La ruta de la memoria del Viñetas conecta las exposiciones del festival con la memoria histórica de A Coruña

Los eventos, organizados en colaboración con la ARMH, permiten al público del festival descubrir detalles vinculados a la historia de la ciudad y a las huellas del golpe de Estado y de la dictadura en la comarca

A Coruña. El festival Viñetas desde o Atlántico, en colaboración con la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), organizó esta mañana la primera de las dos rutas de la memoria incluidas en la programación del festival que recorrió recorren la ciudad uniendo diferentes espacios expositivos del Viñetas con historias reales de represaliados, represaliadas y víctimas del franquismo y novelas gráficas. David Lozano, de la ARMH, condujo esta actividad que presentó el director del festival, Manel Cráneo, recordando la importancia de ahondar en temas como este, que supuso uno de los ejes del evento este año y que, tal y como recordó, “«por desgracia, siguen siendo tan necesarios hoy en día”.».

Cráneo aprovechó para recordar las diferentes exposiciones vinculadas a esta temática dentro de la programación del festival y que se pueden visitar hasta el 27 de septiembre en el Kiosco Alfonso y la Casa Museo Casares Quiroga, así como otras de temática social en la Casa Museo Picasso y en la Fundación Luis Seoane. “«Esto es tan sólo solo un aperitivo para seguir ahondando en temas tan relevantes como este”, », indicó, aspecto en el que también hizo hincapié David Lozano al final de la visita, en la que aportó ununa guía, elaborada por la ARMH en colaboración con el Viñetas, de diferentes novelas gráficas y espacios web que recogen información en torno a la memoria histórica.

En la visita, en la que participaron cerca de 30 personas y que se prolongó durante más de dos2 horas, se recorrieron espacios como los jardines de Méndez Núñez (partiendo de uno de los espacios expositivos del festival, el Kiosco Alfonso), la plaza de Pontevedra, la calle Orzán, la calle del Socorro, la calle Sol, la calle Real, y la calle CostaBeiramar, para finalizar delante de la Casa Museo Casares Quiroga, otro de los ejes del Viñetas de este año, que Lozano invitó a todos los y las participantes a descubrir por su relevancia histórica.

Persoas escoitando as explicacións do roteiro da memoria na praza Pontevedra da Coruña

El representante de la ARMH no fue el único que intervino en este intenso recorrido, sino que contó con la colaboración de Beatriz Trillo, nieta de Beatriz González Villar, viuda de André García Ferreiro, represaliado por el franquismo; Rafael Toba, cineasta; María Xosé Bravo y Carmela Galego, de la Agrupación cultural Cultural Alexandre Bóveda; Pilar Otero, nieta de Josefa Paz, represaliada por la dictadura franquista.

Cada uno de ellos fue relatando las historias de sus familiares u otras como las del centro de estudios sociales Germinal (muy vinculada a la historia del anarquismo y su fortísima presencia en A Coruña), de la guerrilla y de las familias que la acogieron en la ciudad de A Coruña, la de artistas coruñeses represaliados, como Camilo Díaz Baliño (padre de Isaac Díaz Pardo), Francisco Miguel o Luis Huici. Hubo tiempo para hablar de proyectos como el de A Coruña Literaria y nombres como Ánxel Casal y María Miramontes, de revistas como Lar, Nós o Alfar.

Los representantes de diferentes entidades y familiares de personas asesinadas y encarceladas por el régimen franquista pusieron en valor el enorme potencial cultural que existía en la ciudad en el momento del golpe de estado Estado de 1936 y recordaron momentos terribles como las quemas de libros de espacios como la biblioteca del centro Germinal. Se revisaron detalles relevantes de la historia cultural de la ciudad y si se vincularon a novelas gráficas protagonistas de la edición 29 del Viñetas, como El O eco de los días rotos, de Alberto Taracido, o, Franco, de José Pablo García.

Persoas escoitando as explicacións do Roteiro da memoria na rúa real da Coruña

Programación de Viñetas en septiembre

El festival Viñetas, en su labor en los últimos años en pro de la desestacionalización, ofrece en sembro septiembre un total de 20 propuestas. Comenzando por un total de 10 visitas guiadas a las muestras Viñetas con Memoria memoria Socialsocial, en el Kiosco Alfonso, y De Archimboldo la Marcopola (de Jacobo F. S.) y Un paseo por Springfield. : Los Simpson en la colección de Raúl García, en la sala Palexco.

A estas propuestas se suma un taller infantil para cada sábado de este mes a las 12.00 h en la sala Palexco dentro de la programación de Viñetas Mini y en colaboración con Autobán. Los sábados 5 y 12 de septiembre, los pequeños y pequeñas participaron en la actividad “«Diseña un Simpson” para llevar contigo», de la mano de Xoana Pousa. En él crearán crearon merchandising con los miembros de la familia amarilla como protagonistas con su propio diseño. Y los sábados 19 y 26, también a las 12.00 en la sala Palexco, de nuevo de la mano de Autobán, rapaces chicos y chicas trabajarán con Chano Ripio en el taller “«Dibuja tu historieta de los Los Simpson”. ». Las propuestas lúdicas y creativas están destinadas niños y niñas de entre 6 y 12 años.

La actividad se mantiene hasta los últimos días del mes y se intensifica el viernes, 25 con hasta cuatro citas diferentes. A las 12.00 se presentará el fanzine Nai dos Desterrados, en colaboración con la asociación ONG Amnistía Internacional, en la Casa Museo Picasso y contando con la presencia de varios de los autores y autoras participantes en su elaboración.

Una hora más tarde, también el viernes, 25, en la Fundación Luis Seoane, Pedro Rojo, presidente de la asociación Al Fanar, conducirá una visita guiada por la muestra Cómic palestino. Voces propias, grito colectivo, que reúne obras de autores y autoras palestinos y que se incluye dentro de la programación de Viñetas Expo y Viñetas Inclusivas. Y también en el mismo espacio, pero a las 19.00 horas, el presidente de Al Fanar ofrecerá una charla sobre el cómic en Palestina, como broche de oro final a la muestra que ocupa la pranta planta baja de la Fundación fundación hasta el 27 de septiembre.

Fruto de la colaboración con Amigos de la Ópera de A Coruña, se presentó esta misma semana la reedición de un cómic inspirada en la ópera Jenůufa, que se representará en el Palacio de la Ópera de A Coruña los días 17 y 19 de septiembre.

Todas las inscripciones (los talleres infantiles, las rutas y visitas guiadas) pueden realizarse a través del correo kioscoalfonso@coruna.gal

Viñetas prolonga su actividad hasta el otoño con 20 nuevas propuestas culturales en el mes de septiembre

Visitas guiadas, talleres infantiles, el avance de la ópera ‘Jenůfa’ o una charla sobre cómic en Palestina son algunas de las citas para este mes

A Coruña.— El festival Viñetas desde el Atlántico sigue apostando por la desestacionalización con un completo programa de actividades en este mes de septiembre, que suma un total de 20 propuestas. La programación arranca esta misma semana con dos visitas guiadas a las muestras Viñetas con memoria social (en el Kiosco Alfonso, este jueves, día 3) y De Archimboldo a Marcopola —de Jacobo F. S.— y Un paseo por Springfield. Los Simpson en la colección de Raúl García (en la sala Palexco, el viernes 4).

Las visitas guiadas se repetirán cada jueves y viernes en horario de tarde (18:00) y se están organizando en colaboración con diferentes entidades. Para facilitar la participación de asociaciones o grupos interesados, la organización deja dos visitas abiertas para interesados/as, a las que aún no se les ha puesto fecha ni horario, con flexibilidad, dentro de los horarios de los recintos de exposiciones.

A estas propuestas se suma un taller infantil para cada sábado de este mes a las 12:00 en la sala de exposiciones Palexco dentro de la programación de Viñetas Mini y en colaboración con Autobán. Los sábados 5 y 12 de septiembre, los pequeños y pequeñas podrán participar en la actividad «Diseña un Simpson para llevar contigo», de la mano de Xoana Pousa. En él crearán merchandising con los miembros de la familia amarilla como protagonistas con su propio diseño. Y los sábados 19 y 26, también a las 12.00 en la sala Palexco, de nuevo de la mano de Autobán, chicos y chicas trabajarán con Chano Ripio en el taller «Dibuja tu historieta de los Simpson». Las propuestas lúdicas y creativas están destinadas la chavalada de entre 6 y 12 años.

Miguel Robledo na visita guiada da súa exposición

Rutas de memoria histórica, cómic palestino y ópera

La 29ª edición del Viñetas contará también en su extensa programación de septiembre con dos rutas de la memoria, realizadas en colaboración con la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). De la mano de David Lozano, las personas participantes realizarán un recorrido por diferentes espacios de la ciudad vinculándolos a algunas novelas gráficas presentes en esta edición del Viñetas en las que la memoria social tiene un peso definitorio. Será los sábados 12 y 26 de septiembre a las 12:00 con la salida delante del Kiosco Alfonso.

La actividad se mantiene hasta los últimos días del mes y se intensifica el viernes 25 con hasta cuatro citas diferentes. A las 12:00 se presentará el fanzine Madre de los Desterrados, en colaboración con la ONG Amnistía Internacional, en la Casa Museo Picasso; el acto contará con la presencia de varios de los autores y autoras participantes en su elaboración.

Una hora más tarde, también el viernes 25, en la Fundación Luís Seoane, Pedro Rojo, presidente de la asociación Al Fanar, conducirá una visita guiada por la muestra Cómic palestino. Voces propias, grito colectivo, que reúne obras de autores y autoras palestinos y que se incluye dentro de la programación de Viñetas Expo y Viñetas Inclusivas.

Y también en el mismo espacio, pero a las 19:00 horas, el presidente de Al Fanar ofrecerá una charla sobre el cómic en Palestina, como broche de oro final a la muestra que ocupa la planta baja de la fundación hasta el 27 de septiembre.

La programación del Viñetas se completará con una actividad también en este mes de septiembre en colaboración con la Asociación de Amigos de lana Ópera de A Coruña previa al estreno de la ópera Jenůfa. En el evento se presentará el libro de cómic inspirado en la obra lírica.

Todas las inscripciones (para los talleres infantiles, las rutas y las visitas guiadas) pueden realizarse a través del correo kioscoalfonso@coruna.gal

Lisa Lugrin y Clément Xavier: «Nos gusta trabajar con historias alternativas que ofrecen esperanza»

Los autores franceses protagonizan una de las exposiciones del Viñetas 2026 con su novela gráfica ‘Jiujitsufragistas’

A Coruña. Lisa Lugrin y Clément Xavier llevan décadas contando historias a través del cómic, desde que se conocieron en el instituto hace ya más de 20 años. Lisa estudió antropología y cine y se diplomó en la Escuela de Cómic de Angulema. Conjuntamente con su compañero de viaje Clément Xavier, que también estudió en la Escuela de Cómic de Angulema, fundó Na Éditions. Ambos fueron acogidos en residencia en la Maison des Auteurs de Angulema y participaron en la obra colectiva Afghanistan (2011). En 2015, recibieron el premio Revelación en el Festival de Angulema por Yékini, le roi des arènes. Como guionistas, firmaron de forma conjunta la adaptación al cómic de Une histoire populaire de la France (dibujada por Gaston) y los álbumes Washing-Town (con dibujo de Fanny Grosshans) y Waco Horror: Elizabeth Freeman, l’infiltrée (dibujado por Stéphane Delarue). Además de realizar algunos trabajos en solitario. Llegan al Viñetas con su única novela gráfica traducida al español, Jiujitsufragistas, en la que cuentan la historia de Edith Garrud, que entrenó en jiujitsu a las guardaespaldas de Emmeline Pankhurst a principios del pasado siglo XX. Fue su manera de combatir la violencia policial contra las sufragistas en los años más duros de su lucha.

P. Vuestra novela gráfica Jiujitsufragistas es muy diferente a otros libros que abordan esta temática histórica. El enfoque es original y podría parecer incluso una mezcla extraña. ¿Cómo llegasteis a esta propuesta, a este mix?

Clément Xavier. Hubo muchísimas razones por las que decidimos abordar esta historia, la verdad, pero la primera fue que cuando escuché hablar de esta historia, sufragistas que practicaban jiujitsu, enseguida me enganchó, me interesó porque Lisa practica un arte marcial similar al jiujitsu desde hace unos años. Eso me llamó la atención porque me pareció curioso, y fue a partir de ahí cuando me interesé en esta historia y en conocerla.

Lisa Lugrin. Entonces vimos que además es una historia muy poco conocida sobre las sufragistas y, en general, nos dimos cuenta de que hay muchas luchas muy relacionadas con nuestro mundo y que han sido totalmente olvidadas. Pensamos que es muy importante recordarlas y no volver a partir de cero en esas luchas hoy en día. Inspirarse en lo que ya ha sucedido es muy importante.

P. En este caso concreto, habláis del derecho al voto de las mujeres.

Lisa. Sí. En el año 2018 se celebraba el centenario de la obtención de este derecho en Reino Unido y se organizaron exposiciones. Fuimos a verlas y había una foto de unas mujeres que tenían los puños levantados, y yo me fijé mucho porque aquella imagen me resultaba muy poderosa, me estaba hablando. Era la primera vez que yo veía a unas mujeres tan reivindicativas, con este tipo de fuerza común. Nunca había visto esa imagen. Mujeres unidas que empujan.

P. En un libro como este es especialmente importante la parte de documentación. ¿Cómo la habéis afrontado?

Lisa. La verdad es que tuvimos suerte, porque justamente coincidió con la celebración del centenario en Inglaterra del derecho al sufragio femenino, así que fuimos a Londres y había muchas exposiciones que pudimos visitar.

Clément. Había mucha documentación accesible, y tuvimos la suerte de que fuese posible consultarla de manera relativamente fácil. En otras ocasiones no nos ha sucedido así.

P. ¿Cuánto tiempo duró todo el proceso de elaboración y redacción del libro?

Lisa. Creo que aproximadamente un año y medio.

P. Jiujitsufragistas se tradujo al español y se publicó en nuestro país en 2023. ¿Ha sido traducido a otros idiomas? ¿Cuál ha sido su acogida internacional?

Lisa. Se ha traducido y publicado en los Estados Unidos.

Clément. Y en Alemania también.

Lisa. La acogida en Francia fue un poco peculiar, porque se publicó en una colección de libros de historia y deportes con un público mayoritariamente masculino, y nuestro editor se pasó mucho tiempo sin llamarnos al principio. No fue un éxito rápido, sino un trabajo de boca a boca; con el tiempo se fue hablando de él y el libro se hizo un hueco.

Lisa Lugrin e Clement Xabier ao carón do cartel de Viñetas desde o Atlántico 2026

P. En esta edición del Viñetas, dedicada a la lucha por los derechos sociales y la memoria histórica, ¿qué creéis que aporta el cómic a la difusión de la memoria histórica?

Lisa. Creo que el cómic es fantástico para hablar de las luchas y para hablar, en general, de muchos temas sociales. Es fantástico porque puede llamar la atención de mucha gente que nunca va a leer grandes ensayos ni libros largos. Puede servir para que les entren ganas de leerlos y, en todo caso, es una puerta de entrada y permite además hablar de diversos temas y mezclar hechos reales y ficción, y consigue que se cree una empatía con los personajes que hace que los lectores conecten más con lo que les pasa. Evidentemente, cuando estás creando el libro, hay que elegir, no se puede hablar de todo, pero para mí es estupendo, porque el cómic te permite ir metiendo pequeños toques de distintos temas y así, si luego estás interesada, los investigas. Pero, sobre todo, la conexión que se crea con los personajes.

Otra cosa que me gusta mucho también es que, por ejemplo, aquí, con las sufragistas, damos muchos puntos de vista. Entre ellas tampoco estaban totalmente de acuerdo, pero después tú como lectora puedes hacerte tu propia idea.

Clément. El cómic es un arte tremendamente popular y eso es genial, porque consigue que mucha gente no se sienta impresionada o intimidada por algunos temas gracias a las ilustraciones; la puesta en escena les resulta accesible, abordable. Es algo que adoro del cómic.

P. ¿Vuestras impresiones del Viñetas y vuestra estancia en A Coruña?

Lisa. Fantásticas en todos los sentidos. La exposición es increíble; la gente, muy amable; el equipo es fantástico. Nos ha encantado conocer a los artesanos que han hecho las piezas extraídas del cómic... En lo que se refiere a A Coruña, hemos conocido un poco la ciudad, hemos recorrido la zona cercana a la torre de Hércules, hemos paseado junto al mar...

P. ¿Podéis contarnos en qué proyecto estáis trabajando ahora?

Lisa. En varios. Uno de ellos va de la amistad y el otro es sobre los derechos de la naturaleza, en particular sobre el río Ganges.

P. Por vuestra bibliografía actual y viendo los proyectos que tenéis entre manos, queda claro que trabajáis con temáticas muy muy diferentes. ¿Os gusta cambiar a menudo? ¿Os ayuda en los procesos creativos?

Lisa: . Pues ha habido períodos en los que hemos trabajado en proyectos históricos y otros en que nos hemos centrado en argumentos más modernos, pero, de todos modos, fundamentalmente, siempre trabajamos en cómics de alguna manera anticapitalistas; cuentan historias de personas que intentan encontrar alternativas a un sistema opresivo que se centran demasiado en el dinero. Creo que hay un hilo rojo que de alguna forma une todos nuestros proyectos. Trabajamos con historias alternativas que ofrecen esperanzas.

P. ¿Os interesa entonces también especialmente esta perspectiva histórica de la que hablabais?

Lisa. De pequeña no me interesaba la historia y la verdad es que no entendía por qué le interesaba a nadie. Con el paso del tiempo, me di cuenta de que la historia no va solo de la gente poderosa. Va también de las historias de la gente pequeña, y, en este contexto sociopolítico en el que vivimos, pienso que es muy bueno recordar las historias de la gente que realmente ha querido cambiar la historia.

Clément. En el caso de Jiujitsufragistas y en otros también, sucede además que, aunque haya sucedido hace 100 años, hay gran relación con la actualidad. En Francia hemos vivido en los últimos años situaciones de represión policial similares a las de las sufragistas.

Lisa. Sí, por ejemplo, todo lo que sucedió con las manifestaciones de los chalecos amarillos fue terrible. El paralelismo es tan grande que asusta. No pensaba que pudiese suceder algo así en la Francia actual.

P. ¿Cómo funcionáis como tándem creativo?

Lisa. En los procesos creativos siempre hay tensiones y eso es lógico, pero tenemos claros los límites. Clément es el guionista y hay momentos en los que es él quien tiene que tomar la decisión final y, otras veces, yo. El hecho de trabajar y vivir juntos nos permite conversar sobre los temas extensamente.

Clément. Hay cosas que están muy claras. Cuando empezamos a trabajar con un tema, tenemos que estar de acuerdo los dos, pero después, durante el tiempo en que estamos trabajando en el libro, el proceso es permeable, flexible. Nos nutrimos de las ideas de ambos continuamente.

P. Una recomendación de alguna novela gráfica o cómic que hayáis leído recientemente y que os haya gustado

Lisa. Yo recomendaría un libro de Tillie Walden editado por La Cúpula, En un rayo de sol, que he visto en los stands de la Rúa BD. El dibujo es fantástico y la historia también. Es de ciencia ficción.

Clément. Yo quiero decir que nos ha impresionado mucho la diversidad de stands y de libros que se encuentran aquí y alguna caseta como la de la asociación Chilli Com Carne. Y en Garbuix Books, me parece estupendo La espera, de Mario Trigo.

Paulo Monteiro: «Siempre quise ser autor de cómic; incluso aprendí a leer para poder leer los cómics de mi hermano»

«Nunca hemos pasado por un momento tan bueno en el cómic portugués... Siento Galicia como la tierra de nuestros primos que viven ahí arriba», destaca el autor portugués

A Coruña.— Paulo Monteiro lleva toda una vida ligado al cómic, pero su actividad va mucho más allá del dibujo. Ilustrador, autor, escritor, gestor cultural e impulsor de proyectos, ha convertido Beja en uno de los centros del cómic portugués. Allí creó una comunidad de autores que lleva tres décadas trabajando alrededor del colectivo Toupeira.

También impulsó la Bedeteca y un festival que cada año lleva a la ciudad a autores procedentes de todo el mundo. Su propia obra, más íntima y personal, llegó relativamente tarde a las librerías, pero obtuvo importantes reconocimientos. En El amor infinito que te tengo reunió diez historias en las que la memoria, las experiencias personales y el amor se convierten en materia narrativa. Ahora prepara un nuevo libro protagonizado por un hombre incapaz de reconocer las oportunidades que la vida le ofrece.

Monteiro habla también de la fuerza actual del cómic portugués y de un ecosistema que considera especialmente rico. Su relación con Galicia es igualmente intensa, tanto por la programación del festival como por sus propias raíces familiares. Conversamos con él sobre dibujo, memoria, cultura, Portugal y Galicia, y sobre la capacidad del cómic para crear comunidad.

P. Paulo Monteiro es ilustrador, pintor, poeta, gestor cultural, autor de cómic... ¿Cómo te definirías? ¿Quién es Paulo Monteiro?

Tengo muchos intereses diferentes; siempre los he tenido. Pero hay una cosa que quise ser desde que tengo memoria: autor de cómic. Empecé a leer las revistas de cómic de mi hermano, que es mayor que yo, y recuerdo que incluso intenté aprender a leer para poder leer aquellos cómics.

Tenía cinco o seis años y en casa había muchas revistas. Mi hermano coleccionaba la revista Tintin, que entonces era una puerta de entrada a todo el cómic francobelga: Tintín, Astérix, Corto Maltés, Bernard Prince, Blake y Mortimer... Para mí aquello era fascinante.

Durante un tiempo pensé que todo el mundo leía cómics y que todo el mundo dibujaba. Solo más tarde descubrí que no era así. Y, para mi sorpresa, también descubrí que había gente que no leía cómics.

P. Parece que el cómic estaba además muy presente en tu familia.

Sí. Mi padre también leía cómics, dibujaba y pintaba; mi madre escribía cuentos para algunas revistas. Y todavía conservo cómics de finales del siglo XIX que pertenecían a mi abuelo. Por parte materna, además, tenemos raíces gallegas. Era algo transversal en la familia. Había revistas, libros, almanaques... El cómic formaba parte de la vida familiar. Yo empecé a dibujar muy pequeño y nunca abandoné ese interés.

P. Sin embargo, tu trayectoria profesional ha sido mucho más amplia. Estudiaste Historia del Arte, pintura, escenografía, cine de animación...

Siempre he tenido dificultades para escoger, porque quería hacer muchas cosas. En el instituto estudié artes plásticas y también letras. Llegué a matricularme en Bellas Artes en Macao, pero abandoné. También pensé en estudiar Antropología, Literatura, Historia, Periodismo... Al final fui a Historia del Arte, pero al mismo tiempo estudié pintura, escenografía para teatro y cine de animación. Hace pocos años hice incluso una película de animación. También escribí para la radio y para periódicos, hice teatro de sombras chinescas en las escuelas, toqué la guitarra... Siempre he sido un poco así.

P. ¿Cómo acabaste en Beja, en el Alentejo, y qué significó aquella mudanza?

Estaba haciendo el máster en Lisboa y solicité una beca. Me quedé en Beja y me encantó. Había vivido en la zona de Lisboa y, de repente, me fui al Alentejo. Mi vida cambió completamente. Llegué con veintitrés años y me quedé. Incluso llamé a mi profesor para decirle que ya no quería volver a Lisboa, que me iba a quedar en Beja. Él no se puso muy contento, pero para mí fue maravilloso. Allí trabajé en un museo, me encargué del servicio educativo, hice un periódico para niños, teatro de marionetas, exposiciones... Podía pasar por la mañana trabajando en un texto sobre escultura del siglo XIV y por la tarde haciendo teatro de marionetas. Esa diversidad me encantaba.

P. ¿Y cuándo llega tu propia obra de cómic?

Yo hacía cómics desde muy joven, quizá desde los cinco o seis años. Lo que llegó tarde fue la publicación. Publiqué mi primer libro cuando tenía 42 años. Había hecho muchos trabajos de ilustración antes, incluso para niños, pero siempre quise hacer un cómic más personal, más íntimo. Nunca hice demasiada fuerza para que saliera. Fue como si la vida me fuera llevando hacia las historias que necesitaba contar. A veces tenemos que vivir determinadas experiencias para poder hablar de ellas. Por eso tardé tanto.

P. Esa primera etapa personal cristaliza especialmente en El amor infinito que te tengo. ¿Qué hay de ti en ese libro?

El amor infinito… tiene diez historias, muy íntimas, y todas tienen que ver de algún modo con mi recorrido. Algunas son más tristes y otras menos, pero hay cierta dulzura en ellas. Son historias sobre el amor, pero también sobre las experiencias y sobre las personas. Quizá por eso tardó tanto en aparecer. Necesitaba pasar por determinadas cosas antes de poder contarlas.

P. Y, sin embargo, cuando finalmente publicaste, llegaron los premios y el reconocimiento internacional.

Sí, fue una sorpresa. Tuve tres premios en Portugal, otro en Francia y también un reconocimiento en España, como cómic del año de la Generalitat Valenciana. Ni siquiera sabía si el libro iba a publicarse.

Tuve la suerte de contar con personas que me apoyaron y con un editor que confió en el proyecto. Llevo toda una vida en el sector: empecé a escribir sobre cómic para los periódicos a los dieciséis años, la primera exposición que organicé fue cuando tenía catorce. Conozco a autores, críticos, periodistas, editores y libreros desde hace décadas. Esa red también fue importante.

P. Estás preparando ahora una nueva obra. ¿Qué puedes contarnos de ella?

Es un libro de unas cien páginas que quiero terminar este año. Ya tengo prácticamente todas las páginas esbozadas y ahora estoy pasando a limpiarlas. Es muy diferente de El amor infinito que te tengo. Cuenta la historia de un hombre muy amargado, incluso violento, al que de repente la vida le sonríe. El problema es que él no es capaz de disfrutar de esa oportunidad.

A veces tenemos un futuro maravilloso delante y estamos tan amargados que no conseguimos aprovecharlo. Este hombre podría tenerlo todo y acaba quedándose sin nada.

P. Es una historia en la que también quieres provocar reacciones en el lector.

Exactamente. Quería que las personas odiasen al personaje y que, al final, acabasen identificándose con él. Porque nosotros nunca somos completamente buenos ni completamente malos. A veces somos egoístas, mezquinos, desagradables... Todos tenemos esas partes. Me interesa esa contradicción. Que el lector piense que está mirando a otra persona y, de repente, se dé cuenta de que también hay algo de él en ese personaje.

P. Volviendo a tu época en Beja, ¿cómo fue tu aterrizaje en el mundo del cómic?

En 1996 organicé un taller de cómic con varios autores. Yo daba las clases, pero no era una enseñanza clásica. Mostrábamos trabajos, conversábamos, intercambiábamos impresiones y cada persona hacía lo que tenía que hacer. Fue un éxito muy grande. Aparecieron muchos jóvenes que hacían muy buen cómic. La mayoría continúa hoy en el colectivo. El taller se transformó en el Coletivo Toupeira y este año cumplimos treinta años.

Hoy somos más de treinta personas dibujando. Muchos de los que empezaron entonces son autores consolidados en Portugal y continúa entrando gente nueva. Es algo que me da mucha satisfacción.

P. Y todo esto tiene mucho que ver con la aparición de la Bedeteca. ¿Qué pretendías crear?

En 2005 la Câmara Municipal de Beja consideró que había que dar un marco a aquel grupo y propuse la creación de la Bedeteca, una biblioteca especializada en cómic que tuviera también características de taller de trabajo. La idea era que hubiera mesas de dibujo, mesas de luz y espacio para que los autores pudieran trabajar, pero también que cualquier persona pudiera entrar, leer y llevarse libros. Y que aquel espacio sirviera para hacer conferencias, exposiciones y actividades. De aquella idea nació también la posibilidad de organizar un gran evento dedicado al cómic.

P. Ese evento acabó convirtiéndose en el Festival Internacional de Cómic de Beja, uno de los grandes encuentros del sector en Portugal. ¿Qué querías que fuera diferente en él?

Queríamos que fuera un festival a nuestra escala. Beja es una ciudad pequeña, en el interior del Alentejo, lejos de los grandes centros urbanos. Y, sin embargo, conseguimos llevar autores de todo el mundo. Tenemos una filosofía muy clara: juntar autores consagrados con autores que están empezando. Podemos tener una exposición de un autor internacionalmente famoso y, al lado, la primera exposición de un chico o una chica que acaba de hacer un fanzine. Este año, por ejemplo, hemos tenido a Thomas Ott y al lado una exposición de Beatriz Brajal, una autora de 19 años que hacía su primera exposición. Para mí eso es fantástico. Los autores consagrados también fueron jóvenes algún día.

P. Esa mezcla parece formar parte de la identidad del festival.

Sí. Queremos que sea un festival muy humano. Los autores tienen un momento para los autógrafos y otro para conversar, pero el resto del tiempo están allí, hablando con los lectores y entre ellos, tomando una cerveza... El festival abre por la noche y hay conciertos ilustrados, actividades en la calle, comida y bebida. Es una atmósfera muy familiar. Beja tiene unos veinte mil habitantes y, sin embargo, recibimos cada año diez u once mil visitantes. Viene gente de todo Portugal y también de España.

P. ¿Cómo ves actualmente el cómic portugués?

Creo que nunca hemos pasado por un momento tan bueno. La historia del cómic portugués es muy rica y diversa. Comienza ya en el siglo XIX y hemos transitado por las diferentes fases del cómic europeo. Portugal tuvo una relación muy fuerte con Francia y también con Brasil. Cuando yo era niño había muchísimas revistas en los quioscos. Teníamos publicaciones portuguesas, brasileñas, europeas, americanas... Yo podía tener seis, siete, ocho o diez títulos diferentes cada semana. Era maravilloso. Yo gastaba el dinero que me daban para comer en comprar revistas. A veces llegaba a casa con hambre porque me había gastado todo en cómics.

P. ¿Y ese buen momento también se ve en el número de autores, festivales, editoriales y espacios especializados?

Sí. Ahora tenemos entre 200 y 250 autores trabajando, aunque sea con cierta intermitencia. Tenemos más de cincuenta editores de cómic, varios festivales, nueve bedetecas y cada vez más librerías especializadas. También hay residencias artísticas, becas, premios y un apoyo institucional que antes era mucho más difícil de encontrar. Hace tres años, el cómic entró en la Academia Nacional de Bellas Artes. Desde el punto de vista estatutario es muy importante: el cómic pasa a estar junto a la pintura, la escultura, el dibujo, el cine o la danza. Es todo un ecosistema. Y es un ecosistema muy rico.

P. También desarrollas proyectos con países africanos de lengua portuguesa. ¿Qué importancia tiene para ti esa dimensión lusófona?

Es muy importante. Tenemos relaciones muy fuertes con Brasil, Angola, Cabo Verde, Mozambique, Guinea-Bisáu, Santo Tomé o Timor. En Angola, por ejemplo, hay autores y festivales muy interesantes, como Luanda Cartoon. Desde Beja intentamos crear puentes. Hacemos exposiciones, invitamos a autores y ahora estamos desarrollando proyectos para crear bedetecas en Angola y Guinea-Bisáu. Para mí la relación con África lusófona es también una cuestión cultural. La historia es un fardo pesado y tenemos que asumir tanto las cosas buenas como las malas del pasado. Pero lo importante es también pensar en lo que podemos construir a partir de ahora.

P. Y en ese espacio no podemos dejar de hablar de nuestro país. ¿Cómo definirías tu relación con Galicia?

Es una relación muy especial. En el Festival de Beja hemos llevado a muchos autores gallegos. Hicimos exposiciones de David Rubín, Miguelanxo Prado, Altar Mutante y otros autores. En 2014 hicimos una gran exposición colectiva con más de cincuenta autores gallegos. E intentamos que esa presencia se extienda también a la programación cultural: hicimos queimada, leímos poemas de Rosalía de Castro... Es una manera de acercar Galicia a Beja. Yo, además, tengo bisabuelos de Vigo, así que siempre he sentido esa proximidad. Hay algo curioso: en el norte de Portugal esa relación es muy natural, pero incluso en el sur existe esa sensación de que los gallegos son nuestros primos que viven ahí arriba.

P. Esa proximidad también aparece en tu propia obra.

Sí. Hay una historia de mi libro, «Para Lá dos Montes», en la que aparece una carretera que va hacia el norte, a Oporto y a la «hermana Galicia», a Vigo y A Coruña. Cuando hice la historia no pensé conscientemente en eso. Era algo que yo sentía y simplemente apareció. Después me di cuenta de que allí estaba esa relación con Galicia. Es curioso cómo las cosas que llevamos dentro acaban apareciendo en lo que hacemos.

P. ¿Qué autores portugueses recomendarías a alguien que quisiese conocer el nuevo cómic del país?

Hay muchos. El problema es que a veces no son tan conocidos fuera de Portugal como merecerían. Hay autores con una obra extraordinaria, como Filipe Abranches, Miguel Rocha, Dinis Conefrey, Maria João Worm, António Jorge Gonçalves, Louro o Nuno Saraiva. Y también hay mucha gente joven que está apareciendo en los fanzines y en los concursos. Continuamente vemos trabajos interesantes. Lo más importante es que hay una comunidad muy activa.

P. Después de tantos años trabajando en el cómic y en la cultura, ¿qué impresión te llevas de este festival de A Coruña y del ecosistema gallego?

Lo que más me ha impresionado ha sido la proximidad entre las personas. He sentido una sensación de comunidad muy fuerte entre los organizadores, los autores y el público. Había alegría por estar allí, por trabajar juntos. He sentido mucha proximidad con lo que hacemos en Beja. La gente estaba feliz, había una atmósfera muy buena. Ayer por la noche fuimos a tomar unas cervezas y estuvimos hablando hasta tarde. Fue fantástico. La verdad es que me da pena marcharme tan pronto. Me gustaría haber llegado antes y quedarme más tiempo. Pero espero que esto sea el comienzo de una relación más larga entre nosotros.

Pep Brocal: «Me gusta creer que el cómic es un fin en sí mismo, no solo la escalera para llegar a que la gente de interese por la historia»

Su novela gráfica Caridad del Río protagoniza una de las muestras en torno a la memoria histórica del Viñetas 2026

A Coruña.— A Pep Brocal le gusta definirse de formas diversas (entre ellas, dibujante y autor), aunque lo que deja traslucir a través de sus trabajos y sus palabras es que, en realidad, este creador que lleva ya más de 40 años contando historias en viñetas es totalmente inclasificable. Participó en los ochenta en las revistas Zona 84, Tótem y Cairo, y fue uno de los fundadores de la revista Mr Brain. Colaboró en las revistas infantiles Cavall Fort y Tretzevents, y publicó cómics para primeros lectores en Mamut (series «El pequeño Olaf» y «Lily Megamosca»). En 1995 fue galardonado como autor revelación del Salón del Cómic de Barcelona. En 2019, su obra Inframundo recibió el premio ACDCómic de la crítica. Su obra Caridad del Río, que forma parte de la exposición Viñetas con Memoria Social en el Kiosco Alfonso, aborda la controvertida figura de esta mujer que fue espía soviética y madre del asesino de Trotski.

P. ¿Cuál es tu vínculo con el Viñetas?

Lo conozco desde hace tiempo, por supuesto, porque lleva ya muchos años y siempre he tenido muchas ganas de estar, y curiosidad, porque además tenía como veintipocos años cuando estuve en A Coruña y me fascinó, y sé que este festival es como una fiesta y una manera de compensarme socialmente mis aislamientos creativos.

Este tipo de encuentros para mí son fundamentales, porque el trabajo creativo es muy solitario y necesitas ese tiempo de encuentro, de feedback con lectores y lectoras, otros autores y autoras, editores y editoras. Lo necesitas para seguir avanzando en tu trabajo más allá de las búsquedas interiores.

P. Vienes al festival con una expo centrada en tu libro dedicado a Caridad del Río. ¿Cómo surge este proyecto?

Pues surge en 2019, cuando se convoca el primer premio Ara de cómic de no ficción en catalán. Para mí era un reto porque nunca había desarrollado un proyecto así, de manera que, conjuntamente con mi pareja, nos pusimos a elaborar una lista de personajes históricos en los que podría centrarse la obra. Todos los nombres en la lista eran de mujeres porque teníamos claro que tenía que ser así. Hay muchos menos libros y menos documentación sobre figuras femeninas, y en esa lista Caridad enseguida destacó como una de las propuestas más interesantes para llevar al cómic por muchos motivos.

Es un personaje potentísimo, hay documentación porque es relativamente reciente, vivió en el siglo XX y hay fotografías y documentos. Finalmente gané el premio Ara, pero lo que pedían era solo un proyecto de 14 páginas; entonces, Garbuix me ofreció la posibilidad de llevar adelante una novela gráfica y me puse a ello. El libro se publicó en diciembre de 2025.

P. Después de todo este trabajo de años, ¿qué piensas de Caridad del Río? ¿Cómo la definirías?

Fue una mujer extraordinaria por su personalidad y por su tremendo componente de rebeldía, que la marcará de por vida. Era apasionada, irascible, potente. Ella no hacía nada a medias, porque no sabía hacerlo así. Siempre era todo o nada. Venía de un contexto burgués por completo y se vinculó a movimientos políticos y vivió momentos históricos tremebundos.

P. Decías antes que tú venías de trabajos muy diferentes. ¿Cómo fue todo el proceso de documentación?

No tenía nada que ver con lo que había hecho; yo, por ejemplo, había hecho un libro protagonizado por un cosmonauta y entonces, ¿cuáles son los escenarios? Pues un cielo con estrellas. Pero claro, en el momento en que decides que vas a tratar un personaje real y los escenarios van a ser también reales y además no sirve el París actual (tiene que ser el del año cuarenta y pico o el México del sesenta o la plaza Roja de Moscú del año tal), pues tienes que tirar de películas, de fotografías. Y también, por supuesto, utilizas la imaginación y una cierta lógica, pero es muy exigente cuando haces algo así, porque, además, en una novela esto lo cuentas con palabras, pero en el cómic tienes que mostrarlo.

P. ¿Cómo te defines? ¿Historietista, creador, autor de cómics, autor, dibujante…?

En realidad soy dibujante y pienso como dibujante, pero también me considero autor. Porque no solo dibujas en un cómic, también trabajas con las palabras y también estás montando una historia. Es cierto que los ladrillos que usas son dibujos, pero el resultado es algo más. Todo se fundamenta en el dibujo, pero hay algunas historias que te pueden atrapar incluso con un dibujo feo, porque es la historia la que te tiene que enganchar.

Por eso digo que el cómic es algo más difícil de acotar. Tiene aún mucho recorrido por delante, todo depende del talento y de los autores y autoras que vayan surgiendo. De eso depende que evolucione más o menos, vaya para aquí o para allá, se expanda…

P. En esta edición del Viñetas, la memoria histórica tiene gran relevancia. ¿Crees que el cómic aporta algo a este ámbito?

Yo creo que el cómic es interesante per se. Es cierto que hay quien considera que puede ser útil para acercar a lectores de todo tipo a determinadas temáticas. Esa utilidad yo también la veo, pero me gusta creer que el cómic es un fin en sí mismo, no solo la escalera para llegar a que la gente se interese por la historia. Es un puerto de llegada en sí mismo.

Y, en el caso concreto de mi libro, lo primero que me fascinó fue la personalidad de Caridad del Río, una mujer burguesa que parecía destinada a vivir toda su vida como tal y, sin embargo, tiene una vida de película; al mismo tiempo, permitía hacer el retrato de toda una época, de todo el siglo XX. La burguesía de principios de siglo, el pistolerismo, la lucha de clases, los bajos fondos, el anarquismo, el comunismo, la I Guerra Mundial, la Guerra Civil, la II Guerra Mundial, el exilio, el espionaje, la guerra fría y hasta casi casi el declive de la Unión Soviética, porque esta mujer vivió bastantes años y tuvo tiempo de verlo.

P. ¿Tienes ganas de retomar la lista de protagonistas históricas que habíais elaborado y hacer un nuevo libro?

La verdad es que es muy interesante como reto, pero hay que decir que es muy exigente también. Me he leído un montón de libros, me he visto un montón de películas, documentales… Porque lo que haces tiene que estar fundamentado, hay que hacerlo seriamente. El cómic es válido para cualquier tema y es muy directo y llega muy rápidamente al lector. Y tienes que ponerle tus recursos de historietista, una cierta dosis de imaginación y fantasía, porque no estabas en esas conversaciones y tienes que ponerles voz a los personajes.

En definitiva, cuando haces cualquier cómic tienes que conseguir que la historia funcione, que no solo sea un compendio de hechos. Tiene que haber una aventura.

P. Tu carrera es muy larga y amplia, con registros muy diversos, para infantil y adultos, y en una parte importante de tus libros hay una cierta tendencia existencialista y filosófica. ¿En tus obras te preguntas siempre sobre quiénes somos?

Los autores siempre trasladamos al papel nuestras propias inquietudes. Lo que te pasa por dentro está ahí sobre el papel y a mí estos temas siempre me han interesado porque creo que también están en la base de todo. Quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos… Esas frases que puede que suenen a chiste, pero siguen por resolver.

Lo que pasa es que hay modos de tratarlo, porque yo siempre intento darle un enfoque humorístico, manteniendo un misterio e intentando crear una sonrisa al lector para llevarlo de la mano a lo que en definitiva no deja de ser una aventura, aunque tenga todo ese fondo existencialista.

Es cierto que hay varias obras mías con ese esquema, pero por eso me gusta romper dinámicas y pasar a hablar de un personaje histórico como Caridad del Río. Hacer algo distinto y ver luego cómo retomar.

P. En tu nuevo libro, Anatomía de un esqueleto, vuelves a las andadas existenciales.

Sí, en este caso son las vivencias también en clave dramática de un dibujante de cómic. A mí me gusta reinventarme en cada proyecto y ya sé que eso suena a tópico, pero eso implica que en algún momento hacia la mitad del proyecto tienes ganas de enviarlo todo a la papelera. Nada funciona, crees que tus personajes no tienen sentido, te has perdido.

Igual hay autores que no se plantean tantas majaderías y es un plan envidiable, pero otros dudamos, damos mil vueltas, perdemos un montón de tiempo… Por eso, vuelvo sobre mis pasos después de Caridad del Río con una mirada más refrescada y eso me permite hacer una historia en que el referente soy yo mismo. El argumento gira en torno a un dibujante de cómic que muere y va al limbo y ahí se encuentra con la muerte y tiene que convencerla para poder volver a la vida y recuperar esa última obra que se quedó en el cajón. Porque él teme que esas 300 páginas se pierdan o, todavía peor, que se las quede otro autor. Pues ese es uno de los miedos que me persiguen desde hace años; pienso: si ahora me muero, ¿qué va a pasar con todo ese trabajo que tengo en el cajón?

En este libro hay una ficción, pero hay realidad porque lo que hago también es un retrato de todo lo que he ido conociendo en el mundo de la edición de cómic. Es un retrato exagerado, pero no deja de ser un retrato y de tener un fondo real.

P. ¿De qué fuentes bebe Pep Brocal? ¿Cuáles son tus influencias?

Realmente todo puede influenciarte. Todo en el mundo está ahí para ser visto, incorporado a tu propio bagaje. El cine es muy importante en mi caso, las artes en general y el cómic en particular, aunque lo tengo al mismo nivel que todo el resto.

Mis influencias han ido variando a lo largo del tiempo; cuando yo era un chaval, pues, claro, Mortadelo y Filemón, que era lo que había en España; también Tintín, cómic francobelga, algún cómic que te llegaba por publicaciones… Ese momento de las revistas que ya pasó y que te permitía crearte una visión sobre qué querías hacer. Cuando empiezas, de alguna manera intentas reproducir, copiar lo que ya has visto y que te ha gustado. Pero como la copia es imperfecta, todo lo que aportas, toda esa originalidad tuya, que es tu incapacidad de hacer una copia perfecta, acaba siendo lo que será tu estilo. Irá configurando tu manera de hacer las cosas y así vas encontrando un camino de expresión gráfica, que al final son los demás los que reconocen, más que tú mismo. Y las influencias son cíclicas. Van cambiando con el tiempo.

Hace poco me han regalado un libro de los primeros americanos de 1895 a 1915, los que publicaban en la prensa diaria; están Rudolph Dirks y un montón de autores de ese momento que, vistos ahora, son de lo más moderno y tienen más de 100 años de historia. Esas cosas me interesan mucho.

P. ¿Siempre tuviste claro que te querías dedicar al cómic?

Sí, yo tenía claro desde pequeño que quería ser dibujante y se me ocurrió matricularme en la facultad de Bellas Artes de Barcelona y ahí, bueno, lo de dibujante no está contemplado. Hay varias especialidades, pero el dibujo no existe. Puedes ser actor, restaurador, pintor, pero no existía la especialidad de dibujo y pensé «¿qué estoy haciendo aquí?». Pero pensé también «mientras no me echen, sigo», y me propuse acabar lo que había empezado. Es una de esas cosas que haces en la vida y no sabes por qué. Yo creo que en la vida, al final, todo se hace por accidente.

P. ¿Qué recomendarías de los últimos libros que has leído?

Pues en la mesilla de noche tengo una novela, Tango satánico, de László Krasznahorkai. Pero lo voy combinando con cómics; por ejemplo, Kaspar, de Obom, que me ha gustado mucho. Obom me interesa, no se parece mucho a lo que yo hago y ahí está la gracia. En el encants (el rastro de Barcelona) lo último que me cogí es un recopilatorio del Papitu, una revista de antes de la Guerra Civil en la que trabajaban muchos ilustradores. Había mucho talento en España ya en ese momento, todo eso sabemos cómo terminó, pero se puede recuperar su trabajo.

Con la Guerra Civil muere una sociedad y nace otra totalmente distinta, y es importante que las generaciones más jóvenes sepan lo que supuso, porque entramos fácilmente en la tentación de banalizar todo lo que sucedió.

El Viñetas desde o Atlántico 2026 cierra su 29ª edición con más de 200.000 visitantes en las exposiciones, actividades y en Rúa BD

El festival, organizado por el Ayuntamiento, sigue creciendo en cifras de visitas, en espacios de exposiciones y en colaboraciones con entidades

Las exposiciones permanecerán abiertas al público hasta el 27 de septiembre, mes en el que también se organizarán visitas guiadas

A Coruña.- El festival Viñetas desde o Atlántico, organizado por el Ayuntamiento, cerró su semana central de actividades, del 10 al 16 de agosto, con un gran éxito de público. Más de 100.000 persoas pasaron a lo largo de esa semana por la Rúa BD y varias decenas de miles llenaron los diferentes recintos habitados por las exposiciones. Otro de los grandes focos de atención fue la explanada de Palexco en la que se situaba el stand de Gundam, por ella pasaron alrededor de 90.000 persoas en estos sete días. El apoyo municipal a este tipo de festivales y eventos forma parte de la política de dinamización cultural impulsada por el Gobierno de Inés Rey para ofrecer a la ciudadanía una oferta amplia y de calidad.

“Viñetas desde o Atlántico é toda unha referencia no seu xénero en todo o país, porque combina divulgación, cultura e moitísimo talento aportado pola ampla nómina de artistas que colaboran. O Concello vai seguir apoiando con decisión todas as iniciativas que sirvan para dinamizar a vida cultural desta cidade”, apuntó la alcaldesa, Inés Rey.

El recinto que acumuló más visitas fue la sala del Kiosco Alfonso, pero todos los espacios expositivos tuvieron gran afluencia de público. Destaca la Casa Museo Picasso, en la que también se registró un incremento de visitas de en torno al 12%, y en las otras dos casas museo que se suman como sede del Viñetas este año (Casa Museo María Pita y Casares Quiroga) hubo una buena recepción por parte del público. Otro dato a destacar son las casi 17.000 personas que ya han pasado por la expo Viñetas de Eclipse, en la Casa de las Ciencias desde el 4 de julio, cifra que refuerza la relevancia de que las muestras del festival se desestacionalicen.

El ScanMeNow, que permitía a los visitantes realizar una imagen en 3D, en tan sólo 25 horas de presencia (estuvo disponible durante 5 días en la sala Palexco) recibió a más de 1.800 personas. También la web y las redes sociales del festival recogieron su éxito con un incremento de visitas que superaron en una semana las 8.200 na páxina oficial, mientras que en las redes sociales se superaron las 600.000 visualizaciones.

La edición más colaborativa

Otro de los datos especialmente significativos es la presencia de 200 profesionales acreditados durante la semana grande del festival de sectores como las librerías, el mundo editorial, las bibliotecas, o la divulgación. Y a esta cifra podría sumarse la de las decenas de profesionales que se acercaron a disfrutar de las propuestas sin estar entre el elenco acreditado.

También el Viñetas Show nostró de nuevo unos buenos resultados con los espectáculos que se celebraron en el teatro Colón, por el que pasaron más de 1.000 personas en total.

El director del festival, Manel Cráneo, quiso destacar también la cantidad de colaboraciones cerradas este año con entidades variadas que permiten seguir creciendo el festival. Una de ellas, la establecida con la Asociación Galega de Artesáns, permitió a 9 artesanos diferentes elaborar piezas presentes en las exposiciones, extraídas de las novelas gráficas que protagonizan las muestras. De hecho, recordó que la actividad todavía no ha terminado en el Viñetas, ya que en el mes de septiembre habrá algunas propuestas de la mano de entidades como Amigos de la Ópera o Amnistía Internacional, entre otras.

Radiografía del Viñetas

Más de 70 autores y autoras han participado en A Coruña hasta el 16 de agosto en las 24 exposiciones (que se prolongan hasta el 27 de septiembre) y en una amplia programación en la que hubo talleres, charlas, clases magistrales, pódcasts, espectáculos en directo, visitas guiadas y actividades pensadas para toda la ciudadanía —desde pequenos hasta adultos— y para público especializado.

Viñetas desde o Atlántico mantuvo en 2026 sus principales secciones que acompañan a los visitantes en su experiencia en el festival: Viñetas Expo; Viñetas Mini, con talleres, teatro y cine; Viñetas Show, con un concierto ilustrado, dos proyecciones, una obra teatral y dos jornadas dedicadas a pódcasts especializados de Galicia, Madrid y Cataluña; Viñetas Pro, con dos clases magistrales y una sesión de revisión de proyectos para autores y autoras; un encuentro y dos exposiciones para Viñetas Inclusivas, y la extensa programación de Rúa BD, que cuenta con 38 casetas, entre las que figuran las de 20 editoriales procedentes de todo el estado presentando novedades y dinamizando este espacio vital del festival. Pero, además, en 2026 se incorporó la nueva sección que puso en valor el trabajo de las Bibliotecas Municipales de A Coruña en torno al cómic, Viñetas Biblio.

Exposición do Viñetas na Casa Museo Casares Quiroga

Amplísima oferta expositiva

La edición se abrió de la mano de la colaboración de los Museos Científicos Coruñeses, con la exposición que adelantó el eclipse en A Coruña con las viñetas más artísticas en la muestra Eclipse de Viñetas, en la que diez autoras y autores locales (Xulia Pisón, Diego Burdío, Paula Esteban, Uxía Larrosa, Xulia Vicente, Jorge Peral, Marcos Calo, Luis Yang y Paula Mayor, con Jordi Bayarri como autor invitado) reinterpretan desde su mirada la historia científica y artística de los eclipses.

Desde julio está abierto uno de los recintos que más público recibe siempre en el Viñetas; la sala municipal de exposiciones de Palexco es la sede de las muestras de Jacobo F. S. y de la colección de Raúl García. En la primera de ellas, se recorre el universo personal del creador. Esta muestra cuenta también con las dos nuevas figuras que se incorporaron a la colección del salón: Marcopola y Dragoneta. Mientras, la exposición Un paseo por Springfield. Los Simpson en la colección de Raúl García, nos lleva de la mano a una muestra de merchandising y libros de los cómics de la famosa serie, con algunos dibujos originales y dedicatorias del propio Matt Groening. Raúl García trabajó en varios capítulos de la serie norteamericana y fue el primer animador español en trabajar para Disney.

El Kiosco Alfonso, el que más interés despertó

Justo al lado, en el epicentro del festival, el espacio expositivo del Kiosco Alfonso cuenta con una amplia representación de obras de autores y autoras internacionales y estatales, unidos por un nexo: la memoria democrática y social. Así, los visitantes pueden disfrutar en la planta baja de la muestra centrada en la Lucha sindical y feminista europea, con las obras La virgen roja y Sally Heathcote: sufragista, de Bryan Talbot y Mary M. Talbot, y Jiujitsufragistas, de Lisa Lugrin y Clément Xavier; y en la primera planta, la muestra Memoria democrática y social en la España del siglo XX con las obras El eco de los días rotos, de Alberto Taracido; Que el fin del mundo nos encuentre bailando y La piel como única bandera, de Sebas Martín; el ya histórico Paracuellos, de Carlos Giménez; Aquí donde estoy, de Tyto Alba y María Castro Hernández, y Caridad del Río, de Pep Brocal.

El programa expositivo se completa con las muestras de Miguel Robledo —autor del cartel de esta edición— en María Pita; Humanos, el Roya es un río, de los franceses Troubs y Baudoin, en la Casa Museo Picasso; los Premios Castelao en la Casa de la Cultura Salvador de Madariaga, Ellas son fantásticas, autoras gallegas de cómic de este género, en el mismo espacio; la exposición de ExpoFanzines de Autobán, en la Biblioteca de Estudios Locales; Stons, de Xulia Pisón, en la Casa Museo María Pita; una exposición bibliográfica en las Bibliotecas Municipales (Trazos de memoria), y la incorporación de la Fundación Luís Seoane como nueva sede del festival con la exposición Cómic palestino. Voces propias. Grito colectivo. Cabe destacar la incorporación de la Casa Museo Casares Quiroga como sede de muestras vinculadas a la memoria histórica, que en esta ocasión albergará La guerra civil, de Paul Preston, muestra que recoge el exitoso trabajo de adaptación al cómic de las obras del historiador británico realizada por el autor José Pablo García

Además de eso, el Viñetas Paralelas de 2026 cuenta con cinco sedes colaboradoras: el Circo de Artesanos, con la exposición Nacional 2. Banda Desenhada Portuguesa de Norte a Sul, que recoge obra de seis colectivos de autores de cómic portugueses; el Bar 13, con Óscar Lojo; la Pulpeira de Melide, con la muestra permanente Pulpos del cómic; la cervezoteca Malte con Amair, de Kike Benlloch y Luis Sendón; y El Tranvía, con Bosque mágico, una exposición de Fento Studio.

Más de 100 actividades para todos los públicos

Especialmente rica ha sido en este Viñetas 2026 la extensa programación de actividades pensadas para todas las edades e intereses y que se distribuyeron entre las distintas secciones del festival. Más de 100 propuestas, entre las que se cuentan talleres, cine, teatro, charlas, visitas guiadas, grabación de pódcasts y espectáculos radiofónicos, un concierto ilustrado, encuentros con autores y autoras, firmas y maratones de dibujo.

Muchas de estas propuestas formaban parte central de la programación de Rúa BD, que contó con 38 stands que ocupaban librerías, editoriales y entidades diversas. Este espacio, localizado delante del Kiosco Alfonso, fue el epicentro de la actividad del festival en la pasada semana. Todas las exposiciones y el programa completo se pueden consultar en la página web del festival.

Experiencia frente a nueva mirada; comparamos las visiones del Viñetas 2026 del expositor más veterano y un nuevo stand

«El público de Rúa BD viene predispuesto a hacer gasto», Pío Barreiro, librero del stand más veterano en el Viñetas.

«Me sorprendió mucho la organización por la calidad de las exposiciones, la cantidad de actividades y la facilidad en la comunicación», Marta Tutone, editora de un stand novato en la Rúa BD

A Coruña.— Editoriales, librerías, entidades y asociaciones ocuparon los 38 stands que abrieron sus puertas a diario en la Rúa BD. Cada caseta estaba llena de experiencias diversas con propuestas diversas, por lo que al cierre de esta 29 edición hemos querido acercarnos a dos visiones muy diferentes: la del librero Pío Barreiro, que no ha faltado a ninguna de las ediciones del festival (es, pues, el más experimentado en el evento), y la de la editora Marta Tutone, de Liana Editorial, que acude a la feria por vez primera.

Dos visiones diferentes para un mismo evento, que se complementan y suman en este poliedro que es siempre la Rúa BD, un espacio por el que han pasado en estos siete días alrededor de 100.000 personas y en los que las actividades y el flujo de visitantes a exposiciones ha sido continuo.

Marta Tutone, de Liana editorial, stand que se estrena este año en el Viñetas

P. ¿Qué crees que hace diferente el Viñetas de otras ferias?

Lo primero es el hecho de que esté abierta en una zona céntrica, en la calle, una zona muy transitada; esto hace que se pueda acercar el cómic no solo al público que ya viene con ganas porque ya son lectores y lectoras de cómics, sino también a un público más espontáneo. Yo, concretamente, como tengo mucho cómic infantil y juvenil, a mucho público familiar, que a lo mejor están de paseo, de vacaciones.

Es una época del año en la que a lo mejor visitas menos las librerías de tu ciudad, pero de repente estás de vacaciones y descubres que, aunque quizá no compres todos aquí, se te quedan ahí libros en la cabeza y a lo largo del año siempre los puedes buscar.

Lo segundo es la organización, porque me ha sorprendido muy positivamente. Hay muchas exposiciones, de mucha calidad, muchas actividades; se da a los expositores la posibilidad de presentar las novedades o el proyecto editorial, y esto, por ejemplo, en mi caso, que no puedo contar con un público que conozca la editorial de haber estado otros años en la feria, es algo estupendo. En ese sentido, la atención que hemos recibido también, el nivel de detalle, la facilidad en la comunicación, en las instrucciones a la hora de montar...

P. ¿Algo negativo?

Una feria siempre es agotadora, pero eso es así en todas partes. Por eso, todo lo que he contado antes, los detalles por parte de la organización, esas pequeñas cosas, no son tan pequeñas, sino que resultan fundamentales.

P. En vuestro caso, Liana tiene un catálogo con una fortísima presencia de títulos de infantil y juvenil y, como decías antes, hay mucho público familiar. ¿Notáis que se interesan más por vuestros libros familias con niños y adolescentes o habéis tenido público más variado?

Pues un poco de las dos cosas. Es cierto que tenemos un catálogo muy variado; por ejemplo, lo que publicamos para personas adultas siempre pienso que le puede interesar a un público joven, que está entre el instituto y la universidad... Así que se ha acercado público muy variado, mucha gente joven, también ilustradores e ilustradoras que no nos conocían, pero, desde luego, es cierto que hemos tenido muchísimo público familiar. Claro, yo no puedo comparar con otros años, pero valoro mucho la cantidad de familias que se han parado, que han conocido los libros.

También quiero decir que las bibliotecarias hacen un trabajo estupendo aquí en ese sentido, con recomendaciones que dan a conocer nuestros libros; por ejemplo, con la saga de Fox & Chick, que muchos los habían conocido en las bibliotecas.

P. Las Bibliotecas Municipales están muy presentes en el festival. ¿Habéis tenido ocasión de conversar y entrar en contacto?

Sí, he hablado con bibliotecarias con tranquilidad y en persona. Habíamos hablado por internet, por ejemplo, con Sira González; hemos podido comentar temas en profundidad. Funcionan mucho y las bibliotecas es algo que no suele estar en los salones y ferias de cómic y es importante. Y además han tenido a mi hija leyendo sin parar todos estos días en el stand, de lectora residente.

P. ¿Hay algún título que haya destacado en ventas esta semana?

Lo que hemos vendido más es Una historia ilustrada de la danza, de Laura Cappelle y Thomas Gilbert; ha ido muy bien. El otro que empata con este es La odisea del espacio. Historia de la conquista espacial, de Arnaud Delalande y Éric Lambert. Dos obras de no ficción y muy completas. En infantil casi se nos ha agotado la serie de Fox & Chick y Azul, el hada de Pinocho, de Elena Triolo, para público juvenil y que llega a adultos.

P. ¿Una anécdota?

Quizás que nos hemos encontrado aquí a familias de Madrid, del colegio de mis hijos, que están aquí de vacaciones y que he descubierto que vienen todos los años al festival.

P. ¿Queréis repetir para 2027?

Nos gustaría mucho repetir. Además hemos venido toda la familia, hasta la perra. Como plan familiar, además de empresarial, nos ha gustado mucho, porque la ciudad ofrece muchos atractivos y mis hijos han ido a todas partes: a la torre de Hércules, al Muncyt... Se han visto todas las exposiciones y hasta se han ido con la perra de excursión. Como plan para quien venga al stand con la familia, Viñetas es perfecto.

Pío Barreiro no medio das casetas de Rúa BD

Pío Barreiro, de Libraría Komic, stand más veterano en Viñetas

P. Dicen las malas lenguas que sois el stand o de los stands más antiguos en el Viñetas...

Pues no sé seguro si hay algún otro que repitiese en todas las ediciones, pero nosotros siempre hemos venido. No faltamos a ninguna edición y este año, además, con Viñetas celebramos nuestra feria 40.

P. ¿Qué es eso de la feria 40?

Pues que llevamos 40 ferias seguidas solo en este año. Y el año que viene celebramos los 40 años de la librería. Dicho así impresiona mucho.

P. Con toda esa experiencia a las espaldas, ¿qué crees que diferencia Viñetas de otros festivales?

Hay un atractivo añadido y es que se revitalizó en los últimos años. A nosotros nos resulta inevitable hacer una comparativa y recordamos cuando empezó el Viñetas y fue un sorpresón. No lo olvidaré nunca, porque fue el día que nació mi hija. No sabíamos cómo iba a ser y el negocio iba muy bien. Fue una avalancha tal de gente que veíamos que era muy diferente. Hablamos de unos años en los que había una gran bonanza económica.

En los últimos años de la dirección anterior de Miguelanxo bajó todo un poco: el nivel del festival, de los autores y de las ventas. Porque nosotros también teníamos claro que si se baja el nivel de autores bajan las ventas.

Desde que entró la nueva dirección se volvió a notar. Es cierto que prácticamente seguimos con muchos autores nacionales, pero se revitalizó muchísimo todo. Muchas actividades nuevas, una frescura, y volvimos a notar aquello de los inicios, que se vende más en los siete días de Rúa BD que en los diez de feria del libro. El año pasado, por ejemplo, bajó un poco con respecto al 24, pero este año volvió a subir la afluencia de público. Y no es público de los trasatlánticos, que no compra nada.

P. ¿Y cuál es el retrato robot de los clientes del Viñetas?

Tengo mucha gente que viene porque ya nos conoce después de tantos años; hay gente también que es cliente en Santiago y que viene a A Coruña y compra aquí por el descuento. También hay mucha gente que viene de Madrid, familias, turismo español. Lo que está claro es que aquí la gente sí que viene predispuesta a hacer un gasto considerable. No es aquello de «si eso igual compramos algo», no. Como oferta hay muchísima y calidad también, hay de todo.

Para mí es complicadísimo seleccionar los libros para traer al Viñetas, por eso.

P. ¿Tardas mucho?

Las semanas anteriores al Viñetas duermo fatal dándole vueltas a la selección. Por ejemplo, de uno de los títulos más vendidos del año, traíamos 60 ejemplares y estoy viendo ahora que quedan como seis, pero en la mayor parte de los casos no quieres quedarte corto. Por ejemplo, este año, que venían los Talbot, pedí muchísimos títulos suyos y aún así nos hemos quedado cortos. Es muy complicado, porque al final la experiencia importa, pero casi importa más la intuición.

Importa también mucho lo atractivas que sean las exposiciones. El año pasado, por ejemplo, Black metal arrasó y nadie lo esperaba, porque era como muy marginal y oscuro, y el año anterior la exposición de Lucas Varela fue alucinante y tampoco nos llegaron los ejemplares que trajimos.

P. ¿Qué es lo que más habéis vendido?

En nuestra caseta, Dos mujeres desnudas, de Luz, y O eco dos días rotos, de Alberto Taracido.

P. ¿Rúa BD es un espacio también para afianzar relaciones con las editoriales?

En nuestro caso no es como en el de otras librerías que llevan menos tiempo o viajan menos, porque nosotros ya tenemos todo eso muy trabajado, pero, por ejemplo, este año teníamos interés en hacer algunos contactos con la gente que venía de Portugal, pero tampoco nos ha dado mucho tiempo porque hemos estado superados de trabajo.

P. En 2027, Komic cumple 40 años, y Viñetas, 30. ¿Vendréis a celebrarlo?

Sí, la idea es venir aquí y contar todo lo que queremos hacer para celebrar una cifra tan importante. Me conformaría con que fuésemos capaces de hacer lo que hicimos para celebrar el 25 aniversario, que ya fue mucho.

Alberto Taracido: «Quería contar una historia muy local de A Coruña y conseguí que se reconocieran en ella en Francia»

«‘O eco dos días rotos’ fue un plan B que acabó convirtiéndose en mi foco principal. Ahora quiero centrarme en el cómic, pero todavía me quedan muchos palos por tocar», asegura el ilustrador coruñés

A Coruña. Alberto Taracido llega al Viñetas desde una posición especialmente privilegiada: la de un autor que acaba de abrirse camino en el mercado francobelga con una historia profundamente ligada a sus raíces. O eco dos días rotos nació durante el confinamiento, a partir de la nostalgia por Labañou y de la memoria de una infancia vivida entre calles, monte y barrio obrero. La obra, publicada en gallego y francés, continúa en las librerías de Francia, Bélgica y Suiza dos años después de su aparición. Pero Taracido no llegó al cómic por un camino convencional. Antes pasó por el diseño gráfico, la publicidad, los videojuegos, la animación y el cine. Todo ese recorrido acabó convirtiéndose en una escuela narrativa que ahora aplica a la historieta. En su trabajo conviven la memoria, el humor, la crítica social y una especial atención a las sombras de la historia.

El éxito de O eco dos días rotos le permitió además entrar en un mercado en el que nunca imaginó encontrar un lugar tan pronto. Este año, el Viñetas lo acoge como una de sus figuras centrales, con una exposición y varias actividades en torno a su obra. Y Taracido ya mira hacia adelante, con un nuevo proyecto internacional en marcha y con la intención de hacer del cómic el centro de su vida profesional.

P. O eco dos días rotos nació durante el confinamiento, a partir de un dibujo y de una vuelta a la memoria. ¿Cómo fue ese proceso?

Nació precisamente durante el confinamiento. Me entró un ramalazo de nostalgia, de recordar la calle, e hice un par de dibujos que colgué en las redes. Saltó toda la gente de Labañou: «Joder, qué tal...». Yo venía trabajando con un estilo más americano, pero volví a algo más francobelga, que era lo que hacía años antes, cuando estaba más metido en la animación. Empecé a darle vueltas y pensé: «Aquí hay que montar algo». Trabajé mucho en el dossier, dos meses, dos meses y pico, y lo mandé a varias editoriales. Y de ahí surgió todo.

P. Es una historia muy local que, sin embargo, ha conseguido llegar a Francia, Bélgica o Suiza. ¿Era esa universalidad algo que buscabas?

Cuando tienes un proyecto de esas características quieres que salga lo mejor posible, la cosa más grande del mundo. Pero nunca tienes control sobre si vas a llegar a donde quieres. Lo que me sorprende es que, dos años después, la obra siga en las librerías francesas. Está en gallego y en francés, en Francia, Bélgica y Suiza. Y eso es importante: sigue viva.

¿Qué querías recuperar de aquella Labañou de los años sesenta y setenta?

La obra tiene mucho de memoria histórica. Es una historia coral y amable, pero a mí me gustan las sombras, las tormentas, los contrastes. Belarmino, que es el personaje principal, es un maquis que ha perdido la memoria. A su alrededor están los chavales, que le dan ese punto de infancia e inocencia. Yo recuerdo que en mi casa la política se hablaba en voz baja. Había miedo. Quería contar ese camino iniciático para entender lo que era una posguerra y una dictadura, pero con un tono alegre e incluso con un final feliz, porque también es un homenaje a mi barrio.

Labañou era también un barrio muy particular, entre lo rural, lo obrero y lo marinero.

Para nosotros, en aquella época, A Coruña empezaba en las Esclavas. Decías: «¿Vamos a A Coruña o nos quedamos por el monte?». Aquello era todo monte. Nos criamos como si fuese una aldea. Labañou tenía A Coruña enfrente y bajábamos allí como si fuésemos a una capital. Hoy está totalmente absorbida por el hormigón y la especulación. Os Rosales lo fue fagocitando todo y ahora van a poner As Percebeiras... Labañou va a quedar ahí en medio.

P. ¿Hay también una lectura de denuncia social en la obra?

No es una denuncia en sí, aunque tiene esa retranca de poder contar una denuncia con una sonrisa. Va de solidaridad, de amistad, pero también de mojarse un poco ante las injusticias. Quería que los personajes formasen una especie de pequeña república independiente: está la banca, el funcionario, el contrabandista, la Iglesia... Es como una pequeña capital con sus poderes y con la gente de la calle.

P. ¿Y por qué crees que esa historia conectó tanto con el público francobelga?

En Francia me preguntaron cómo había conseguido hacer una historia tan universal que la gente de allí se sintiese identificada. Y tengo que ser sincero: no tengo ni puta idea. Mi intención era que aquellos chavales pudiesen ser perfectamente identificables en Francia, en Suiza o en Bélgica. En los años setenta, los chavales estaban en la calle. Los personajes son de Labañou, pero pueden ser de cualquier sitio. El resultado fue el que fue.

P. Para llegar a ese mercado también tuviste que defender tu libertad creativa.

Sí. Hubo editoriales que querían ponerme un coguionista. Incluso había una belga más potente, pero dije que quería hacerlo cien por cien yo. Buscaba tres cosas: libertad, presupuesto y poder publicarlo fuera. Yo vengo de un ámbito laboral muy sacrificado, el cine, y no podía estar un año prácticamente sin sueldo teniendo una familia. Si esto salía, tenía que estar financiado.

P. Antes de llegar ahí pasaste por muchos mundos: publicidad, diseño, animación, videojuegos... ¿Todo eso fue una escuela para el cómic?

Desde luego. Lo que aprendí durante años en la animación es lo que ahora puedo recoger en el cómic: la narrativa, cómo contar, el ritmo, el diseño de personajes, los ambientes... Todo lo que tiene que ver con la estructura de un cómic lo aprendí en la animación, no en los cómics.

P. También pasaste por el cómic de superhéroes, con Valiant. ¿Cómo viviste aquella experiencia?

Fue un accidente. Yo no soy de superhéroes, soy muy europeo para el cómic. Pero me llamaron desde Valiant para hacer un héroe de los años noventa, Eternal Warrior. Y pensé: «Cógelo, cógelo, está todo bien». Fue una experiencia bestial y además era el primer comic book que hacía como tal, de más de cien páginas. Trabajé músculos, fuego, humo... Me quedé muy contento, pero también me di cuenta de que donde disfruto realmente es en el cómic europeo. Eso no significa que cierre la puerta al mercado americano, pero lo de los superhéroes no es lo mío.

P. Con Mr. Crab y el paraíso empezaste a asumir también la autoría completa. ¿Qué buscabas en esa historia?

Venía de una necesidad de dibujar y de contar. Después de la crisis de 2008, en el estudio hacíamos de todo, pero empecé a notar la falta de horas de dibujo y, sobre todo, de narrativa. De contar historias. Entonces empecé a sacar horas por las tardes y a idear una historia. Hay crítica social, poderes corruptos, una vendetta en África... Es una historia bastante oscura y una auténtica locura.

P. Ahora estás en un momento especialmente importante, con tu presencia en el Viñetas. ¿Qué significa para ti?

Es un orgullo. Llevo años viniendo al Viñetas como visitante. Además, la semana del Viñetas prácticamente siempre coincide con mi cumpleaños. Ahora estar aquí con una exposición, con un equipo de trabajo que son todos colegas, es una fiesta. Es un año muy especial.

P. Y parece que el cómic ha dejado de ser aquel plan B.

Sí. Si miro atrás, hace cinco o seis años esto era un plan B que estaba ahí, pero no era el foco principal. Las circunstancias y las ganas de romper en mi carrera hicieron que acabara aquí. Toqué muchos palos y todo ese conocimiento acabó llegando al cómic. Ahora quiero hacer esto tranquilamente, con más calma.

P. Entonces, ¿el futuro está en el cómic?

Prácticamente. Todavía quedan cosas de animación, porque hay colegas que me llaman para hacer personajes o storyboards, y si son colegas siempre me gusta trabajar con ellos. Pero el foco está en el cómic.

P. ¿Y qué viene después de O eco dos días rotos?

Tengo un montón de proyectos. Estoy con una cosa muy grande para Francia y para el mercado francobelga que terminaré en septiembre del año que viene, pero todavía no puedo contar mucho. También tengo muchas ganas de hacer una precuela para saber qué pasó con Belarmino, por qué perdió la memoria y qué hay detrás de esos momentos tan duros de su historia. Pero estratégicamente creo que es mejor darle un poco más de tiempo.

P. Si pudieses clonarte, ¿cuántos Alberto Taracido necesitarías para hacer todo lo que tienes en la cabeza?

Cinco. Cinco tipos más yo. Seríamos seis, y cada uno con una historia. Sería la hostia. Pero el día tiene las horas que tiene. Así que ahora toca tomárselo con calma, con buena letra y rodeado de colegas. Eso es muy importante.

Variedad de títulos y buenas cifras en las casetas de librerías del Viñetas 2026

Libreros y libreras hacen una evaluación positiva de las cifras y de la afluencia de público de la edición que termina y muestran una amplia diversidad en los títulos más vendidos

A Coruña.— Las librerías presentes en esta edición de Viñetas desde o Atlántico hacen un balance mayoritariamente positivo del festival y destacan, además de las ventas, la variedad de títulos y la elevada actividad a lo largo de las jornadas. Desde las librerías gallegas hasta la portuguesa Dr. Kartoon, los/las profesionales consultados coinciden en señalar el interés del público por el cómic, aunque también apuntan a diferentes tendencias en los libros que más salida han tenido.

Manuel, de Metrópolis Cómics, considera que las ventas son similares a las del año pasado. «Creo que como el año pasado», explica, aunque reconoce que aún no han hecho un balance definitivo por estar centrados en el desarrollo del propio festival. Frente a otros años, en los que un título podía destacar claramente, en esta ocasión apuesta por una mayor variedad. Entre los libros que más han funcionado están los de autores que la librería ha llevado directamente al encuentro, como Carolina Corvillo o Irene Márquez, mientras que el catálogo europeo continúa teniendo un peso importante. «No hay un título concreto que destaque muchísimo, pero sí son los que movemos nosotros mismos los que más vendemos», señala.

Ramón, de la Librería Paz, se muestra aún más optimista. «Muy contento. Muy bien», afirma al comparar esta edición con las anteriores, y asegura que este año las ventas han sido «mucho mayores». En su opinión, el elevado número de actividades y eventos programados a lo largo del festival puede explicar parte de ese incremento: «Mucho evento, mucha actividad constantemente, eso supongo que siempre atrae a más gente». Entre los títulos más vendidos están los de Tyto Alba, autor invitado al festival, así como obras de Paco Roca, uno de los autores que considera un clásico para el público. También novedades como la adaptación de Fred Fordham de Un mago de Terramar, basada en la novela de Ursula K. Le Guin; la Odisea ilustrada (de Miguel Brieva y Carmen Estrada), publicada por Planeta, coincidiendo con el interés actual por la obra clásica, y el importante peso del libro infantil. Entre estos últimos, señala El libro endemoniado, de Fernando Llor y Alicia GM, que define como «muy divertido» y con un funcionamiento «superbueno».

Antonio Monzón, de Alita Cómics y Penguin Random House, también hace una valoración positiva de esta edición, aunque llama la atención sobre la irregularidad de las ventas según los días. «Este año bastante bien», resume, pero matiza que existen grandes diferencias: «Hay días mucho mejores y días que fueron bastante peores». Monzón no puede establecer una comparación directa con la pasada edición, porque el año pasado no participó en la feria. Entre los títulos que más han salido este año sitúa La fábrica de papel, de Marta Kayser, además de Berserk, de Kentaro Miura, y la obra sobre La guerra civil de Paul Preston de otro autor convidado, José Pablo García.

Cola de xente para as sinaturas de Mary M. Talbot e Bryan Talbot

Desde Portugal, Miguel, de la librería Dr. Kartoon, vive esta edición como una primera experiencia en el festival y, por lo tanto, no tiene una referencia directa para comparar las ventas con años anteriores. El balance, sin embargo, es positivo. «No tengo comparación porque es el primer año que estoy aquí como librero», explica. La experiencia podría ser aún mejor, según apunta, si no hubiese tenido problemas con el terminal de pago, que no funcionó correctamente por cuestiones relacionadas con el roaming. A pesar de ese percance, ha quedado sorprendido por el interés por los libros en portugués. «Notamos que hay interés por los libros en portugués, de autores portugueses, incluso los que están editados en español», señala. Entre los autores preferidos, destaca las obras O Amor Infinito que te Tenho, de Paulo Monteiro, otro de los autores invitados; 25 Mulheres, de Raquel Costa, o bien Os Vampiros, de Filipe Melo y Juan Cavia.

Sandra, de Tótem Lugo, recuerda que, si el año pasado «fue muy bien», este «fue mejor». «Hemos vendido muchos libros de arte, mangas variados, libros sobre videojuegos», dice. Entre ellos están One Piece, de Eichiro Oda, y Doraemon, de Fujiko F. Fujio, «clásico que, siempre, chicos y no tan chicos piden muchísimo».

Desde la librería y espacio cultural coruñés Galgo Azul, Leo hace un balance muy positivo de su participación en la feria de este año, con constante flujo de visitantes, aunque con momentos de picos muy elevados, sobre todo en torno al fin de semana. En este espacio hacen especial hincapié en la relevancia que su amplio catálogo de infantil ha tenido en estos días. Cuenta que en la lista de sus libros más vendidos están, de hecho, tres títulos para público infantil y juvenil: Avni 9 (de Pujol y Caut), Hermanas (de Raina Telgemeier), Policán (de Dav Pilkey), El viaje (de Agustina Guerrero) y El cuerpo de Cristo (de Bea Lema).

Pío Barreiro, desde la veterana Librería Komic, de Santiago de Compostela, a punto de cumplir 40 años, cuenta que también han detectado un incremento de ventas y afluencia de visitantes con respecto al año pasado. Entre sus títulos más vendidos destaca, sin dudarlo, uno de los que más venden ya en la tienda física, Dos mujeres desnudas, de Luz; y la novela gráfica O eco dos días rotos, de Alberto Taracido, protagonista de una de las exposiciones del Viñetas de este año.

Mary y Bryan Talbot: «La investigación histórica no es solo mirar hacia atrás. Nos permite comprender los problemas actuales»

«Las mujeres han estado siempre implicadas en las transformaciones políticas y sociales, aunque muchas veces la historia no les haya dado el mismo espacio», recuerdan los autores británicos

A Coruña.— Mary y Bryan Talbot llevan años convirtiendo la historia en materia de novela gráfica. Ella aporta la investigación, la escritura y una larga trayectoria académica vinculada al género y la política. Él pone al servicio de las historias décadas de experiencia en el mundo del cómic y un poderoso lenguaje visual. Juntos han construido obras en las que las mujeres ocupan el centro del relato. Desde La niña de sus ojos hasta Sally Heathcote, sufragista y La Virgen Roja, recuperan figuras y movimientos fundamentales de la historia feminista. Louise Michel y las sufragistas británicas se convierten así en protagonistas de una historia que sigue dialogando con el presente.

La investigación sobre el pasado les sirve también para reflexionar sobre los conflictos políticos y sociales actuales. Su método se basa en la conversación constante, en la confianza y en una creación verdaderamente compartida. Un trabajo en el que texto y dibujo no funcionan por separado, sino como dos partes de una misma mirada. Hablamos con ellos sobre feminismo, memoria, revolución e historia y sobre la particular aventura de crear juntos.

P. Vuestras obras conjuntas han convertido la investigación histórica y la novela gráfica en una combinación muy particular. ¿Cómo nació esa colaboración?

Mary M. Talbot: Fue bastante espontáneo. Bryan me sugirió que escribiera una novela gráfica cuando yo me jubilé anticipadamente de la universidad, alrededor de 2009. Yo llevaba muchos años trabajando como académica, especialmente sobre lenguaje, género y política. Escribir una novela gráfica me pareció algo completamente diferente.

Bryan Talbot: Yo ya llevaba décadas trabajando en el mundo del cómic, pero Mary nunca había escrito un guion de este tipo. Una noche estábamos en casa, tomando una copa de vino y viendo la televisión, y le dije: «Por qué no escribes tu propia novela gráfica y yo la dibujo?». Ella aceptó y así empezó todo. El primer resultado fue La niña de sus ojos (Dotter of Her Father’s Eyes), que recibió el Costa Biography Award en 2012 y se convirtió en la primera novela gráfica británica en ganar ese importante premio literario.

P. ¿Desde el primer momento había ya una intención de trabajar sobre mujeres y sobre su historia?

Mary: Sí. Yo llevaba mucho tiempo investigando sobre lenguaje y género, y naturalmente estaba interesada en el feminismo y en las cuestiones relacionadas con las mujeres. Pero también me enteré de que había muchas partes de la historia feminista que no conocía suficientemente bien. Las novelas gráficas me permitieron investigar esas cuestiones de otra manera. Quería saber más sobre la historia de los derechos de las mujeres, especialmente sobre la lucha por el voto femenino en Gran Bretaña. Así nació el interés por las sufragistas.

P. Sally Heathcote, sufragista es una de las obras más directamente relacionadas con esa lucha. ¿Qué descubriste durante la investigación?

Mary: Muchas cosas que me sorprendieron. Yo no sabía hasta qué punto era grande el movimiento por el sufragio. Pensaba que era fundamentalmente un movimiento de clase media, pero descubrí que atravesaba todas las clases sociales. Había mujeres trabajadoras de las fábricas de algodón de Lancashire que estaban muy politizadas, pero también mujeres de la aristocracia que participaban activamente. La amplitud del movimiento fue una de las cosas que más me impresionó. También me interesaron mucho sus tácticas. Las sufragistas empleaban los medios de comunicación, los periódicos, los objetos de propaganda e incluso una red de tiendas. Estaban utilizando herramientas que hoy reconocemos perfectamente en la comunicación política. Era el comienzo de la comunicación de masas y de su utilización política.

P. Bryan, ¿cómo tradujiste todo ese contexto histórico al lenguaje visual? Juegas mucho con el blanco y negro, con toques de naranja...

Bryan: Uno de los problemas de Sally Heathcote era que aparecían muchísimas mujeres, todas con peinados y vestidos propios de la época. Necesitábamos que Sally destacara inmediatamente. Al principio, la idea era utilizar principalmente blanco y negro, incorporando los colores tradicionales del movimiento sufragista: violeta, blanco y verde. Pero decidimos hacer que Sally fuera naranja. Así, en cada viñeta en la que aparecía, podías localizarla inmediatamente. Después, otros personajes adquirieron también colores propios. Emmeline Pankhurst, por ejemplo, aparecía con ropa malva. El color se convertía así en una herramienta narrativa.

P. Esa preocupación por la historia de las mujeres continúa en La Virgen Roja, dedicada a Louise Michel. ¿Cómo llegasteis hasta ella?

Bryan: Fue bastante casual. Yo había recibido por correo un libro académico sobre los orígenes del movimiento anarquista y comencé a leerlo. En él aparecía la historia de la Comuna de París y, especialmente, Louise Michel. Nunca había oído hablar de ella y me quedé fascinado. Le dije a Mary: «Esta es tu próxima protagonista. Tienes que escribir sobre esta mujer».

Mary: Yo conocía muy poco sobre la Comuna de París y tuve que empezar a investigar la historia francesa para comprender aquel contexto. Poco después, además, fuimos a París y encontramos por casualidad una exposición fotográfica sobre la Comuna en el ayuntamiento parisino. Había fotografías de las barricadas y de todo aquel periodo. Fue como si diferentes piezas encajaran.

P. ¿Qué os atrajo especialmente de Louise Michel?

Mary: Su vida era extraordinaria. Era una mujer revolucionaria, educadora, escritora y activista. Cuanto más investigaba, más comprendía que su historia permitía hablar no solo de la Comuna de París, sino también de las ideas políticas, de la revolución y de la participación de las mujeres en la transformación social.

Bryan: Y visualmente también era fascinante. La Virgen Roja nos permitía trabajar con el color rojo como elemento simbólico: es el color de la sangre, pero también de la revolución. Louise Michel era conocida precisamente como «la Vierge Rouge» y llevaba un pañuelo rojo. Por ello decidimos construir el libro alrededor del blanco y negro con presencia del rojo.

P. Parece que vuestras protagonistas no son simplemente personajes históricos: son también una manera de recuperar voces femeninas que han quedado fuera del relato tradicional. ¿Es esa una de vuestras intenciones?

Mary: Sí. La investigación me hizo consciente de cuántas historias de mujeres desconocemos. Trabajar sobre ellas es una manera de conocer mejor la historia y también de comprender el presente. Las mujeres han estado siempre implicadas en las transformaciones políticas y sociales, aunque muchas veces los relatos históricos no les hayan dado el mismo espacio.

P. Vuestro trabajo demuestra también que la historia del feminismo no es algo lejano, sino que tiene relación con el presente.

Mary: Desde luego. Si queremos comprender el presente, tenemos que conocer la historia de las luchas feministas. El movimiento sufragista, por ejemplo, empleaba formas de organización, propaganda y comunicación que nos resultan muy familiares hoy. Hay una continuidad histórica.

P. ¿Cómo funciona en la práctica vuestro trabajo en común? ¿Quién escribe y quién decide cómo se cuenta visualmente la historia?

Mary: Yo desarrollo la historia durante meses. Hablamos mucho de ella. Nuestra mesa de la cena es también un lugar de discusión sobre los proyectos. Después escribo el guion y se lo paso a Bryan.

Bryan: Y ahí comienza una colaboración muy estrecha. Yo divido el guion en páginas y viñetas, pero Mary está presente durante todo el proceso. Lo consultamos continuamente. El dibujo no es simplemente ilustrar lo que ella ha escrito: es una colaboración muy próxima.

Mary: Además, Bryan siempre ha sido mi primer lector. Antes de enviar mis textos a un editor, él los lee y señala los errores o las cosas que no funcionan. Yo también he aprendido mucho observando cómo trabaja él.

P. Vuestra primera novela gráfica conjunta, La niña de sus ojos, parte de una historia muy personal y de una figura histórica como Lucia Joyce, la hija de James Joyce. ¿Cómo nació este proyecto?

Bryan: La idea inicial fue mía. Le dije la Mary que podría hacer una novela gráfica sobre su relación con su padre, que era una figura muy conocida internacionalmente y que tenía una relación difícil con ella. Pero cuando Mary comenzó a investigar a la familia Joyce y, en particular, a Lucia Joyce, descubrió una historia que le pareció aún más interesante que la suya propia.

Mary: Sí. Yo estaba pensando inicialmente en mi relación con mi padre, pero cuando empecé a conocer la historia de Lucia me quedé fascinada. Pensé que su historia era mucho más interesante que la mía. Podría decirse que me «escondía» detrás de ella. Al final, de todas formas, la novela acabó entrelazando las dos historias: la relación de Lucia con James Joyce y mi propia relación con mi padre.

P. ¿Es también la obra en la que comienza realmente vuestro lenguaje común como autores?

Mary: Sí. Fue el primer paso. Yo venía de la investigación académica y de la escritura, mientras que Bryan tenía una experiencia muy larga en el mundo de la novela gráfica. El proyecto los permitió combinar esas dos maneras de trabajar.

Bryan: El primer guion de Mary parecía más bien una obra de teatro, con los personajes y los diálogos. Yo cogía ese material y lo convertía en páginas y viñetas. A partir de la siguiente obra, Mary ya empezó a escribir los guiones de una manera mucho más próxima al formato del cómic.

P. Por tanto, ¿vuestra relación personal también forma parte de esa forma de crear?

Bryan: Sí. Llevamos décadas juntos. Cuando empezamos a trabajar profesionalmente, ya nos conocíamos muy bien. La colaboración artística nace de esa confianza.

Mary: Y también de esa conversación constante. No es que uno escriba y el otro simplemente dibuje. Estamos hablando de las historias continuamente.

P. ¿Y qué importancia tiene el hecho de que seáis una pareja que trabaja artísticamente en común?

Mary: Es una relación muy especial. El trabajo está integrado en nuestra vida diaria. Hablamos de las historias, discutimos ideas y revisamos el trabajo del otro.

Bryan: Y también nos complementamos. Mary aporta la investigación, la escritura y su formación académica; yo aporto la experiencia de décadas haciendo cómics y pensando visualmente. Pero esas fronteras tampoco son completamente rígidas. Con el tiempo, hemos ido aprendiendo uno del otro.

P. ¿Esa colaboración también aparece en otras obras, como Lluvia?

Mary: Sí. Lluvia nació de una preocupación personal por el medio ambiente. Hubo unas inundaciones en el norte de Inglaterra y aquello me hizo pensar que ese podía ser el tema de la siguiente novela gráfica. Yo siempre he estado muy interesada en medio ambiente y en la alimentación ecológica.

Bryan: Fuimos a Hebden Bridge, una de las zonas afectadas por las inundaciones, y recorrimos los páramos. Investigamos cómo contribuía al problema la destrucción de las turberas. El paisaje acabó siendo fundamental para la propia forma del libro. Por eso escogimos un formato apaisado, que permitía transmitir la amplitud de los páramos y del cielo.

P. Hay, por lo tanto, una preocupación social que une muchas de vuestras obras: feminismo, desigualdad, medio ambiente, política...

Mary: Sí. Son cuestiones que me interesan profundamente. La investigación histórica no es solo mirar hacia atrás. Nos permite comprender los problemas actuales.

P. En un momento en el que crecen los discursos autoritarios y la extrema derecha, ¿creéis que la literatura y el cómic pueden cambiar la manera de pensar de las personas?

Bryan: Espero que sí. No sé hasta qué punto podemos cambiar directamente la manera de pensar de las personas, pero me gustaría que los libros hicieran pensar. En mis propios libros también he tratado el ascenso del fascismo mediante mundos paralelos. En ese tipo de historias, puedes cambiar los papeles y mostrar cómo se construye un grupo de personas como «enemigo» o «chivo expiatorio».

Mary: Para mí también es importante escribir sobre estas cuestiones. La historia muestra que los movimientos políticos no aparecen de la nada. Hay que entender cómo se construyeron en el pasado para reconocer determinados mecanismos en el presente.

P. Después de tantas obras conjuntas, ¿qué os sigue interesando de las historias de las mujeres?

Mary: La posibilidad de descubrir nuevas historias. Hay muchas mujeres extraordinarias que aún no conocemos suficientemente. La historia está llena de ellas.

Bryan: Si aparece un personaje real que esté bien documentado y que tenga una historia interesante, sería algo que me gustaría explorar. Pero no queremos inventar héroes históricos simplemente porque encajen en lo que queremos contar.

P. Bryan, además del trabajo que hacéis juntos, también continúas desarrollando tus propios proyectos. Antes de trabajar con Mary ya tenías Las aventuras de Luther Arkwright, Grandville, La simbiosis o Historia de una rata mala. ¿En qué estás trabajando ahora?

Bryan: Actualmente estoy trabajando en una nueva historia de Hawksmoor. Es un proyecto que continúa una serie anterior, Grandville. En el último libro de Grandville, el inspector LeBrock cuenta la historia de cómo fue entrenado para convertirse en detective por el inspector Hawksmoor. Este nuevo libro es una especie de precuela: transcurre veintitrés años antes de Grandville y se centra en Hawksmoor cuando era más joven.

Es una historia muy diferente de Grandville. Aquellas obras estaban ambientadas en un París imaginario de la belle époque, mientras que Hawksmoor está ambientada en el Londres victoriano. También cambia la técnica visual: los libros de Grandville están coloreados digitalmente, mientras que aquí estoy utilizando acuarelas, con un tono sepia que pretende recordar a las antiguas fotografías victorianas.

P. Después de tantos años y de tantas obras, ¿cuál diríais que es vuestra obra preferida, o aquella de la que guardáis un recuerdo más especial?

Mary: Es difícil elegir una. Probablemente siempre esté más ligada a la última obra que haya hecho, porque es la que tengo más presente. Pero nos quedamos especialmente satisfechos con Armada de locura (Armed with Madness), la biografía surrealista que hicimos sobre Leonora Carrington. Fue un proyecto muy particular, porque queríamos contar una biografía utilizando un lenguaje surrealista.

Bryan: Para mí también es difícil elegir. Cada libro representa una etapa diferente. Armada de locura fue especialmente interesante porque suponía afrontar una biografía de una manera poco convencional. Pero también guardo un vínculo muy especial con las obras que hicimos sobre las mujeres y con la forma en la que Mary fue descubriendo estas historias a través de la investigación.

Mary: Quizás lo importante no sea tanto decidir cuál es «la mejor», sino que cada libro nos llevó hacia una historia diferente y nos permitió aprender algo nuevo.

P. ¿Y qué os queda por hacer juntos?

Mary: Siempre hay nuevas posibilidades. Actualmente estamos trabajando en proyectos diferentes y también en nuevas obras conjuntas. Una de las próximas es la dedicada a Mary Wollstonecraft.

Bryan: Llevamos años alternando libros de Mary con libros propios míos. Es una dinámica que nos permite mantener también nuestros proyectos individuales, pero continuar colaborando.

P. Si tuvierais que definir lo que habéis aprendido trabajando juntos durante todos estos años, ¿qué diríais?

Mary: Que una buena colaboración puede abrir caminos que probablemente no recorrerías solo. Yo nunca pensé que acabaría escribiendo novelas gráficas.

Bryan: Y yo nunca pensé que mi experiencia en el cómic acabaría mezclándose de este modo con la investigación académica y con la historia de las mujeres. Creo que la clave está precisamente en esa combinación.

Mary: Y, sobre todo, en seguir teniendo curiosidad. Investigar, descubrir una historia y preguntarnos por qué es importante contarla hoy.

Bryan: Eso es lo que hace que el trabajo siga siendo divertido.