de autoedición, con una gran afluencia de público durante toda la jornada.

«Si corrí delante de los grises en los 70, ahora tengo el deber de explicarlo»

Sebas Martín protagoniza una de las muestras del Viñetas con memoria social

A Coruña.- Cuenta con orgullo que participó en Barcelona en la primera manifestación en defensa del colectivo LGTBI, y es que Sebas Martín ha dibujado desde finales de los años ochenta historietas orientadas al público gay en diversas publicaciones. Vive su realidad con total normalidad y lucha por normalizarla en todos los ámbitos sociales. Entre los múltiples hitos de su carrera se cuentan el primer premio de cómic Serra i Moret, o el haber sido redactor jefe de la revista especializada en cómic gay Claro que Sí. Con sus obras Que el fin del mundo nos encuentre bailando y La piel como única bandera, Sebas Martín se estrena en el cómic histórico acercándonos a la vida de Basilio y Tomaset. Esta historia, que arranca al final de la República y continúa en el exilio en Francia durante la Guerra Civil, de la mano de un autor con una larga trayectoria, forma parte de las muestras do Viñetas 2026 presentes en el Kiosco Alfonso.

Allá por los 80 empezabas a colaborar en algunas revistas y publicaciones de cómic. Trabajabas como interiorista y decides lanzarte de lleno al mundo del cómic. ¿Cómo tomas esa decisión?

Yo tenía muy claro que quería dedicarme al mundo del cómic desde niño; cuando les preguntaban a otros niños que querían ser y decían «astronauta, bombero», siempre decía «yo, dibujante de historietas». Pero no sabía por dónde salir, eran otros tiempos. Yo vengo de una familia que no tiene absolutamente nada que ver con el mundo de la creatividad ni el arte ni nada. Empecé a estudiar diseño gráfico en Barcelona, en la Llotja, la escuela de artes y oficios y, de hecho, nunca trabajé de diseñador gráfico. Encontré mientras estaba estudiando un primer trabajo de interiorista y estuve unos 15 años trabajando. Primero en tiendas y, luego, en una tienda del paseo de Gracia, pero no tenía vida. El trabajo estaba bien, pero no tenía vida, y mi verdadera pasión, que era el cómic, estaba totalmente aparcada. Lo dejé y probé suerte.

La cosa fue irregular, pero en aquel tiempo estaban las revistas, donde, haciendo pequeñas colaboraciones en un montón de sitios, podías llegar a final de mes. Y así estuve hasta mediados de los 90, que fue cuando las revistas iniciaron su canto del cisne. Todo el mundo te pedía solo una novela gráfica y, claro, con una sola novela gráfica cada año no pagas el agua, el gas y la luz y llenas la nevera. Así que ahí me tuve que buscar otro trabajo, pero con una jornada intensiva que me permite estar libre a las 5 de la tarde para poder seguir trabajando en lo mío.

Pero desde chiquitín tenías clarísimo que lo tuyo eran las historietas y el dibujo.

Aunque parezca un poco melodramático, yo tengo una edad y de pequeño no había mucho papel en casa, pero sí se compraban los diarios y yo dibujaba batallitas en los márgenes blancos de los periódicos. En mi casa podías ver el papel de periódico que ponía mi madre después de fregar lleno de dibujos míos alrededor. En el colegio, cuando hacía una redacción primaban más los dibujos que hacía para ilustrar la redacción que el texto, y cuando debía de tener unos 12 años, entonces no había fotocopias, hacía una historieta semanal que iba de los compañeros de colegio y hacía varias copias apretando fuerte con papel de calco.

Así que, eso del fanzine, yo, antes de las fotocopias ya lo hacía. Lo tenía muy claro, pero no lo entendían, te llamaban pintamonas. Estaba bien hacerlo un rato, pero no dedicarte a esto.

¿Qué influencias artísticas o creativas has tenido, más allá del mundo del cómic?

A nivel narrativo, yo bebo más de la sitcom que del cómic en sí; de hecho, cuando la gente lee mis historietas dice «de esto se podría hacer una serie». Hago la escala narrativa por escenas que se parecen a esas escenas del sitcom que están pensadas para que duren unos 10 minutos para que luego te pongan un par de anuncios. A mí me gusta que, en mis novelas gráficas, aunque haya una continuidad narrativa de 200 páginas, tú lo puedas dejar de leer cada 10 páginas.

Todo el mundo me pregunta por los grandes autores de cómic LGTBI+, al ser lo que yo hago: por Nazario, por Tom of Finland... Mi tipo de dibujo no tiene nada que ver con ellos, ni mi tipo de narrativa, pero, si ellos no hubieran abierto camino, yo no estaría aquí. A nivel de estilo, yo tengo muchas más referencias en la línea clara francobelga. Hay gente que me ha comparado con Jacques Tardi, porque ambienta mucho y trabaja mucho los interiores y eso a mí me encanta; de hecho, es uno de mis autores favoritos junto a Moebius. O aquí, en España, Paco Roca y Pilarín Bayés.

¿Cuál es tu proceso creativo?

Soy muy metódico. Tengo una serie de ideas que guardo en un cajón, ideas sobre de qué quiero que vaya una historia, y con eso creo una escala narrativa. Cuando tengo la escala narrativa con cosas que quiero que pasen (que incluso lo hago en papeles que voy colocando en un corcho, como si se tratara de una serie de televisión), entonces me pongo a escribir un guion técnico, viñeta a viñeta: dónde van los personajes, tipo de plano... Y en mayúscula y negrita pongo los diálogos. Cuando tengo el guion técnico acabado, lo empiezo a dibujar.

Dibujo siempre a mano, lápiz en papel de croquis DIN A3, porque me resulta especialmente práctico. Paso a tinta en papel Canson vegetal; de esta manera no necesito ni mesa de luz, descansa mucho más la vista y no tengo que borrar tampoco. Lo hago con plumilla, mojando la plumilla en tinta china. He conseguido unas plumillas que el día que las dejen de fabricar me van a matar. Ya las compro por cajas de 20 en 20.

Y escaneo y lo único que hago en digital es poner grises cuando es blanco y negro con grises, y cuando es color, el color. Lo bueno que tiene en esta fase el digital es que no te ensucias, si tienes 20 minutos te puedes poner a colorear y dejarlo.

Me gusta mucho utilizar el blanco y negro con grises, porque funciona muy bien para el tipo de historias que yo hago.

La fase de rotulación la hace Iris Bermúdez, de La Cúpula, que es mi rotulista maravillosa, con la que trabajo en continuo contacto. Y ya la fase final, la entrega. Que siempre intento que sea una novela gráfica de 100 páginas y se me va siempre a 300. Parezco uno de esos directores de cine que no saben hacer películas de menos de dos horas. Me van saliendo muchas cosas que explicar. Hay un momento en que los personajes se mueven solos. Te guían. Eso me pasa mucho.

O ilustrador Sebas Martín sentado a carón da fonte do Kiosko Alfonso

Vayamos un poco antes, al momento en el que surgen esas ideas que almacenas en el cajón esperando a sacarlas. ¿Cuándo y cómo te inspiras para crear tus novelas gráficas?

Esto es tremendo. Mi hijo me decía el otro día que tendría que vivir por lo menos hasta los 130 años para escribir historias con todo lo que se me ocurre. Soy una persona que tiene muchas ideas, porque me voy fijando mucho en el mundo que me rodea. Voy en el autobús y voy escuchando una conversación y digo «esto lo podrían decir estos dos personajes» o «de aquí puedo tirar del hilo y sacar una historia».

Mis guiones, normalmente, tienen lugar en el año en que los escribo, excepto la saga de La piel como única bandera y Que el fin del mundo nos encuentre bailando. Hablo de lo que ha sucedido en el último año, de cosas reales, con lo cual siempre tengo material. Siendo una persona abierta al mundo, siempre tienes material. Recuerdo que hace dos años en el Salón del Cómic de Valencia alguien me preguntó si tenía crisis creativas y tuve que ir a la Wikipedia a ver qué quería decir. Eso de las crisis creativas no sé lo que es.

Pero decías que con las obras que están en Viñetas no ha sido así, al abordar la memoria histórica.

Con mi trilogía de la memoria, la chispa de la idea ha tenido otro recorrido. La idea dormía en un cajón desde hace 10 años, porque yo necesitaba madurez profesional para poder desarrollar esta historia que tenía lugar en los últimos días de la República en el caso del primer volumen. Hablamos además de una historia que está basada muy libremente en las memorias de un tío mío, del hermano mayor de mi padre. Mucha de la documentación que aparece es de primera mano. De hecho, tenía que ser una sola historia, autoconclusiva, que finaliza el día en que se levantan los fascistas y empieza la guerra civil. Pero muchos lectores querían saber qué les pasaba a esos personajes y a mí también me picaba el gusanillo de seguir.

Pensé en hacer una segunda parte, pero, si con la primera llegué a 300 páginas... Quedaba claro que necesitaba más espacio para que quedase algo bien explicado. No dejarme muchos cabos sueltos.

Esta fue la primera obra que hice con documentación histórica. Ha sido el triple de trabajo que una de mis creaciones convencionales, pero me lo he pasado tan bien que ahora estoy trabajando en más obra de memoria histórica. De hecho, este año he ganado el premio Finestres de cómic por esta obra en catalán, la segunda parte, La piel como única bandera. Además, cada vez que busco algo encuentro más cosas, tiro del hilo y me voy animando muchísimo.

Viñetas apuesta en esta edición de forma clara por la memoria social y la memoria histórica como ejes. ¿Qué crees que aporta el cómic a la visión que tenemos de lo que sucedió en España y de la lucha por los derechos sociales?

Creo que el cómic tiene una ventaja sobre otros medios narrativos y es que a mucha gente, sobre todo gente joven, que no se atrevería con un libro que hable de memoria histórica, le causa cierto rechazo. «Esto es un tocho», piensan. Sin embargo, el cómic entra muy bien por las ilustraciones, y por esa rendija podemos colarnos para explicar cosas que pasaron y que creo que son muy necesarias, porque, si algo ha perdido en este país, si es que la tuvimos alguna vez, es la memoria histórica. No recordamos qué ha pasado a muchos niveles. No solo a nivel político, sino también ahora, por ejemplo, a nivel de emigración. Fuimos durante muchos años un país de emigrantes.

Creo que es un deber que tenemos, el de explicarlo. Y creo, además, que no es solo que tengamos la obligación, sino que es que nos apetece a muchos autores. Yo siempre digo que, si corrí delante de los grises en los 70 ahora tengo el deber de explicarlo.

Tus novelas gráficas tienen unos títulos potentes. ¿Los trabajas mucho?

Es cierto que se me dan bien los títulos y que además siempre utilizo títulos largos. Se me da bien, pero también les doy mucha importancia. En una de mis series, la de Peluche, que es guionista de cómics, hago que él haga esos cómics con esos títulos que se me han ocurrido y que yo no puedo hacer. Así al menos hago las portadas de esos cómics, de esas novelas gráficas. De hecho, ya tengo el título de la tercera parte de mi saga de la memoria histórica.

¿Podemos tener la primicia?

Sí, os lo puedo decir. Se llama Solo se recuerdan las heridas. Se me ocurrió porque realmente, aunque cicatricen, las heridas se recuerdan, sobre todo las interiores.

Tu carrera se ha centrado, tal y como tú mismo cuentas, en el cómic gay. ¿Crees que es necesaria la etiqueta?

Mis personajes son gays, pero yo nunca he escrito historias dentro del gueto. Mis protagonistas tienen madres, amigos heteros, primos, vecinas...

Es un nicho quizás, o lo fue durante un tiempo para mí. Mi editor, Emilio, de La Cúpula, siempre decía que yo tenía un público quizás más reducido, pero tremendamente fiel. Y eso ha hecho también que se interese por el cómic mucha gente del colectivo que no se interesaba porque, aparte del cómic erótico gay, no había un cómic que explicase su vida cotidiana. De pronto, con estas dos novelas gráficas sobre la memoria histórica, el público generalista se ha dado cuenta del tipo de historia que explico y muchos están empezando a comprar mis novelas anteriores y les gustan.

Soy muy militante, participo en charlas y encuentros en defensa del colectivo; de hecho, yo viví la primera manifestación, siendo muy jovencito. Hay muchas cosas por las que luchar a todos los niveles, no solo dentro del colectivo LGTBI, y estamos a un pasito de perderlas. Tenemos que seguir dando caña.

Así que, ¿la etiqueta de cómic gay? No la rechazo, veo que me funciona bien, pero no soy exclusivo. Mi cómic tiene temática gay, pero no es solo para gays, es para todo el mundo. Y no soy el único autor gay que hace este tipo de cómic. De hecho, Ralf König ahora se ha convertido en algo que leen más heteros que gays, y me parece muy bien.

¿Al final lo que importan son las historias?

Es que al final el cómic se divide en dos categorías: bueno o malo. Hay cómic gay muy bueno y lo hay malísimo, como de cualquier otro tipo. Pero lo curioso es que mucha gente me dice «¿y por qué no te dedicas a hacer otro tipo de cómic?». ¿Y por qué no te dedicas tú, a ver? Si a mí me va bien aquí, ¿por qué tengo que dejar de hacerlo? A ver, ¿por qué tú te vistes siempre de negro y no te vistes de verde?

Los autores de novela negra hacen novela negra porque les gusta y funcionan bien en ella. ¿Acaso tienen que pasarse a hacer recetarios de cocina?

Cuéntanos con tu mirada lo que se van a encontrar los/as visitantes de tu exposición en el Kiosco Alfonso.

Lo que se van a encontrar van a ser como dos tráilers para ver la película, que te entren ganas de leerte los dos libros. Son 40 páginas en las que podrán ver cómo desarrollo los diálogos y conocerán a Basilio y Tomaset. Hay quien me dice que ya forma parte de su familia, incluso piensan que son unos tíos mayores, que les están explicando su historia. Y la gente que sea del colectivo va a ver que no hemos inventado nada, que en los años 30 ya nos daban cincuenta vueltas saliendo, encontrando lugares, reivindicando, luchando... y verá toda esa Barcelona canalla de la República que tenía lugares reseñados en espacios como Le Monde o el Times porque eran un lugar de referencia, sobre todo para aristócratas y burgueses que buscaban emociones fuertes.

Y en la segunda parte se van a encontrar la historia de un exilio, y hablo de cómo los exiliados que llegaron a Francia pensaban que iban a ser recibidos con los brazos abiertos y fueron confinados en lo que se llamaba campos de refugiados, que realmente eran campos de concentración. Y desde allí todas las aventuras de este exiliado que es Basilio y cómo llega a integrarse en la sociedad francesa.

De tus últimas lecturas en cómic, ¿qué recomendarías?

Pues podría recomendar muchas pero voy con tres.

Anatomía de un esqueleto, de Pep Brocal. Aprendiz de cuervo, la edición integral, de Danide, una absoluta delicia que me recuerda a La isla del doctor Moreau mezclado con Rebelión en la granja. Diario del Yeti, de Santi Arcas, que, en principio, parece una historia del Yeti, pero, en realidad, es una historia urbana.